HERMANDAD...
Estoy aquí y ahora, ante el nicho de ratas que devoran todo lo que encuentran a su paso. Sí, en efecto, soy parte involuntaria de esta masacre, cientos de aldeas son arrasadas por estas ratas que salen del nicho, y yo… No puedo hacer nada para impedirlo. Apenas acabo de recuperar la memoria y esto me ha traído unas ganas inmensas de quitarme el fragmento de la perla de mi cuerpo, que me ata a este Mundo. Sin embargo me he jurado matar a un ser, a Naraku. Él, que es el origen de toda la desdicha de varias personas, incluyéndome a mí y a la persona que más quiero. Mi hermana Sango.
Él nos engañó... y gracias a mi debilidad cometí varios crímenes, no puedo hacer más que recordarlo todo, esos recuerdos cruzan mi cabeza como un rayo inmensurable y lleno de amargura. Maté a mis compañeros, a mi padre... y lastimé a mi querida hermana. Aún puedo sentir sus tibios brazos cobijándome y su mirar, su mirar confundido, sus ojos llenos de lágrimas, su cabello y su ropa manchados de mi sangre, con su cabello revoloteando en el viento. Aún veo el cambio de sus ojos cuando sentí que penetraban en mi espalda flechas furiosas en merecido castigo por lo que había hecho. Y ella, que de seguro sufría más que yo, me dijo con voz segura y sus ojos enternecidos: “Todo estará bien, hermano”.
Yo no podía moverme, mi cuerpo se hacía pesado, intenté abrazarla pero no pude mover mis brazos y sólo atiné a decir entrecortadamente: “Her… Hermana...”. Ella, como adivinando mis deseos, me abrazó cuando el último soplo de vida escapaba de mi cuerpo, aunque sentí una lágrima que bien podía confundirse con sangre debido a su color, en medio de esa paranoia escarlata. Pero yo sabía que era una lágrima proveniente del corazón puro de mi hermana; era un sollozo mudo que se estampó en mi mejilla. Esa fue mi señal de partida.
En el viaje al más allá, una voz me interrumpió. Yo no quería regresar, quería ir donde mi padre y seguramente también mi hermana, estarían esperándome. Pero me vi atrapado y absorbido por esa voz que me ordenaba: “Kohaku, regresa y sírveme”. No me quedó más remedio que regresar a este valle de deshonor; tal y como me ordenó esa voz, le serví fielmente hasta... hasta este momento. Yo, con mis propias manos, herí a mucha gente que no deseaba herir. Pero no está todo perdido, si corto la raíz del mal, podré resarcir en algo mi pecado. Pero, por ahora sólo me queda esperar.
“¿¡Kohaku!?” Esa voz…
¡Hermana! No, no vengas; no puedo verte a los ojos, me da vergüenza hacerlo. ¡Me ataca! ¿Por qué? ¿Por qué me ataca? Ha saltado intentando golpearme con su arma. ¿Me odias acaso? Hermana... Mira mis ojos, no puedo decir nada porque los insectos de Naraku me quitarían el fragmento que llevo en la espalda, que me mantiene con vida... y entonces no podría obtener la salvación para mi alma. Hermana, me tengo que defender de ti, mas no contraatacaré, nunca te haría daño, jamás. “Kohaku, tú eres quien ha dejado abierto este nicho de ratas. Hubieras visto el rastro de destrucción y muerte al paso de esas ratas, todas esas aldeas”. Hermana, yo… no llores por favor, no es lo que yo quería, no quiero hacerle daño a nadie...
— Kohaku, toma el nicho y huye con él. —¿¡Quién!? ¡¡¡NARAKU!!! Ah, debo obedecer por ahora, sólo así podré estar cerca de él.
Hermana, no me sigas. “Detente, Kohaku” No, después del ataque de mi hermana, el nicho cayó al suelo hacia arriba, las ratas salen en todas direcciones. Me han rodeado, estoy flanqueado por un muro de ratas voraces. Voy a morir.
“Excelencia, sostenga esto por favor”. Se aproximan a mí esas ratas, no debo sentir miedo como en aquella ocasión y aunque mi hermana no acuda a auxiliarme, moriré feliz, por haberla visto una última vez. “Sango, no, ¿qué vas a hacer?”. ¿¡Qué!? “Kohaku...”. Has… has saltado para protegerme. “Hermanita...”. Siento su abrazo, ella me protege, estoy en su regazo. Las ratas se amontonan entre nosotros y justo como empezó todo esto, mi hermana interpuso su cuerpo y me abraza en medio de un mar de sangre. Los recuerdos vienen a mi mente.
“Kohaku está listo para acompañarnos papá, es muy hábil”. Eso decías mientras yo jugaba con Kirara. “¿Tú crees, hija?”. Mi padre dudaba un poco de mí, pero tú no. “Así es. Además si llega a pasar algo, yo estaré ahí para protegerle... siempre”.
Y así lo hiciste, incluso ese día: “Kohaku... Todo... Todo estará bien”. Eso dijiste mientras yo moría entre tus brazos, o intentaba hacerlo. Y ahora, que necesito de tu protección, lo vuelves a hacer.
Siento tu corazón latir con fuerza mientras la sangre brota de tu cuerpo y... una lágrima de nuevo sale de tus ojos... Parece sangre pero no lo es, lo sé; es una lágrima que cae en mi mejilla. El tiempo se detiene una vez más, hay oscuridad, angustia, pero también están tus brazos... no tengo miedo porque tú estás conmigo, hermana.
“Tengo que romper con Colmillo de Acero el campo de protección de ese nicho... ¡Ahora verán!”. Un resplandor y no sé que pasa a ciencia cierta, sólo quiero morir al lado de mi hermana, pero... las ratas desaparecen y Kagura me lleva con ella. Tengo que dejarla de nuevo, mi hermana se quedó ahí, lejos de mí otra vez.
Perdóname hermana.
Hemos llegado a un refugio y Kagura se comporta extraña. “Kohaku, ¿en verdad no sabes dónde se esconde aquel bebé?”. Ahora lo comprendo, el bebé es la clave para acabar con Naraku. Kagura quiere liberarse de su yugo, por eso lo quiere eliminar también. Sin embargo, debo seguir con las apariencias. “No, no sé donde se encuentra”.
Hermana, algún día acabaré con todo esto y esperaré junto a nuestro padre tu llegada, lo prometo...
Aishiteru Oneesan.
En otro lugar:
Miroku: Sango, ¿te arrepientes de haber salvado a Kohaku?
Sango: Excelencia, no sé qué pensar, pero... lo que sí sé es que de no haberlo hecho me habría arrepentido más... Naraku solamente tuvo razón en una cosa; yo nunca podría dañar a Kohaku. “Una hermana que no puede matar a su hermano”, dijo él en una ocasión; “Después de que él mató a su padre y a los otros exterminadores. Ella ama a su hermano, más que a su propia vida. ¿Cómo puede pensar así? No lo entiendo”. Naraku, tienes razón en algo, amo a Kohaku más que a mi propia vida. Y la respuesta a tu pregunta es simple... después de todo, Kohaku sigue siendo mi hermano. El dulce niño al que amo...
Jujuju, pues como ustedes pueden ver, es un fic que no habla mucho de Inu, tampoco de Kagome ^^UUU pero es que la relación de hermanos que llevan Sango y Kohaku se me hace muy tierna... Bueno, un mensaje para mi hermana...
Hermanita, sabes que nada podrá romper nuestra unión, porque somos hermanos, porque siempre nos hemos amado de esa forma, con un cariño puro...