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Versión Completa: La Leyenda del Héroe de Asgard
Ice Planet FOROS - Saint Seiya - Los Caballeros del Zodiaco > Fans e Interactivos > Fanfics y Fanart > Fanfictions
Cano
A pesar de lo que muchos piensen, cualquier lugar puede ser hermoso. Inclusive entre la más recóndita oscuridad, podemos hallar belleza. Eso depende de cada uno de nosotros. Personalmente, me fascina mi hogar. Es magnífico ver aquellos maravillosos valles nevados. Los lagos congelados son divinos, y los frondosos bosques tienen una magia incomparable.
Pero creo que no es raro que una persona que ha pasado toda su vida en Asgard, diga eso de su tierra. Después de todo, aquí nací, crecí, y me entrené para ser un guerrero poderoso, capaz de servir en todo a mi gran dios, Odin.
Ahora, creo que tengo la fuerza necesaria para derrotar a cualquier sujeto que se me ponga enfrente. El maestro de Asgard me reconocerá como un Guerrero Divino, capaz de proteger Asgard, estoy seguro. De otra forma, dejaré de llamarme Frey.


Capítulo 1
Los Guerreros del Norte


El Palacio Valhalla. El lugar en el que reside el maestro Dolbare. Un lugar digno para un emperador. En las afueras de éste lugar, se encuentra la sagrada estatua de nuestro dios, Odin. Frecuentemente, los aldeanos de Asgard vienen hasta éste lugar pedirles favores a Odin. Pero eso no me importa ahora. Para mí, el Palacio Valhalla es ahora solo un campo de batalla. Si consigo derrotar a mi oponente enfrente del maestro, seré un Guerrero Divino, un Dios Guerrero. Desafortunadamente, mi oponente no es para nada débil.

-Bien Frey, llegó el momento de que me muestres los resultados de tu entrenamiento- me dice en aquellos momentos el maestro Dolbare, que se encuentra sentado en su trono para disfrutar cómodamente de la pelea.
-Le prometo que no lo defraudaré- le contesto. Debo impresionar al señor Dolbare, así que sólo visto un pantalón y mis zapatos. El ver como soporto el frío aunque lleve el pecho descubierto, es prueba de que en verdad he puesto todo mi empeño al entrenar.
-Entonces, es hora de que luchen. Tú oponente acaba de llegar-

En ese momento, noté la presencia de aquel hombre. Alto, casi dos metros, y de pelo rubio. Mi oponente. Entra por la puerta principal, y hace una reverencia frente al señor Dolbare. Después de eso, dirige su vista hacía mi, sonriente como siempre.

-¿Estás listo para combatir, Frey?-
-Cuando quieras, Loki-
-Pero estás en desventaja vistiendo sólo eso. No te preocupes, quiero luchar en igualdad de condiciones-

Acto seguido, Loki se despoja de sus prendas de vestir, dejándose solo su pantalón. ¡Genial!, ahora el maestro no se sorprenderá, ya que Loki también luchará sin cubrir su pecho.

-¡Vamos, Frey!-
-¡¡¡HAAA!!!-

¡Es sorprendente! Dirijo varios golpes hacia el rostro de Loki, pero ésta los esquiva fácilmente. Ni siquiera he conseguido hacerlo retroceder, sólo mueve su cabeza para evitar mis ataques.

-Me sorprendes Frey, has superado por poco la velocidad del sonido-dice Loki. ¿Cómo puede hablar tan tranquilamente en medio de un combate? ¿Acaso tiene fuerzas suficientes para luchar y hablar al mismo tiempo?
-Pero esa velocidad no es la suficiente para herir a un Guerrero Divino, Frey. ¡TOMA!-

¡Ugh! Loki es demasiado poderoso. Me ha golpeado fuertemente en la barbilla y consiguió derribarme. ¡Maldición! Pero aún no me daré por vencido.

-Frey, no podrás derrotarme. He comprobado que nunca serás un Guerrero Divino-
-¡¡¡CÁLLATE LOKI!!!- contesto agresivamente. Si algo que jamás he soportado, es el que existan personas que tratan de destruir los sueños y aspiraciones de otras.

Nuevamente, corro hacia Loki dirigiendo un golpe directo a su rostro, pero detiene mi puñetazo con su mano.

-Frey, sólo necesito apretar levemente tu mano para romperla- dice Loki mientras cierra lentamente su mano, apretando fuertemente la mía.
-¡¡¡AAAAH!!!-
-Y eso que no estoy usando toda mi fuerza. ¡HA!-

Ésta vez, Loki me patea fuertemente en el costado, provocando que quede sofocado. Gracias a esto, no se le dificulta golpear varias veces mi vientre, y volverme a derrumbar, ésta vez con una patada en mi rostro.

-Maestro Dolbare, es obvio que Frey ha desarrollado muy buen cosmo, pero no el suficiente para pertenecer a los Guerreros Divinos- dice Loki, disfrutando de su victoria.
-Gh….yo…no puedo perder- intento levantarme, pero no puedo. Loki sólo ríe fuertemente, atacándome con fuertes comentarios.
-¡Ja! Frey, no sirves como Guerrero Divino. ¿Por qué crees que tu patética hermana ni siquiera está aquí para apoyarte?-
-¡Ah!...mi hermana… ¡Freya!-

Nadie, pero nadie se mete con mi hermana. Ella es lo más valioso que poseo. Precisamente, quiero convertirme en Guerrero Divino para protegerla a ella y a todo Asgard. Por ella, no puedo perder. Por eso, lentamente me levanto.

-¿Así que piensas seguir luchando, Frey?-
-Por supuesto, Loki. Y no sólo eso, voy a vencerte-

Increíble, siento como todas mis fuerzas regresan. El pensar en mi hermana me anima a combatir, aunque me encuentre herido.

-¡Perderás, Loki! ¡¡¡HAAA!!!-

¡Estupendo! ¡He conseguido golpear a Loki en el rostro! Su sorpresa es tal que no pudo evitar que me le acercara más, y que golpeara fuertemente su abdomen con veloces rodillazos. Incluso, parece que el maestro Dolbare ha quedado sorprendido.

-¡Increíble! ¡Frey aumentó su cosmo en poco tiempo! Quizás tenga el poder suficiente para derrotar a Loki- dice sorprendido Dolbare. Y no estaba tan equivocado. Loki no ha conseguido esquivar ninguno de mis rodillazos. Finalmente, pateo fuertemente su rostro, arrojándolo contra una de las paredes del Palacio.

-Ah… ¿lo ves, Loki? ¡Puedo vencerte!-
-Gh…maldito desgraciado… ¡maldito!- grita Loki, mientras se limpia la gran cantidad de sangre de su cara.
-¡Ja! Mi cosmo consiguió superar al tuyo, Loki. Ya no tienes oportunidad- le dije. Yo creí que la pelea estaba ganada para mí. Pero cuál es mi sorpresa al ver como Loki, vuelve a sonreír. ¿Acaso no me estaba maldiciendo hace unos momentos?

-Probarás una de las técnicas de un Guerrero Divino de Asgard-

Loki se ha reincorporado, y noto como su cosmo se eleva. Creo que de nuevo, ha superado el mío. Pero lo que en verdad me atemoriza es la pose que está tomando, poniendo su brazo al frente.

-Probarás las Garras de los Lobos de las Estepas. ¡¡¡EL PUÑO DEL LOBO!!!- grita fuertemente.

¡No puedo creerlo! ¡Su cosmo en verdad se incrementó, y consigue atacarme, golpeándome incansablemente! ¡Sus puños parecen feroces lobos, que atacan sin piedad!
No lo resisto, su ken me ha fulminado por completo, dejándome tirado boca abajo en el suelo, que he dejado ensangrentado. Freya, lo siento, pero he perdido.

-Señor Dolbare, he terminado con Frey-
-Bien, Loki. Es dudoso que Frey se levante después de ese ataque tuyo-

Cuanta razón tenía el señor Dolbare. Mi cuerpo no reaccionaba en lo absoluto. Trataba de moverme, pero no podía. Admito mi derrota, no soy mal perdedor.

-Frey, te seré sincero. Nunca creí que llegarías siquiera a tocar a Loki, pero me dejaste sorprendido- dice el señor Dolbare, para sorpresa mía y de Loki-reconozco tu valor, y el hecho de que te levantaste para continuar luchando. Además, conseguiste superar por unos momentos su cosmo. Es muestra suficiente de que posees espíritu de Guerrero.-

¡No lo creo! ¿Acaso trata de darme a entender algo el maestro? Sus palabras son de aliento, por supuesto.

-Desafortunadamente, aún no posees la experiencia para ser un Guerrero Divino. Por eso, Frey, he decidido nombrarte mi Consejero-

¡Oh sorpresa! ¡El señor Dolbare quiere que yo sea su consejero! Admito que no es a lo que yo aspiraba, pero es un cargo muy alto. Estoy seguro que el aceptar ese nombramiento me acercará cada vez más a mi meta.

-Se…señor Dolbare…-
-Calla, Frey. Nada de lo que digas me hará cambiar de opinión. Serás mi Consejero. Más te vale que te recuperes pronto de tus heridas, muchacho-
-¡Si!....gh.-contesto poniendo todo mi empeño, que en realidad no es mucho, debido a mi situación. Unos segundos después, pierdo la conciencia y caigo en un profundo sueño.

Unas horas después…

¡Frey! ¡Frey!

Una dulce voz pronuncia mi nombre. Yo despierto lentamente de mi sueño, y me doy cuenta de que enfrente de mí se encuentra el rostro de una hermosa chica, de rizos dorados, como el Sol. Se trata de mi hermana, Freya.

-¡Frey! ¡Por fin despertaste!-
-Freya… ¿Dónde estoy?-
-Estas en casa, hermano-

Miro a mí alrededor, y observo la comodidad de mi hogar. Una cálida fogata encendida en la chimenea mantiene mi cuarto caliente, protegiéndome de los fríos del exterior. Las cortinas están abiertas, lo que me permite ver como la nieve cae lentamente. Yo, por mi parte, me encuentro cubierto por vendas, recostado en una cama.

-Frey, lo siento de verdad. No tiene mucho que llegué-
-No te preocupes, Freya. Se que no fue tu intención-
-¡Gracias por ser tan comprensivo, Frey! ¡Y felicidades!-
-¿De qué hablas? ¿No sabes que perdí ese combate?-
-¡Eso no importa, Frey! ¡Eres el nuevo Consejero!-

Parece que mi hermana está mucho más entusiasmada que yo por mi nuevo nombramiento. Jeje, al menos sé que cuento con el apoyo de ella.

-Freya, supe que la señorita Hilda le había sugerido al maestro Dolbare a alguien que fuera su consejero-
-Es verdad. Su nombre es Alberich-
-¡Alberich!- me sorprende un poco el nombre. Me parece que lo había oído en algún otro lugar.
-Si, Frey. Es un hombre que, según he oído, es muy inteligente-
-Yo no lo conozco en persona, pero ahora que estaré constantemente en el Palacio Valhalla, tendré oportunidad de hablar con él-
-¿Y para que lo necesitas?-
-Quisiera hablar algo con él-

Freya queda un poco confundida por mi respuesta. Yo no quisiera ocupar ese cargo si es que algún otro hombre que tuviera más necesidad que yo pudiera tomarlo. Debo ver a ese tal Alberich en cuanto pueda. Pero por el momento, creo que lo mejor será descansar. Mañana mismo quiero ir al Palacio.

-Bien Frey, que descanses. Sólo quería que supieras que estoy aquí, contigo.-
-Gracias, hermana-

Cierro mis ojos, y permito que mi mente divague libremente, perdiéndome entre sueños sin sentido y divertidos. Esta noche duermo muy bien.

Al día siguiente...

Palacio Valhala

Me encuentro en una sala del Palacio. Se me informó que el señor Dolbare se encuentra ahí.

-Maestro Dolbare, he llegado-
-Frey, que sorpresa. Creí que te tomarías más tiempo de descanso debido a tus heridas de ayer.-
-No, señor. Quiero que vea mi nivel de compromiso con éste puesto que me ha asignado-
-Muy bien, Frey. Admito que estoy orgulloso de tu actitud. Créeme que si de eso dependiera mi decisión, tu serias Guerrero Divino desde éste mismo momento-
-Gracias, señor-
-Bueno, antes que nada, quisiera que conocieras bien a unas personas-
-¿Qué dice?-
-Tu sueño es convertirte en un Guerrero Divino, ¿cierto?-
-¡Por supuesto, maestro!-
-Bien, te presentaré a aquellos hombres valientes, aquellos guerreros de nivel tan elevado, aquellos Guerreros cuya misión es defender la tierra de Asgard a costa de sus vidas-
-¡Ah! ¡Se refiere a…!-

Mi sorpresa no era demasiada. Yo creía saber de quién estaba hablando el maestro. Además, varios cosmos poderosos se sintieron en el lugar. Éstos poseían un sentimiento agresivo tal, que llegaba a producir una sensación de miedo. Las cortinas de las ventanas se agitaban violentamente, semejantes a cuando una tormenta de nieve se hace presente.

-Frey, te presento a los Guerreros Divinos-

El maestro sonríe, y las Puertas Principales de la Sala se abren, permitiéndome ver la silueta de algunos cuantos hombres. Dos, para ser exactos. Éstos entran, caminando muy lentamente, dirigiéndose hacia mí, no sin antes hacer una reverencia ante el maestro. Uno de ellos, de apariencia joven, de pelo muy claro y estatura mediana se digna a hablarme.

-¿Así que tu eres Frey?- dice sonriente aquel hombre.
-Así es- le contesto seriamente. No me gustaría que se percatara de que me siento intimidado, pero es que al ver a ese hombre, usando una armadura divina color azul, y trayendo consigo una espada envainada, se me dificulta evitar sentirme inferior.

-Mucho gusto, soy el Guerrero Divino Ulv, de Nibelheim.-

Se trata de Ulv. He oído algunas cosas acerca de él. Se dice que su espada llameante es muy poderosa, pero, como con la mayoría de los Guerreros Divinos, nunca he podido verlo en acción.

-El gusto es mío, Ulv-

El Guerrero se aleja de mí, y se sienta en uno de los sillones, cruzando las piernas y cerrando sus ojos, mientras reclina su cabeza hacia atrás. Nunca creí ver tal actitud de indiferencia en contra mía.
Pero si anteriormente, Ulv me había atemorizado, el siguiente hombre me dejó perplejo. Es un tipo realmente enorme, casi dos metros y medio. Lleva en sus manos lo que parecen ser dos boomerang muy pesados, de los cuales, deja uno en el suelo para rascarse su grisácea barba. Una oscura armadura recubre su cuerpo, y un casco con cuernos su cabeza.

-No me gusta el nombre de Frey, pero aún así creo que me caerás bien- dice aquel gigante. Nunca me esperé tal comentario de él.
-Bien, no puedo decir lo mismo de tu nombre ya que no lo conozco-

Igual que con Ulv, trato de dirigirme a éste hombre con la mayor seriedad que puedo.

-Yo soy Rhung, el Vikingo-

Rhung. Entonces, esos boomerang, ¿podrán ser los legendarios Martillos Mjöllnir? Bueno, no importa. Espero nunca tener que verme involucrado con ese tipo en alguna pelea.

-Frey, me imagino que ya conoces al tercer Guerrero Divino- dice Ulv sonriente, sin perder la cómoda posición que había adoptado.
-Si, yo sé muy bien de quién se trata. Es el Guerrero Divino de Kenningar-

Tal y como me lo imaginaba, Loki entra a la habitación, vistiendo ésta ves su verde Armadura. Por supuesto, él no perdió la oportunidad de hacérmelo notar.

-Observa, Frey. Esta es la armadura de un Guerrero Divino. Quizás, en algún futuro lejano, tú tendrás la oportunidad de vestir una, pero por el momento, admira la mía.

¡Maldita sea! Sus palabras en verdad hieren. Me siento completamente impotente al no poder hacer nada. Sólo guardo silencio.

-Me da gusto que por fin hallas conocidos a los Guerreros Divinos, Frey. Tus héroes- dice el maestro Dolbare.
-Se lo agradezco mucho, señor.- le contesto amablemente.
-Guerreros Divinos, pueden retirarse. Sólo quise presentarles a mi nuevo consejero.-

Aquel trío se inclina ante el maestro, y salen de la habitación. Después de esto, el maestro Dolbare dirige hacia mí unas palabras.

-Frey, te encargaré tu primera misión-
-Claro, maestro-
-Hilda y Flare irán a cazar a los terrenos reales. Quiero que las acompañes como su guardia personal.-
-Por supuesto, señor. Las acompañaré, aunque, siendo sincero con usted, no creo que las señoritas necesiten de mi cuidado al cazar, maestro-

El señor Dolbare reaccionó a mi repuesta, volteando rápidamente su cabeza para mirarme.

-Frey, me parece que tienes razón, pero…-
-Pero, ¿Qué, señor?-
-No quiero que dudes o pongas en juicio mis órdenes, ¿quedó claro?-
-¡Ah!... ¡si señor! Discúlpeme, por favor.-contesto. El maestro es una persona muy estricta, que quiere que las cosas se hagan justo como él ordena. Debo confiar en él.
-Je, muy bien, Frey. Puedes retirarte-

Bien, el Maestro fue muy claro con eso.
Ahora salgo tranquilamente del Palacio. Esperaré a las señoritas acá afuera. Pero al parecer, otra persona era quien me esperaba por aquí.

-Frey, quisiera preguntarte algo-
-¿Vienes a molestarme de nuevo, Loki?-
-Por supuesto que no, Frey. Esto es serio- dice Loki, hablando muy sereno.
-¿Qué cosa quieres?- le contesto duramente.
-¿Has oído hablar de los Caballeros de Athena?-
-¿Caballeros de Athena?-

Ciertamente, ese nombre no era muy común para mí, pero si conocía de que hablaba Loki.

-He oído hablar poco de ellos. Sólo sé que son guerreros muy poderosos a la orden de la diosa Athena-
-Muy bien, Frey. Has estudiado. Bueno, el punto es que me dejaste sorprendido con tu poder la vez que nos enfrentamos, debo admitirlo-
-¿Y eso que tiene que ver?-
-Creo que si en éstos días, te dedicaras a entrenar más duramente, serías capaz de vencer a varios Caballeros de Athena-
-¡¿Qué dices?!- mi sorpresa es porque el comentario de Loki no viene al caso. ¿Qué tiene que ver la derrota de los Caballeros de Athena con esto?
-Te sugiero que entrenes más duro, Frey-

Después de estas palabras, el Guerrero Divino se marcha. La verdad, he quedado muy confundido con lo que me ha dicho. Pero bueno, ésta mañana estaré ocupado con las damas. Me parece que las veo saliendo del Palacio. Vienen acompañadas de dos hombres.

-Son los guardias personales de la señorita Flare y la señorita Hilda- dice un soldado del lugar- Sus nombres son Sigfried y Haguen-
-¿Así que ellas ya tenían sus propios guardias personales? ¿Porqué me habrá pedido entonces el maestro Dolbare que las acompañara?-
-No lo sé, señor. Pero estoy seguro que no deberíamos cuestionar al maestro-
-Tienes razón-
-Pero he oído que Sigfried y Haguen son muy fuertes, señor-
-¿De verdad?- pregunto intrigado. Si en verdad son guerreros fuertes, quizás me sirvan para entrenar. Lo bueno de éste puesto es que podré conocer a distintas personas, como ellos.

Bien, las damas salen del Palacio con sus escoltas. El poder de aquellos hombres no creo que se compare para nada con el de los Guerreros Divinos, pero espero que sean lo suficientemente poderosos como para representar un reto para mí.

-Muy buenos días tengan ustedes, señoritas. Yo, Frey, seré su acompañante-
-¿Frey? ¿Acaso no eres tu el nuevo consejero de Dolbare?- pregunta la señorita Hilda.
-Así es- contesto.
-Hilda, ¿Qué no recuerdas que nuestro padre no quiere que lo llamemos Dolbare?- dice sonriente la señorita Flare, hermana de Hilda.
-Tú sabes que él no lo es, Flare. Por eso no lo llamaré de esa forma- contesta la señorita Hilda. El tono de su voz demuestra que aunque ella luzca frágil por fuera, tiene un carácter muy fuerte. En eso, uno de sus acompañantes interviene.

-Frey, amigo, no es necesario que nos acompañes. Las damas están a salvo con nosotros- dice ese hombre alto, de cabellera castaña y ojos claros.
-Lo siento, debo insistir. Son órdenes del maestro Dolbare-
-Vamos, Sigfried. No veo nada malo en que éste hombre nos acompañe- dice el otro hombre que las acompañaba. Por su parte, Sigfried me mira fijamente a los ojos. Mueve su cabeza de arriba hacia abajo, examinándome por completo. Después de unos segundos, sonríe.

-Pareces buen hombre, Frey-
-Gracias por el cumplido, me halaga de verdad-
- Muy bien, Frey. No nos vendría mal la compañía- dice amablemente la señorita Hilda.

¡Genial! Al parecer les caí bien a estas personas. Trataré de integrarme lo más que pueda con ellos. Después de todo, me interesa mucho conocer la supuesta fuerza de éstos dos hombres.

Aunque realmente, me ha dejado intrigado las palabras de Loki.
¿Qué habrá querido decir? Prometo que haré todo lo posible para averiguar de que hablaba.
elhazardmx
HOla! NO me voy a sentar a señalar "errores" ni nada por el estilo. Solo que me dio curiosidad por conocer el nuevo trabajo de uno de los ganadores del concurso. Me parecio interesante el que hayas puesto a Hilda como hija de Dolbare ya que es la candidata a ser la representante de Odin en la tierra. Me llamo la atencion que mezcles a los guerreros que pertencen a la OVA con los de laserie regular, me pregunto si habra Robes de los dioses guerreros. Otra, me gusto que describas el fic en primera persona.

saludos!
Cano
¡Gracias por tu comentario, cuate!
En primer lugar, le he dado varias repasadas al fic, y en verdad poseo varios (muchos errores). Espero corregir esto.
Es un grandísimo honor para mí que te dignes a leer mi historia. Pondré todo mi empeño en los siguientes capítulos para que mi escritura se asemeje a tu nivel.
Bye!!!
elhazardmx
QUOTE(Cano de Sagitario @ Sep 10 2007, 05:59 PM) [snapback]230065[/snapback]

¡Gracias por tu comentario, cuate!
En primer lugar, le he dado varias repasadas al fic, y en verdad poseo varios (muchos errores). Espero corregir esto.
Es un grandísimo honor para mí que te dignes a leer mi historia. Pondré todo mi empeño en los siguientes capítulos para que mi escritura se asemeje a tu nivel.
Bye!!!


Pues el honor es para mi :D
NOs estamos leyendo
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Miau!
orfeo_22
hola canoooooo!!!!!! amigasoooooooooo antes que nada dejame darte mis mas sinceras felisitaciones por ser uno de los ganadores y por este estreno. la verdad me gusto mucho este primer capt y voy a esperar con ansias el nuevo capt porque me quede con muchas dudas e inquietudes que seguramente se van a ir aclarando con el desarrollo del fic, por ahora pinta = de bien que el anterior. t mando un abrazo grande y nos estamos viendo ciaooooooooooo
Cano
Todo Guerrero, sin importar quien quiera que sea, necesita sentirse protegido, seguro. Por ello, aquellos valientes que luchan por sus seres queridos, buscan alguna protección en que resguardarse. Alguna armadura que los haga sentirse a salvo.

Capítulo 2
Los Mantos Sagrados


Es de noche. Aún sigo en el Palacio Valhala. Me encuentro en un balcón que muestra una vista panorámica del lugar. Admito que me siento un poco frustrado. Quisiera ver las estrellas, pero el cielo está completamente nublado, opacado por las nubes. Pero no sólo eso. Creí que el día de hoy sería más interesante. Pero no fue así. Simplemente me limité a acompañar a las señoritas Flare e Hilda a cazar. No atraparon ninguna presa, pero se la pasaron todo el día platicando y riendo con sus acompañantes, Sigfried y Haguen. Me da una ligera sospecha de que quizás pueda existir algo entre ellos, pero eso ya no me incumbe.

A propósito, no encontré nada extraño en esos dos sujetos. Parecían simplemente chicos normales que se divertían.

-¿Te interrumpo, Frey?-
-No, para nada, Haguen-
-Me parece que el pequeño viaje de hoy no fue suficiente para que nos conociéramos más a fondo-
-Tienes razón-
-Me enteré de que luchaste por obtener el puesto de Guerrero Divino, ¿cierto?-

La pregunta de éste hombre me incomoda un poco, lo admito. Pero debo contestar como todo un caballero, sin importarme como me sienta.

-Así es, pero fui derrotado por Loki-
-Lo siento en verdad, amigo-
-No te preocupes, ese combate me dio éste puesto de Consejero-
-¿En verdad?- pregunta Haguen intrigado.
-Así es. Al maestro Dolbare le pareció que luché muy bien, y me premió de esta manera-
-Debes de combatir muy bien, ¿cierto?-
-Mmm…no me gustaría alabarme, pero admito que sé defenderme- contesto sonriendo.

Haguen me observa unos segundos, pensativo. Finalmente, me propone lo que tanto esperé.

-¿Te gustaría medirte conmigo, Frey?-
-Por supuesto- respondo inmediatamente.
-¡Vaya! Tal parece que no lo pensaste mucho- dice sorprendido Haguen, pero contento porque he aceptado su reto.
-He estado buscando oponentes fuertes con quien luchar, para mejorar mi estilo de combate-
-Magnífico, ¿te parece bien que combatamos ahora?-
-Tú dices donde-

Después de responder, Haguen intentó esconder disimuladamente una mueca risueña, quizás de burla hacia mí.

-Conozco el lugar perfecto, Frey-

Haguen y yo nos disponíamos a salir del Palacio, cuando escucho que alguien ha solicitado mis servicios.

-Espera un momento, Frey. Necesito que vengas aquí- dice el maestro Dolbare.
-¡Maestro! Ya voy, señor-
-Quisiera hablar contigo en privado- dice el maestro mientras voltea a ver a Haguen. Éste último entiende la indirecta, hace una reverencia frente al maestro, y se retira, no sin antes decir unas palabras.
-Pospondremos lo nuestro para otro día, Frey-
-Así será, Haguen- contesto mientras Haguen sale de la habitación.

Pasaron unos minutos en lo que el maestro Dolbare se dedicó a caminar por todo el Palacio. Obviamente, yo estuvo siguiéndolo todo este tiempo, aunque él nunca me dirigió la palabra.
Finalmente, llegamos hasta una habitación cerrada, en la que hay una gran compuerta, vigilada por dos guardias, quienes al ver al maestro, permiten que el señor Dolbare y yo entremos.

-Para lograr un propósito, debes fijarte objetivos, ¿cierto Frey?-
-Uh…si señor- contesto sin tener muy en mente a que se refiere el maestro.
-Y que mejor forma de hacerlo que teniendo un incentivo-
-¡¿QUÉ?!- digo sorprendido. ¿Acaso piensa darme un incentivo?

En eso, noto la presencia de lo que parecieran ser tres maniquíes, si es que le podremos llamar así. Uno de ellos, tiene la forma de una mujer, vestida con una armadura grisácea a forma de peto, y una diadema negra, que simboliza las alas de un cuervo. Además, el maniquí porta en su mano derecha una lanza. Al parecer, ésta figura representa lo que se conoce como Valkiria.

-Esto que vez, es el Manto Divino usado por la Representante de Odin en la Tierra. Si en algún momento, ella tuviera que luchar, ésta armadura sería la que vestiría para el combate- me explica el maestro Dolbare.

Bueno, actualmente no hay una representante de Odin que sea mujer, pero creo que si algún día fuera así, la señorita Hilda sería la indicada.

El segundo maniquí, tiene la figura de un hombre cubierto con lo que parece ser una armadura color morado oscuro. Su armadura incluye un peto, hombreras, protección para brazos, piernas, manos y pies. Además, va adornado con una elegante capa roja.

-Esto que vez es el Manto usado por el Representante de Odin en la Tierra, en este caso, yo. Igualmente, deberé vestirla cuando sea necesario luchar- dice el maestro.

Nunca he visto al señor Dolbare vestir su armadura, que él llama Manto. Me pregunto cuales serán sus habilidades a la hora del combate.
Bueno, después pensaré en eso. Por ahora enfoco mi mirada en una tercera armadura. A diferencia de las otras, ésta está acomodada de tal forma, que asemeja a una serpiente. Su color es anaranjado, y se ve muy resistente.

-Éste es el Manto Divino de Midgardo. Aquel hombre que consiga la fuerza, valor, coraje y poder necesario para ser un Guerrero Divino, podrá usar éste ropaje-

¡Ah! ¡Increíble! ¡¿Así que ésta es la armadura para el cuarto Guerrero Divino?!

-Frey, si consigues aumentar tu nivel de combate, serás un merecedor de éste Manto, y te convertirás en su dueño-

¡Oh! ¡Estoy impactado! ¡Aún tengo oportunidad de convertirme en Guerrero Divino, más de lo que yo creí! ¡El maestro me apoya en esto!

-Maestro…le agradezco por haberme mostrado esto…ahora, estoy más entusiasmado por entrenar para convertirme en un Guerrero Divino-
-Sé que lo lograrás, Frey-

Después de decir esto, observo nuevamente la armadura de Midgardo. Mi mirada se pierde entre tal belleza. Su diseño, su forma, su color, su textura...¡estoy enamorado de ella!
Pero mi corto momento de felicidad es interrumpido, cuando un soldado entra corriendo a la habitación, gritando desesperadamente.

-¡¡¡MAESTROOO!!! ¡¡¡MAESTROOO!!!- dice aquel hombre.
-¿Qué sucede?- pregunta tranquilamente el maestro.
-¡Es la guerra! ¡Nos atacan! ¡Son hombres de Utgard!-
-Así que por fin se decidieron… ¡Prepárense para enviar un grupo con mis mejores soldados!- contesta el señor Dolbare
-¡¡¡Señor…YA CASI LLEGAN AL PALACIO!!!-
-¡¿Qué dices?!-

El maestro frunce el ceño, y empuña su mano. Baja un poco la cabeza por unos segundos, y después se arranca la vestimenta que llevaba puesta.

-¡Frey! ¡Quiero que tu y los soldados se queden en la entrada del Palacio!-dice el maestro.
-¡¿Qué dice?! ¡¿Quiere que yo combata?!- le pregunto sorprendido.
-Necesitaremos guerreros que vigilen la entrada. No podemos permitir que entre ningún intruso-

Esa idea no me gusta mucho. Tengo entendido que los Guerreros de la Tierra de Utgard son muy fuertes. Además, superan los dos metros y medio de altura, e incluso se dice que algunos los tres. Pero no puedo quedar como un cobarde. Si en verdad quiero ser merecedor de la armadura de Midgardo, debo pelear valientemente. Así que inclino mi cabeza ante el maestro, haciendo mi reverencia.

-Usted sabe que estoy dispuesto a combatir y morir por mi país, maestro Dolbare-
-No esperaba menos de ti Frey-

Después de estas palabras, salgo corriendo de la habitación en que me encontraba.

Apenas estoy empezando a trabajar como Consejero y ya debo combatir, y eso que ni siquiera soy Guerrero Divino.
En pocos segundos, me hallaba yo en el primer piso del Palacio. Por las ventanas, alcanzo a observar como afuera se encuentra toda una fila de soldados del Palacio, empuñando hachas y algunos otros, lanzas. Aunque hace mucho frío, hay poco viento, por lo que no se dificultará mucho la vista al pelear.
A lo lejos, alcanzo a observar luces que se mueven. Mi sangre se pone helada cuando pienso que deben ser las antorchas de aquellos hombres que piensan atacarnos. En ese instante, por las escaleras bajan rápidamente la señorita Flare y la señorita Hilda, acompañadas de Sigfried.

-¡Frey! ¿Qué sucede?-
-Un grupo de guerrero de Utgard se acercan para combatir, señorita Hilda-
-¡Utgard!- dice sorprendida la señorita Flare.
-Frey, ¿no me digas que tú también piensas luchar, amigo?-
-Si es necesario lo haré, Sigfried-
-Entonces yo lucharé también. Defenderé Asgard con mi vida-
-No lo harás- contesto fríamente.
-¡Frey!-
-Sigfried, tienes que quedarte aquí adentro a cuidar de las señoritas Hilda y Flare-

Sigfried voltea y observa fijamente a las dos mujeres que lo acompañaban. Estoy seguro que ellas son demasiado importantes para él como para que se arriesgue a dejarlas solas.

-Está bien, Frey. Ten mucho cuidado- dice Sigfried.

Listo para enfrentarme a mi destino, camino con paso firme hacia la puerta de salida. Me muestro serio, aunque realmente, en mi interior siento un pánico inmenso.
Antes de salir, la señorita Hilda dirige hacia mí unas palabras.

-Frey, si tuvieras que luchar, no dudes de tus habilidades. Confía plenamente en Odin, él te dará la fuerza que necesites-
-Muchas gracias, señorita Hilda. Sus palabras me alientan- contesto. La verdad, sus palabras me entraron por un oído y me salieron por el otro. Dándole poca importancia a lo que me dijo, salgo del Palacio y cierro la Puerta azotándola.

-¡Señor Frey! ¡Será mejor que se quede adentro!- me dice preocupado uno de los soldados.
-No lo haré, son órdenes del maestro-
-¿El maestro le ordenó que se quedara acá afuera?-
-Así es. Mi deber es quedarme aquí, cuidando la entrada del Palacio.

Alcanzo a ver como aquellas luces de las antorchas se van haciendo cada vez más y más visibles. Se están acercando.

-¡Bien, soldados! ¡Tal parece que ellos nos superan en número! ¡Nos quedaremos a la defensiva!- dice el líder del grupo encargado de vigilar la entrada.
-¡Recuerden que ellos son mucho más grandes que nosotros! ¡Y más fuertes! ¡Intenten dañarlos en puntos estratégicos! ¡Ellos usan como armas hachas, así que su combate se limita a pelear de cerca!- continua diciendo.

Pero su discurso es interrumpido, cuando una enorme esfera de fuego cae en las cercanías, destruyendo varias rocas. El impacto fue muy fuerte, tal parece que la lanzaron con alguna clase de artefacto.

-¡¿Que rayos fue eso?!- pregunta sorprendido el soldado.
-¡Al parecer están usando catapultas!- le contesto. Al menos, eso es lo que pienso. No creo que esos gigantes tengan tanta fuerza como para arrojar rocas incendiadas y con tanta fuerza con solo sus dos manos.

A continuación, una imagen aterradora. Decenas de enormes hombres corriendo hacia nosotros. Hombres enormes. Tal parece que las leyendas que se hablaban de ellos eran ciertas, ya que calculo que ninguno de ellos mide menos de dos metros y medio. Llevan enromes hachas en sus manos, y algunos otros traen consigo un mazo que se ve muy sólido.
Pero noto como algunos de éstos gigantes se quedan atrás, a lo lejos. Posiblemente son los que operan la catapulta.

-¡Prepárense a defender!- grita el líder de los soldados. Por mi parte, aprieto fuertemente las manos, empuñándolas. Me doy cuenta que estoy temblando fuertemente, y no es por el frío.


Pero algo que no nos esperábamos sucede. Una cantidad considerable de los guerreros de Utgard llegas por los costados, bajando de las montañas. Nos han emboscado.

-¡Maldición! ¡Esos desgraciados! ¡¡¡ATAQUEMOS!!!- grita el líder de los soldados. Al parecer el plan original de defender el Palacio ha sido reemplazado por el de atacar. Los soldados se distribuyen; un grupo corre a atacar a los enemigos que atacan por el frente, y otros dos grupos atacan a los que vienen por los costados. Yo soy el único que se queda enfrente de la Puerta del Palacio, parado, obedeciendo las órdenes del maestro de quedarme a vigilar la entrada.

Los gritos desgarradores de los soldados pueden escucharse fuertemente. Ni siquiera me atrevo a mirar hacia los lados. Me basta con observar los cuerpos de los protectores del castillo que pasan frente a mí a una gran velocidad, siendo arrojados por sus enemigos.
Me gustaría ayudarlos, pero mi misión es vigilar la entrada.

-¡¡¡MUERE!!!- grita repentinamente un hombre que salta hacia mi lado derecho. Mide casi tres metros, cubierto por una piel de oso que le queda chica, y me ataca usando su hacha, intentándome darme un golpe en la cabeza.
Pero consigo esquivar su golpe dando un salto que me hace retroceder.

-Veo que eres muy hábil, insecto- dice burlonamente aquel sujeto.
-Y yo creí que tú serías más rápido, pero veo que tu tamaño te lo impide-
-Cerraré tu boca con un solo golpe de mi hacha-

Aquel gigante levanta nuevamente su hacha, que luce demasiado pesada, preparándose para su ataque.
¡Es mi momento de atacar! Corro hacia él y consigo golpear con todas mis fuerzas su estómago, dejando sofocado a aquel hombre. Me doy cuenta de que en verdad lo dañé cuando su hacha que anteriormente había levantado, cae al suelo. Lo mismo sucede con el gigante, quien queda arrodillado, sosteniéndose fuertemente el estómago.

-¡¡¡TOMA!!!- grito en el momento en que pateo su cabeza, provocando que aquel tipo quedara inconsciente.

-¡Increíble, derroté a un gigante!- digo para mis adentro. Pero mi felicidad dura poco tiempo, al percatarme de cómo tres enormes tipos asesinan a uno de los soldados, aplastándole la cabeza, y luego corren hacia mí.

-¡Vayamos por esa hombrecillo!- dice uno.
-¡Maldición!-

Uno de los tipos se adelanta, y ataca de la misma forma que su anterior compañero; dando un fuerte pero lento hachazo que consigo esquivar. Inclusive, evito el puñetazo del otro sujeto, pero no soy lo suficientemente rápido para evitar tres ataques, por lo que el tercer hombre consigue golpearme en la espalda con su mazo.

-¡¡¡AAAAHH!!!- grito de dolor ante tal impacto.
-¡Ja! Ese golpe debió haber destruido al menos alguna de tus vértebras, jaja-
- Eliminemos de una buena vez a ésta basura, lo decapitaré con mi hacha-
-Haz lo que quieras, nuestra meta es asesinar al maestro de éste Palacio-

Dos de los hombres se dirigen hacia la Puerta de entrada, mientras que el tercero levanta en el aire su hacha con la que intenta golpearme. Pero aún estoy seguro de que puedo dar más, yo puedo continuar luchando, así que intento levantarme.

-Que persistente eres. ¡Muere de una vez!- dice el gigante al dar un golpe con su hacha. Uso una maniobra evasiva rodando hacia la derecha lo más rápido que puedo, y para contraatacar, enredo con mis piernas su pie derecho, y de un fuerte jalón, lo hago que pierda el equilibrio, por lo que el gigante cae.

-¡Esperen!- les grito a los otros dos tipos.
-Mira, ese insecto consiguió levantarse- dice uno de los gigantes.
-Acaba con él. Yo debo buscar al maestro eso- dice el otro hombre, quien agarra la Puerta, y de un fuerte jalón la desprende de su sitio.

-¡¡¡NOOO!!!- grito al ver esto, y corro lo más rápido que puedo hacia aquel hombre, pero el otro sujeto se intromete, tomándome con una sola de sus manos, y levantándome en el aire.

-Te crees muy listo, muchachito de Asgard- dice el gigante, mientras me aprieta cada vez más y más fuerte, causándome fuertes dolores.
-¡¡¡AAAAH!!!-
-Gh… ¡déjame decapitar a ese mocoso! ¡Me las pagará por haberme derribado!- dice el otro gigante que yo mismo había hecho caer hace unos momentos.
-Espera, ahora está en mis manos, y yo decidiré como eliminarlo-

En ese instante, observo como del Palacio, sale volando el enorme cuerpo de un gigante. Se trata de aquel hombre que acababa de entrar anteriormente. Esto distrae a mis agresores.

-¡¿Qué sucede?!-
-¡¿Quién le hizo eso?!-

Por mi parte, trato de concentrar todas mis fuerzas para liberarme. En mi interior, siento como si algo naciera. Una fuerza grandiosa, que tal parece que me devuelve mis energías. Una fuerza que me reanima y que me hace sentir más poderoso. Así que tomo la mano de aquel tipo, y usando todas mis fuerzas, tiro fuertemente de ella, liberándome al fin.

-¡¡¡¡AAAAAAAGHHH!!!- grita desesperado aquel tipo. Hasta ese momento, no me había percatado que yo había arrancado completamente su mano, que ahora se encuentra en el suelo.

¡Increíble! ¡Inclusive yo estoy sorprendido de lo que he hecho!

-¡¡¡AAAAGHHH!!! ¡¡¡Desgraciado!!!-
-¡Maldito hijo de puerca! ¡Mira lo que le has hecho a mi amigo!-

Mi sorpresa es tal, que ni siquiera tomo importancia a los gritos e insultos. Pero cuando veo como el tipo del hacha corre hacia mí, reacciono rápidamente, saltando esta vez hacia el frente, y dándole un puñetazo en el rostro, con el que el tipo cae al suelo, quedando inconsciente.

Ésta vez, mi sorpresa es aún mayor. Con un golpe, que al parecer no lancé con muchas fuerzas, he noqueado a un gigante. Pero por ese descuido mío, no evito una patada del hombre a quien le arranqué su brazo. Ahora soy yo quien me encuentro en el suelo.

-¡¡¡Grrr!!! ¡¡¡Maldito!!! ¡¡¡Muere!!!-

El gigante levanta su pie y lo deja caer para aplastarme. Parece que ésta vez no tengo salvación.

-¡¡¡FREY, CUIDADO!!!- dice una voz que me resulta familiar. En ese momento, veo como el hombre que se disponía a atacarme se ha detenido. Cae al suelo, con una lanza que ha atravesado su pecho. Por mi parte, trato de observar quien fue la persona que me ayudó.

-¿Está bien, Frey?- dice aquel hombre, que por fin logro ver completamente.
-¡¡¡HAGUEN!!!- grito de felicidad al ver a ese nuevo amigo mío.
-Vamos Frey, esos hombres están derrotando a los soldados, en unos cuantos minutos más, todas nuestras defensas habrán sido eliminadas- dice Haguen al ayudarme a levantarme del suelo.

-Debemos entrar a refugiarnos al Palacio Valhala-
-No puedo, Haguen. Recibí órdenes de cuidar la entrada al templo-
-¡No digas estupideces, Frey! ¡Entremos antes de que…-

Haguen no termina de hablar. Es demasiado tarde. Observamos a nuestro alrededor, y vemos como estamos rodeados por esos enormes hombres, que nos miran sonrientes, burlones. Han acabado con los soldados del Palacio, y se disponen a hacer lo mismo con nosotros. La cara de Haguen al ver esto es de horror, siento como sus manos con que me ayuda a caminar tiemblan mucho, por miedo.

-Fre…Frey- tartamudea Haguen.
-No te preocupes, Al menos, si morimos, sabremos que lo hicimos con honor- digo para hacerlo sentir mejor, pero parece que no funciona.

Los gigantes levantan sus armas y gritan al unísono. Van a atacarnos.

Pero todos quedan sorprendidos al oír lo que parece ser un trueno enorme. Inclusive, el cielo se iluminó por unas décimas de segundo. Estoy seguro que no fue un trueno normal.

Los gigantes miran para todos lados, buscando al origen de éste sonido. Pero nuevamente, el trueno se escucha. Ésta vez, me pude percatar de que el sonido viene de la parte más alta del Palacio Valhala. Allá arriba, se alcanza a notar la figura de alguien. Solo es una silueta, pero al parecer, es de alguien corpulento.

-¿Quién será ese sujeto?- dicen asombrados algunos gigantes. Y gracias al silencio que se hace en esos segundos, puede escucharse el aullido de varios lobos en las cercanías.

En eso, varios de los hombres de Utgard comienzan a caer decapitados, o cortados en pedazos. Los responsables son dos objetos enormes, parecidos a boomerang, que cruzan entre el grupo de gigantes, destruyendo a aquellos que alcanzan a tocarlos.

-Esto debe ser…¡Rhung!- dice Haguen.

Los enormes hombres se quedan desconcertados, y más aún cuando de los lados son atacados por múltiples y veloces rayos que simulan en apariencia a una manada de lobos. El ataque es fulminante, asesinando por completo a los desdichados que se atravesaron en su camino.

-Loki- digo para mis adentros.

Mientras el ataque contra los gigantes continuaba, a lo lejos se oye una explosión, y veo como se incendian las catapultas que los guerreros de Utgard traían consigo.

-¡Mira Frey! ¿Qué crees que les halla sucedido?- pregunta Haguen, pero no es necesario contestarle. Ha descubierto quien es el responsable de destruir las armas de los gigantes. Éste hombre de armadura azul, que viene caminando tranquilamente, envainando su espada.
-Ulv-

Pareciera que estoy soñando. Tres hombres están acabando con un batallón de gigantes. Todos esos enormes tipos van cayendo rápidamente, ya sea por los boomerangs de Rhung, o el ataque de Loki. Y no sólo eso, ya que Ulv se une también al ataque, lanzando rayos de luz con su espada, que despedazan a cuanto tenga en frente. Debo admitir que ahora, incluso siento un poco de compasión hacia aquellos enormes tipos, a los que anteriormente temía. Y es que el simple hecho de ver como están siendo asesinados me provoca esa sensación de malestar.

Parece que por fin todo ha terminado. Sólo uno de los gigantes queda en pie. Extrañamente, los Guerreros Divinos no lo atacan, pero lo rodean.

-¡Guerreros Divinos! ¡Les ordeno que traigan aquí al maestro!-
-No estás en condiciones de ordenarnos nada. Odin está de nuestra parte y te hemos vencido- dice Rhung.
-Trataron de emboscarnos, y los emboscados fueron ustedes. ¡Que vergüenza!- dice Ulv.
-No te preocupes, Narfi. El maestro Dolbare también tiene ganas de verte. No te asesinaré hasta entonces- dice Loki.

Narfi. Ese hombre luce un poco distinto a los demás. Usa una armadura de combate muy sencilla; solo peto y casco. Además, es un poco más alto que los demás. Parece que es el gobernante de Utgard, algo así había escuchado anteriormente.

Es entonces cuando el maestro se hace presente. Y lo que más destaca es que viene vistiendo su armadura de combate y su capa.

-Vaya, nos volvemos a encontrar, Narfi- dice el maestro Dolbare.
-Dolbare, maldito mal nacido- contesta el ahora prisionero Narfi.
-¿Y así te atreves a insultarme, sin importar el estado en que te encuentras? Realmente no has cambiado nada, jaja- vuelve a decir Dolbare. Se me es interesante el ver como es que el maestro Dolbare habla con superioridad sobre Narfi, siendo que éste último es mucho más grande que el maestro.

-Maestro, ¿piensa acabar usted mismo con éste sujeto ahora?- pregunta Loki.
-¿Tu que dices, Frey?- me pregunta el señor Dolbare.
-¡¿Qué?!- pregunto sorprendido. Realmente no creí que me tomaría en cuenta para estas decisiones.
-Te nombré mi consejero para que me ayudes en la toma de decisiones. No veo motivo para que te extrañes ahora-
-Lo...lo siento maestro-
-Bueno-, entonces, ¿Qué dices respecto a éste hombre?-
-Bien, señor…siendo que es un hombre muy importante para el bando enemigo, creo que lo mejor sería mantenerlo prisionero en nuestra torre-
-¡Excelente idea! ¡Loki, Ulv, Rhung! Ya oyeron a Frey-
-¡Espera, Dolbare! ¡Yo no he terminado contigo!- grita Narfi- ¡Vine aquí por ti!
-¡Cállate! ¡Si no te comportas daré la orden de que te asesinen ahora mismo!- dice el maestro.

Los Guerreros Divinos proceden a llevar al gigante a una celda en la torre. Sólo que siento que a Loki no le pareció mucho la idea. Puedo notar sus miradas de resentimiento hacia mí.

-Veo que los soldados del Palacio han muerto en su mayoría. Que pérdida tan terrible- dice el maestro mientras se tapa el rostro con su mano derecha, lamentándose por la muerte de sus guerreros.
-¡Maestro! Quisiera que me permitiera entrar al Palacio y ver como están las señoritas Flare e Hilda, por favor-
-Por supuesto, Haguen. Tienes mi permiso-
-¡Muchas gracias, señor!-

Haguen hace una reverencia frente al maestro, y corre hacia el Palacio, despidiéndose de mí desde lejos.

-Hiciste muy buen trabajo ésta vez, Frey-
-Muchas gracias, señor-

Intento inclinarme para hacer una reverencia, pero me siento muy débil para hacerlo. Para mi buena suerte, el maestro pone su mano en mi hombro.

-No me interesa que me muestres respeto ahora, Frey. En éste momento, tú y yo somos iguales. Somos guerreros en el campo de combate-
-Lo siento señor, pero usted es una autoridad superior a mí, debo hacerlo-
-Como quieras-
-Maestro, ¿Qué problemas tienen esos tipos de Utgard con Asgard?-

El maestro me mira pensativo unos momentos antes de responder.

-Esos gigantes no son más que bárbaros. Sólo les interesan las riquezas y las tierras. No es raro que quisieran apoderarse de Asgard. Y no te sorprenda que vuelvan a atacar. Aunque ya no tengan a su líder, su hambre de poder es capaz de hacerlos venir-

La plática es interrumpida cuando los demás Guerreros Divinos de nuevo hacen acto de presencia.

-Hemos terminado, maestro- dice Rhung.
-Muy bien. Ahora, Rhung y Ulv, quiero que me acompañen. Debemos patrullar la zona. Loki, tú te quedarás a cuidar el Palacio Valhala-

Un “sí” unísono es la respuesta de los Guerreros Divinos.

-Nos veremos luego, Frey- dice le maestro. Acto seguido, se va caminando con Ulv y Rhung.

-Creí que era más apropiado que el maestro se quedara en el Palacio-
-Eso no importa, Frey. Después de todo, esos gigantes siguen siendo basura, comparados con nosotros- dice Loki.

Nuestra atención es atraída al ver como dos gigantes siguen moviéndose, pero muy poco. Sus cuerpos están llenos de heridas, y están agonizando.

-Mira esto Frey- dice Loki. Avanza hacia los gigantes, y usando su gran fuerza sobrehumana, levanta uno de los cuerpos.

-¿Qué piensas hacer con ese hombre, Loki?-
-¡¡¡HAAA!!!- grita Loki, y atraviesa con una mano el pecho del sujeto.
-¡¡¡AAAAAH!!!- grita el gigante. Loki arroja su cuerpo unos metros a lo lejos, y en cuantos segundos deja de moverse.
-¡No era necesario que hicieras tal barbaridad, Loki!-
-No te preocupes, Frey. Te dejo el otro cuerpo para que te diviertas- dice cínicamente. Después, se aleja con dirección hacia el Palacio, riéndose durante el camino.
Por mi parte, yo me acerco al otro hombre que está muriendo. Es obvio que yo no le haré lo mismo que Loki hizo con el otro sujeto. Parece que está dando su último aliento.

-Fa….fa….fallé….lo siento……..Athena- dice el hombre. Justo después de eso, fallece.

¡¡¡ATHENA!!! ¡De nuevo vuelvo a escuchar que Athena tiene que ver algo con esto, ¿pero porqué?! ¿Qué relación puede tener Athena con Asgard? ¿Acaso tendrá algo que ver con la Guerra contra Utgard?
orfeo_22
hello canoooo!!!!!! como va? me gusto mucho este capt, por fin vemos a frey pelear y despertar algo de su cosmos.
le verdad me muero por saber que va a sucerder con athena y sus santos en esta guerra, que sucede en asgard para que athena valla en su contra.
pero bue.. securo que lo hiras revelando con el pasar de fic, te mando un abrazo grande amigo nos vemosss ciaoooooooooooo
Aither
Que bien está comenzando esto Cano!!

Me gusta mucho la trama que estás entrelazando, además del hehco de intentar conciliar ambas sagas de Asegard. me has dejado a la expectativa con la relación entre el Santuario y los hombre de Udgard.

Y un gran acierto tomar a Frey como personaje principal, un gran personaje con mucho para epxlotar y que los fanfickers solemos dejar de lado. Seguiré leyendo con gusto vuetsra historia.

Saludos
snake de geminis
MUY BUENOS CAPITULOS
FELICIDADES no1.gif
NOS ESTAREEMOS LEYENDO
BYE 057.gif
SALU2 057.gif
Cano
Una batalla se decide por fuerza, poder, concentración, espíritu, e inteligencia. Sin embargo, muchos guerreros no toman en cuenta el hecho de que ésta última puede ser un factor importante en combate, demasiado. No se necesita mucha fuerza para vencer a un oponente.

Capítulo 3
Alberich


He estado pensativo últimamente. Estoy seguro que Athena tiene algo que ver con Asgard, pero no sé que. Además, desde el día en que los gigantes de Utgard atacaron no he vuelto a ver a Loki. Y yo tengo ganas de charlar con él. Pero por el momento, me encuentro en la entrada del Palacio Valhala, en la sala usada como recepción. . Apenas está amaneciendo, el sol ni siquiera ha salido completo. Yo descanso en uno de los sillones. Escucho como que alguien se acerca y me doy cuenta que ya no estoy solo.

-Frey, ¿no quieres venir con nosotros?-
-Le agradezco la invitación, señorita Flare. Pero desafortunadamente, quisiera ocuparme de unos asuntos primero-
-Es una lástima. Haguen, Hilda, Sigfried y yo vamos a ir a una aldea cercana-
-Bien, pues que te vengan un hermoso día, señorita. Con su permiso, me retiro. Sólo vine al Palacio para ver si mis servicios eran requeridos en estos momentos por el maestro Dolbare. En vista de que no es así, iré a arreglar algunas cosas primero-
-Hablé con Freya ayer. Me dijo que quieres charlar con Alberich- dice la señorita Flare. Su respuesta tan espontánea me hace pensar que no estaba poniendo atención a lo que yo estaba diciendo.
-Así es, señorita. Quisiera charlar unas cosas con Alberich-
-Pues quizás se encuentre en la biblioteca del Palacio. Le gusta mucho leer y estudiar-
-Le agradezco mucho la información, señoriota Flare. Con su permiso, me retiro-

Después de despedirme, me alejo de la habitación. Seguiré el consejo de la señorita Flare e iré a la Biblioteca. Quizás ahí encuentre a éste hombre.

En el camino hacia la biblioteca, voy pensando precisamente sobre como es ésta. Yo ya había estado anteriormente ahí. Recuerdo la primera vez que estuve en ese lugar. Nunca había visto tantos libros juntos. Enormes cantidades de material bibliográfico, de todos los autores y categorías. Desde pequeños libros de novelas, hasta enormes tomos enciclopédicos. Historias de aventuras, drama, terror. Información sobre culturas antiguas, sus costumbres, tradiciones, hábitos y demás. Libros sobre teología, filosofía y matemáticas. Todo éste material cuidadosamente acomodado en enormes estantes que eran del tamaño de las paredes. Tanto librero daba la apariencia de que uno estaba en un laberinto. A mi me parece fantástico.

Por fin llego a la mencionada habitación. Una puerta enorme de doble hoja funciona como entrada, aunque está cerrada. Quizás alguien está estudiando y cerró las puertas para evitar interrupciones. No me importa, yo entró con toda confianza a la biblioteca.

Creo que tenía razón sobre lo que pensaba, alguien está aquí. Alcancé a escuchar el sonido producido al cambiar la página de un libro. Debido a que es una hora muy temprana, la biblioteca está oscura. Sin embrago, una mesa se ilumina por una vela encendida. Tal parece que a ésta persona le gusta estudiar desde muy temprano.

-Buenos días- digo para saludar a la persona que se encuentra sentada en la mesa iluminada. Sin embargo, no obtengo respuesta.
-¡Ejem! Buenos días- vuelvo a insistir. Ésta vez, parece que si me escucharon.
-¿Es demasiado importante que conteste?- dice aquel hombre a quien ni siquiera he visto completamente.
-Lo siento mucho. No quise interrumpir-
-¡Bah! ¡Olvídalo!-me contesta con un tono fuerte- Creo que no habrá problema en que leas en la misma habitación que yo-
-En realidad, no vine a leer-
-¿Entonces?- pregunta aquel hombre, sin quitar la vista del libro que estaba leyendo.
-Vine a charlar con un hombre llamado Alberich-

En ese momento, sentí una extraña vibra sobre mi. Aunque no alcanzaba a verle el rostro, sentía como que esta vez estaba fijando su mirada en mí.

-¿Qué cosa quieres con Alberich?-
-Señor, en realidad son asuntos personales. Si usted no es la persona a quien busco, no hay necesidad de que sigamos con ésta plática-
-Je, estás de suerte, amigo. Mi nombre es Alberich-

Después de decir esto, el hombre se pone de pie, y deja en la mesa el libro que estaba leyendo. La poca luz de su vela no permite que vea por completo su rostro. Sin embargo, él avanza hacia mí. Por fin puedo apreciarlo bien. Su estatura promedio es inferior a la mía. Además, noto que su complexión es la de un hombre delgado. Varios mechones de su pelirrojo cabello cubren buena parte de su rostro. No lo sé, pero hay algo que no me inspira confianza en éste hombre.

-Creo que ya sé quien eres tú. Debes ser el Consejero del maestro Dolbare, ¿no es verdad?-
-Así es, mi nombre es Frey-
-Frey, aquel que quedó en ridículo con el Guerrero Divino Loki-
-¡¿Qué dices?!-

¡Pero que hombre tan atrevido! ¡Apenas y me conoce y ya está usando esos comentarios que, debo admitir que me molestan.

-Bueno, Alberich, en realidad sí fui vencido por Loki-
-Más bien, creo que deberías decir, humillado. Loki se vio muy superior a ti. Y eso que ni siquiera estaba vistiendo su Manto Sagrado-
-¿A qué viene todo esto, Alberich?- pregunto un tanto indignado.
-Por nada, Frey. Sólo quería evidenciarte un poco. Pero vamos a lo importante. ¿Me necesitas para algo?-
-Bueno, en realidad, quisiera hablar contigo sobre el puesto que tengo a cargo, el de Consejero-
-¿Tienes algún problema con ello?- dice Alberich. No sé porqué, pero siento un tono de arrogancia en su voz. Pareciera que con sus comentarios intenta hacerme sentir inferior.
-Bueno, había escuchado anteriormente, que la señorita Hilda te había propuesto a ti como consejero del maestro Dolbare-
-Así es, pero me rehusé rotundamente- dice Alberich, casi interrumpiendo mi comentario anterior.
-¿Acaso no te parecía buena idea?- pregunto un tanto sorprendido.
-¡Para nada! Tengo cosas más importantes que hacer como para estar perdiendo mi tiempo dándole consejitos al sacerdote- contesta duramente Alberich.
-Entonces, creo que no es necesario que hablemos más, Alberich-

Después de haber dicho esto, el hombre comienza a reír. Su risa no era de felicidad, era de sarcasmo.

-Déjame adivinar, ¿venías a preguntarme que si quería el puesto por que te sentías mal de haberlo tomado en ves de mi?- pregunta Alberich sin detener su sarcástica risa. Cosa que me incomodó.
-Pues, en realidad, es tal y como dices-
-¡Ja!, por favor. Yo no necesito de tu lástima-

Éste hombre está comenzando a molestarme. Yo vine de toda buena fe a charlar con él, y lo único que obtengo son burlas. No puedo tolerarlo.

-Alberich, en vista de que no te interesa esto, me retiro-
-Jeje, haces bien- dice Alberich mientras guarda un libro color rojo, colocándolo en un estante. Después de eso, se dirige hacia la salida.

-Creí que habías dicho que te irías, Frey-
-Me parece que ya tengo un buen rato sin leer algún buen libro, así que decidí que lo haré ahora-
-Mmm, bueno. Ojalá te sirva de algo. No todos tienen la misma capacidad como para entender lecturas difíciles-
-Adiós, Alberich-

El hombre se aleja después de mi indirecta. ¡Vaya impresión que da ese tipo! Yo me lo imaginaba más simpático, o por lo menos, más amable. Pero bueno, ahora me interesa aún más otra cosa.

Rápidamente, busco un libro entre los estantes. Es difícil, ya que no sé ni como se llama ni quien lo escribió. Sólo sé que es color rojo. Quiero saber qué libro estaba leyendo Alberich desde muy temprano.

Tardo algunos minutos, pero finalmente doy con lo que buscaba. Tomo aquel libro, y me siento en uno de los sillones. El ejemplar que tenía en mis manos se nota algo maltratado, gastado, sucio. Pero no hay que juzgar un libro por su cubierta. Lo abro en la primera página y leo lo que parece ser una introducción.

He aquí el conocimiento, la sabiduría y la técnica de diferentes generaciones. Espero que estos textos sirvan para todos aquellos de nuestro clan. Somos superiores, somos mejores. Algún día, forjaremos nuestro imperio a nuestro modo. Gloria a los Alberich.

Vaya, tal parece que estoy ante un ejemplar escrito por un Alberich. No puedo calcular aproximadamente cuántos años tiene éste libro, peor es realmente viejo. Noto que además, éste libro no parece impreso. Más bien, parece que fue escrito directamente a pluma y tinta.

Doy una hojeada por todo el libro y veo que tiene está escrito con diferente tipo de letra en varias partes. Esto sólo me deja una explicación; éste libro ha sido pasado por las distintas generaciones de Alberich desde quien sabe hace cuantos años. Eso quiere decir, que las últimas partes debieron haber sido escritas por el Alberich que conozco.

Entonces, comienzo a buscar la última parte escrita del libro. Leo que al principio, menciona algo que yo no entiendo del todo. Se refiere a algo sobre la creación de la Tierra, pero después comienza a mencionar a Athena. Creo que ésta información me puede servir. Pero en ese momento escucho que alguien se acerca. Inmediatamente, regreso el libro a su lugar.

-Vaya, aún sigues aquí- dice Alberich.
-Te había dicho que pensaba quedarme a leer un poco-
-Es curioso, ya que veo que no tienes ningún libro cerca-
-Precisamente, apenas estaba buscando uno para leerlo-
-Bien por ti. Yo sólo vine a llevarme un libro. Creo que puedo seguir leyéndolo en otro lugar- dice Alberich, quien coge el libro rojo, y sale de la habitación sin despedirse.

Bueno, se ha ido. Realmente me interesaría saber más sobre ese tema. Creo que Alberich sospechó de mí, y por eso se levó su libro. Pero, si tuvo alguna razón para llevárselo, ¿Qué cosa puede decir ese libro que él no quería que yo me enterara?

.
.
.

Es mediodía, y sigo sin hacer nada. El maestro Dolbare no ha salido de la Torre en donde tienen preso a Narfi, y yo no puedo irme hasta recibir órdenes de mi superior. Afortunadamente para mí, veo que de la Torre sale Ulv, así que me dirijo con él.

-Ulv, disculpa pero, ¿no sabes a que horas se desocupará el maestro?-
-El señor Dolbare está interrogando a esa basura de Narfi, así que no sé cuanto más tardará- contesta secamente y sin voltear a verme.
-Bueno, gracias por tu cooperación-

Después de esto, me alejo un poco.

-Deberías prepararte para combatir- dice Ulv cuando me disponía a irme.
-¿Qué dices?-
-La única forma de evitar que los hombres de Utgard nos ataquen nuevamente es destruyéndolos por completo, así que el maestro Dolbare prepara un ataque a la ciudad-
-¡No lo creo! ¡Pero si el mismo maestro dijo que posiblemente los hombres de Utgard no atacan sin Narfi!-
-Pues al parecer cambió de opinión- dice Ulv, muy sonriente por cierto.
-Está bien, espero que Odin nos ayude en ésta guerra- dijo con un tono de resignación.
-No te preocupes, Frey. Esas basuras de tres metros sucumbirán ante mi espada llameante-

Aunque no lo parezca, éste comentario de Ulv me da un poco de seguridad. Aunque él no me cae del todo bien, tengo en mente que es un adversario poderoso, y que fácilmente puede medirse y derrotar a varios hombres de Utgard.

-Frey, me di cuenta que tienes un potencial de combate muy grande- dice Ulv – aseguro que si te pones en forma, elevarás tu cosmo a niveles muy altos-
-Deberías ir a entrenar al Bosque de los Espíritus- dice una tercera persona que se intromete en la plática.
-¿De qué hablas, Loki?- pregunto intrigado al hombre que interrumpió nuestra charla.
-El Bosque de los Espíritus es un buen lugar para entrenar tu cosmo. Existe una fuerza muy poderosa que asecha el lugar. Incluso, algunos lugareños han dicho que el bosque está encantado- contesta Loki.

Admito que me sorprende el comentario de Loki, quien ahora me da consejos para mejorar, cosa que no es algo propio de su personalidad.

-Loki, ¿porque me dices esto?-
-Estamos entrando a una guerra, Frey. Aunque tú no me caigas precisamente muy bien, eres parte de nuestro ejército, no importa cuánto odio sienta por ti.- dice Loki. Sus palabras me hacen notar que en verdad, los ataques que anteriormente hacia contra mi, tienen justificación; él me detesta.

-Créeme que iría con mucho gusto, pero espero órdenes del maestro Dolbare-
-El maestro Dolbare no se desocupará hasta tarde- contesta Loki.
-¿Qué?-
-Tal como lo oyes, el maestro Dolbare se encuentra con el prisionero, y no quiere estorbos. Es el momento ideal para que te pongas a entrenar-
-No lo sé- digo pensativo. Si el señor estará ocupado todo el día, no le veo importancia para quedarme aquí sin hacer nada. Quizás, sólo por ésta vez, Loki tiene razón.

-Caballeros, en vista de que no soy necesitado aquí, me retiro-
-¿Seguirás el consejo de Loki, Frey?-
-No lo sé, Ulv. Pero tengo todo el día para pensarlo-

Después de esto, abandono completamente el Palacio Valhalla.

.
.
.
Han pasado ya varias horas. Aún hay luz de Sol, pero un rato oscurecerá. Me encuentro cruzando a través de los arbustos de un bosque. Aún no me creo que seguí el consejo de Loki. Pero de alguna manera, fue buena idea. Puedo entrenar aquí hasta el anochecer, y luego regresaré al Palacio.

Ahora, creo que encontré el lugar perfecto. Un pequeño espacio, de aproximadamente unos cinco metros cuadrados, rodeado de árboles secos por el frío. Procedo a quitarme la capa que me cubre del frío. Mis pectorales sienten inmediatamente el cambio drástico de temperatura, pero no debo ceder. Mi entrenamiento comienza desde ahora.

-¡¡¡HAAAAAAA!!!- grito al golpear con mi puño un árbol que se mira muy resistente. Si en verdad quiero ser un tipo fuerte, debo conseguir derribar éste árbol con mis propias manos.

-¡¡¡HAAAAAAAA!!! ¡¡¡HAAAAAAAA!!!-

Finalmente, escucho el crujir de la madera. He conseguido atravesar el árbol con mi brazo.

-¡Genial!- digo para mis adentros. Estoy tan feliz, que ni siquiera noto la sangre en mi mano. Si sigo así, estoy seguro que podré alcanzar a los Guerreros Divinos.

Me siento en el suelo congelado a descansar un poco. Hasta ahora me doy cuentas de ésta herida. Pero el dolor no me importa ya tanto. Sin embargo, un sonido me pone alerta.

-¿Qué fue eso?- digo para mi mismo. Pareciera como si alguien anduviera por estos lugares. Es extraño, ya que pocos vienen aquí. Pero estoy casi seguro que alguien está cerca. Siento una presencia, un presentimiento que me indica algo.

Me levanto de donde estaba. Siento como si alguna clase de energía se encontrara actuando sobre éste lugar. Quizás esto es a lo que se refería Loki.

-Si alguien se encuentra aquí, le ordeno que se muestre inmediatamente- digo tratando de intimidar, aunque en verdad, soy yo quien ha comenzado a sentir miedo. Quizás sean hombres de Utgard.

Los árboles comienzan a agitarse fuertemente. Al ver esto, no me queda la menor duda de que no estoy sólo aquí, ya que no hay viento que mueva tan fuerte los árboles en éste momento.

Pero hay algo extraño aquí, pareciera como si los árboles se movieran por voluntad propia. La forma en que sus ramas se agitan, como si trataran de los brazos de una persona. Sus troncos se mueven de la misma forma que un torso humano.

-¡Oh no!- digo con voz temblorosa. Tal parece que en realidad, éste bosque está embrujado. Los árboles ahora se mueven de forma amenazante, agitando sus ramas violentamente. Por el suelo, veo como algunas plantas se arrastran hacia mí. No me lo creo, pero tal parece que piensan en hacerme daño.

-¡¡¡HAAA!!! ¡¡¡SUÉLTENME!!!-

¡Maldición! ¡Unas enredaderas se han enrollado en mis piernas! ¡Han impedido que avance! En eso, veo como un árbol ataca intentándome dar un golpe con una de sus ramas más gruesas.

-¡¡¡WHAAAAGH!!!-

Esfuerzo inútil fue el intentar esquivarlas. Esa rama me ha golpeado perfectamente en el pecho, y me ha derrumbado. El golpe fue muy fuerte, incluso creo que me ha roto alguna costilla. Veo que me manchado la cara con la sangre que expulsé al momento de recibir el impacto. Y aunque tengo pensado levantarme, una gruesa enredadera me toma, tal como si ella fuera una serpiente, y yo sólo un desdichado ratón destinado a ser su alimento.

-¡Gh!...si no hago algo….moriré-

Aquella enredadera comienza a apretarme cada vez más y más fuerte. Es una sensación en verdad terrible. Siento que incluso, en algún momento, mi esqueleto podría salir por alguno de mis orificios, de tanta presión que esa enredadera ejerce sobre mí.

-¡¡¡ODIN!!!- le grito desesperado a mi dios. Él es el único que puede salvarme de éste predicamento.

-¡¡¡ODIN!!! ¡¡¡ODIN!!!-

Pero mis gritos no son contestados. Intento usar toda mi fuerza para liberarme, pero es inútil. Desgraciadamente, mientras yo no posea un nivel alto de cosmo, no podré seguir evolucionando como guerrero. La prueba está en que estoy siendo derrotado por árboles. ¡Qué vergüenza!

-¡¡¡ODIIIIIIIIIIIN!!!- grito más fuete ésta vez. Nuevamente, siento en mi interior, esa energía que recorre todo mi cuerpo. Aquel poder tan maravilloso que había experimentado anteriormente. Sin embargo, ésta vez, ni siquiera esa fuerza extraordinaria está sirviendo. Mi cosmo no me está ayudando a liberarme.

-¡¡¡AAAAAAHHH!!!- grito, pero ésta vez de dolor. En cuanto conseguí despertar mi cosmo, la fuerza de las enredaderas aumento abrumante mente. Parece que mientras más luche yo, más lucharan éstas plantas. Ésta vez, están impidiendo incluso que respire.

Lentamente, siento como todas mis fuerzas se están esfumando de mi cuerpo. Mi cosmo se está apagando, y mi visión se nubla un poco.

Finalmente, me doy por vencido. Me he dado cuenta que no hay posibilidad de salvarme. Por mi propia cuenta, cierro los ojos para dejarme sucumbir ante el abrazo mortal de la enredadera.

-Odin……….Odin….- repito en mi mente mientras pierdo la conciencia.

.
.
.

-¿Qué puede…que puede ser esto?...que sensación…tan reconfortante…-

Es extraño, siento una tranquilidad interior maravillosa. Pareciera como si mi cuerpo flotara, como si estuviera libre toda ley Física. Una paz increíble invade mi cuerpo.
No sólo eso. En mi mente, alcanzo a visualizar una luz color azul cielo, muy hermoso por cierto.
Todas estas sensaciones me dan un placer exquisito. ¿Acaso así se sentirá el estar agonizante?

En eso, abro mis ojos y noto como los árboles están deteniendo su movimiento. Las enredaderas que me tenían preso, lentamente van soltándose de mi cuerpo. Pareciera como si todo el Bosque de los Espíritus volviera a la normalidad.

Al final, quedo libre. Las enredaderas me han soltado, y me encuentro de pie, aunque agotado. No puedo encontrar alguna explicación razonable para lo que ha ocurrido; ni para el ataque, ni para la forma en que me liberé.

Pero bueno, creo que será mejor salir de aquí mientras pueda.

Con el resto de energía que me queda, salgo lo más rápido que puedo de aquel lugar. Si esas plantas me volvieran atacar, no sobreviviría de nuevo.

¿Qué habrá sido todo eso? Primero, sufro un ataque en extremo extraño. Después, algo me otorgó una felicidad y paz indescriptible.

Todos estos pensamientos mantienen mi mente ocupada hasta que finalmente llegó hasta mi hogar.

-¡¿Frey?! ¡¿Qué te sucedió?!- pregunta alarmada mi hermana al verme recargado a la puerta, sin muchas energías, y con heridas en varias partes de mi cuerpo.
-No es nada Freya. Sólo quiero descansar unas horas. Necesito ir a reportarme al Palacio Valhalla-
-¡¿Estás loco?! ¡No puedes ir con éstas heridas!-
-¡Freya! Es mi deber-
-¡Pero es muy tarde ya!-
-¡No me importa si tengo que ir a media noche, Freya! ¡Iré al Palacio pase lo que pase!-
-Frey- dice Freya con un bajo volumen, contrario a como hablaba hace unos momentos.

Me alegra ver que mi hermana se preocupa tanto por mí. Esto demuestra el gran amor que ella siente por mí. Pero mis obligaciones son muy importantes.

-Está bien, Frey. Siento tanto haberte molestado-
-No te preocupes, Freya. Sólo despiértame en una hora y media-
-Claro que sí hermano-

Después de eso, entro a mi cuarto y me recuesto en mi cama. Nunca me había parecido tan cómoda como en ese momento. Pero mi descanso será corto. Sólo quiero recostarme poco tiempo. No quiero presentarme sin energías ante el maestro.

.
.
.
.

¿Qué, qué pasa? ¿Porqué mi cuarto está tan iluminado? Pareciera como si…. ¡Oh no! ¡Ya es de día! ¡Ha amanecido!

Lo más rápido que puedo, me levanto de mi cama. Me pongo mi capa, y a toda velocidad subo a mi carruaje. Espero que el maestro no se enfade por esto, aunque lo más probable es que sí.

En el camino hasta el Palacio Valhala, veo como mis heridas han sido vendadas. Al parecer, Freya pasó toda la noche haciendo esto. Se lo agradezco mucho, aunque en verdad, estoy muy enojado con ella, debido a que me dejó dormir de más.

Después de algunos minutos, que para mí fueron eternos, llego hasta la entrada del Palacio. Afuera de éste, se encuentra Alberich charlando con Loki, quien viste su Manto Sagrado. ¿Acaso éstos hombres ya se conocían?

-¡Vaya, Frey! Veo que no eres tan cumplido como creía- dice Loki con un tono sarcástico.
-¿Acaso éste es el hombre tan responsable en que el maestro Dolbare confió tanto?- pregunta Alberich, igualmente, con un tono sarcástico.
-Dejen de estar molestando. Sólo se me hizo un poco tarde. Ahora mismo iré a ver al maestro-
-Muy tarde, Frey. El maestro ya se ha ido-
-¡¡¡ ¿QUÉ DICES?!!!- exclamo.
-Tal y como lo oyes, el maestro se ha marchado. Tal parece que no le pareció mucho el que no te hallas presentado ayer por la noche, ni que no hubieras llegado ésta mañana- dice Loki sin quitar su estúpida sonrisa- Yo me quedé aquí debido a que debo cuidar el Palacio.
-¡Maldición!-
-Jeje, no te sulfures, Frey-
-¡Cállate Alberich! ¡Estoy en un aprieto! ¡Como Consejero del maestro, mi deber es estar a su disposición para cuando me necesite! ¡Y aún así usas ese tono burlón conmigo!-
-Lo siento mucho, pero no creí que aparte de irresponsable fueras tan sensible-

Ese Alberich, sólo está burlándose de mí. Pero debo hacerles ver que soy un hombre que se entrega con todo.

-Loki, ¿a dónde fue el maestro?- pregunto, tratando de conservar la calma.
-¿Acaso piensas seguirlo?-
-No me contestes con otra pregunta- digo, ésta vez más enfadado.
-Bueno, si quieres saberlo, el maestro se fue a Utgard, junto con Ulv, Rhung, y un ejército de soldados-
-Gracias- dijo, y después de eso, camino de eso un tanto dolido hasta mi carruaje.

-Deberías revisarte esas heridas primero, Frey- dice Alberich cuando me alejaba.
-¿De qué heridas hablas?- pregunto un tanto extrañado.
-¡Por favor!, tu forma de caminar demuestra claramente que estás herido.
-Quizás lo estoy, no es algo para discutirse ahora. Debo retirarme-

Acto seguido, subo a mi carruaje, y lo conduzco lo más rápido que puedo. Debo llegar a Utgard, con el maestro Dolbare. Mi preocupación es tanta, que por un momento olvidé el hecho de que Loki y Alberich platicaban antes de mí llegada como grandes amigos.
Bueno, eso no es algo relevante, al menos por el momento.
orfeo_22
hola canno!!! che bastante interesante este capt, me quedo la intriga de saber que energia fue la que salvo a frey ¿odin, talves? voy a tener que esperar el proximo capt pa saber mas. te mando un abrazo grande ciaoooooooooooo
Aither
Me encanta ese Alberich! Es sarcástico, altarnero, arrogante. Es lo que todo buen Alberich debería ser.

Frey está perdiendo fuerza, de haber tenido un gran comienzo me parece que se está convirtiendo en la burla de los God Warriors, esperemos que pronto corrija esto.

Muchas felicidades, espero seguir leyendo vuestro fic.

Saludos
Daphne
Saludos Kano! te felicito...aun no termino de leer tu fic...pero se ve bastante interesante, ademas de que es muy bueno que personas se interesen por hacer fics de otros Reinos que no sean el de Athena. Asgard es un lugar fabuloso, lleno de magia extasiante, te felicito nuevamente, cuando termine de leer el fic te dire...por cierto queria comentarte que Frey...el joven Frey no es humano en si...en la mitologia es el dios de a fertilidad, flores y demas es un dios Elfo ^^U y ellos le siguen por esa razon seguramente Toei le hizo Orejas Puntiagudas...como las que tiene Spartan[Cabellero de Athena] ^^ En fin...te dejare unas imagenes para que te fijes de las caracteristicas elficas que tiene Frey. Me retiro ^^U


http://deathms1.coolfreepages.com/freyr/fey030.jpg
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Cano
Toda guerra lleva a combates sangrientos y terribles. Desafortunadamente, la batalla entre Utgard y Asgard no es una excepción.


Capítulo 4
Batalla Mortal en el Palacio

Los caballos galopan muy rápido. Se les facilita ya que van corriendo por un camino empinado hacia abajo. Yo me voy tapando con mi capa. No sé si sea por mis heridas, pero hoy siento mucho frío, más que de costumbre. Aunque eso es lo de menos. Éste frío no puede matarme.

Han pasado varios minutos de viaje. Me encuentro en las afueras de las tierras de Asgard. Ésta región está demasiado montañosa. Inclusive existe el peligro de caer por algún risco si no se tiene cuidado. Pero mi mente no piensa para nado en eso.

A lo lejos, alcanzo a ver varios caballos y soldados. Son el batallón del maestro Dolbare. Un ejército numeroso acomodado de tal forma que evitan la entrada o salida a Asgard. Pero extrañamente, estos hombres no avanzan. Parecieran que estuvieran esperando la llegada de alguien.

Detengo a los caballos, y bajo de carruaje lo más rápido que puedo. Los soldados me ven y me identifican inmediatamente.

-¡Señor Frey! ¡¿Qué está haciendo aquí?!- pregunta sorprendido uno.
-¿Dónde está el maestro Dolbare?- pregunto, haciendo caso omiso a su anterior cuestión.
-Se encuentra por allá, señor-señala un caballo blanco muy hermoso, sobre el cuál se encuentra el maestro, vistiendo su imponente armadura de combate, y luciendo una hermosa capa roja.
-Gracias-

Avanzo hasta donde se encuentra el maestro. Los soldados voltean a verme, llamando la atención del señor Dolbare, quien finalmente me mira.

-¡Vaya Frey! Nos honra que te hallas dignado a venir- dice el maestro muy serio.
-¡Maestro Dolbare….yo!-
-¡Silencio! ¡No quiero verte cerca!- interrumpe el señor, lanzando primero una mirada despectiva hacia mi, y luego volteando hacia otro lado, muy serio.
-¡Señor, si tan sólo me permitiera explicarle…!-
-¡¿Explicar qué cosa, Frey?! ¡¿Qué faltaste a tus deberes sabiendo que eso es algo que yo no acepto?! ¡Por favor!- dice en un tono muy fuerte el maestro.
-¡Pero, maestro! ¡Sólo cometí un error insignificante!-
-¡Un error insignificante puede hacerte vencer o perder una guerra, Frey! ¡Entiéndelo!-

Sus palabras son fuertes, pero muy ciertas. No tengo forma de contestarle ahora. Solamente bajo la cabeza en señal de arrepentimiento. Siento una gran vergüenza.

-Está bien, Frey. Quiero que me digas qué demonios hacías que te mantenías tan ocupado. Después de eso, te largas- dice el maestro.

Pretendo contarle toda la verdad al señor, pero creo que sería más vergonzoso aún platicarle el que fui apaleado por un grupo de árboles, así que rápidamente ideo una historia alterna.

-Me fui a entrenar a un bosque. Quería estar preparado para la guerra, señor. Sin embargo, quedé exhausto, así que me dormí, y el tiempo se me pasó por completo. Lo siento mucho-

Después de esto, el maestro Dolbare me observa detalladamente. Noto que examina todo mi cuerpo. ¿Se habrá dado cuenta de que estoy herido?

-¿No tuviste alguna pelea, Frey?- pregunta el señor.
-Eh…no, maestro- contesto con una inseguridad en mi voz, que creo fue muy notoria.

En ese instante, un cosmo poderoso se siente en el lugar. Veo como una brillante luz roja aparece sobre la mano del maestro Dolbare. Al parecer, está generando energía, de la que usa para atacar.

-Veamos si me estás diciendo la verdad ¡¡¡HAAA!!!- dice el maestro, y al momento descarga sobre mi cuerpo toda aquella poderosa energía.

-¡¡¡AAAAAAHHH…..MAESTRO!!!-

Caigo al suelo, pero intento levantarme. Noto que casi toda mi ropa ha sido reducida a cenizas. Sólo conservo mi pantalón, y a medias. Mis heridas de ayer quedan al descubierto. Sin embargo, el ataque del maestro no me hizo ningún daño.

-Ma….maestro…-
-No te preocupes, Frey. Mi intención no era lastimarte, sino evidenciar tus heridas. Obviamente combatiste. Quiero que me digas con quién-

Ésta vez, el señor me ha dejado pocas opciones. Creo que tendré que decirle la verdad.

-Bueno, sucede que cuando estuve entrenando en el Bosque de los Espíritus, yo…-
-¡¡¡ ¿BOSQUE DE LOS ESPÍRITUS?!!!-dice de pronto el maestro.
-Así es señor, fui a entrenar al Bosque de los Espíritus, cuando…-
-No digas más, Frey. Quiero que regreses al Palacio con Loki, y vigiles hasta nuestra llegada.-
-¿Qué dice?-
-Esperanos allá hasta nuestra llegada-
-¿Acaso no está enojado conmigo?-
-Olvídalo, y ve a cuidar el Palacio. Te necesito más allá que aquí.-
-Así será, maestro Dolbare-

Caminando un poco más tranquilo, subo hasta mi carruaje. Se me hizo muy extraño el ver que el ejército del maestro Dolbare no ha avanzado. Tal parece que en realidad están esperando a que llegue el enemigo. Sin embargo, ya no quise molestar más al maestro haciéndole preguntas. Será mejor que me vaya.

Conduzco mi carruaje con más tranquilidad. Ya no llevo prisa. El maestro ha perdonado mis errores. Debo admitir que no entiendo porque lo hizo tan repentinamente, aunque eso es bueno para mí.
En fin, primero iré a mi casa a ponerme algo de ropa para éste frío, y después me dirigiré al Palacio Valhala.

Mientras voy en el carruaje, una sensación extraña llega a mí. Me siento incómodo. En alguna parte de mi ser escucho una voz que me dice que algo está mal. Es más que un mal presentimiento. Ni siquiera sé porqué, pero me da la impresión de que algo malo puede estar pasando en el Palacio Valhala. ¿Acaso debo hacer caso a éstos sentimientos?

Ni siquiera sé a que horas tomé la decisión. Sólo me doy cuenta de que estoy llegando al Palacio. No importa, allá dentro debe haber algo de ropa para cambiarme.

Bajo del carruaje y me protejo del frío con algunas cubiertas de los asientos. Entro rápidamente al Palacio y busco a alguien que pueda proporcionarme algo de vestir. Sin embargo, la sala principal está vacía. Ni siquiera Loki, quien es el encargado de cuidar el Palacio está presente.

¡Vaya! ¡Y Loki me acusa a mí de desobligado! Mejor iré a alguna de las habitaciones a cambiarme.

Pero en ese mismo momento, aquella sensación se vuelve a hacer presente. Incluso me parece que siento la presencia de alguien. Creo que estoy identificando el cosmo de una persona.

Rápidamente busco una capa que ponerme, y al hacerlo, salgo del Palacio. Fijo mi mirada en una de las Torres. Es ahí donde tienen preso a Narfi.

Me quedo unos minutos con la vista fija hacia la Torre. El sólo pensar que ese hombre podrá pasar el resto de su vida encerrado en un lugar oscuro y desolador, me pone algo triste. Sinceramente, no se lo deseo a nadie, ya que a mi no me gustaría estar nunca en esa situación. Tengo entendido, que a los presos de la Torre, los sujetan a las paredes, quedando suspendidos muy alto, con el vacío debajo de ellos. Son torturados y sufren ahí hasta que les llega el momento de morir. ¡Que espantoso!

Después de meditar un poco, recuerdo que no he charlado con ese tal Narfi. Quizás yo pueda sacarle algo de información, y así tal vez consiga evitar que se desate una guerra en contra de Asgard.

-¡Ah! ¡No lo creo!- Mis pensamientos son interrumpidos cuando observo como de la Torre sale disparado el cuerpo de una persona a una velocidad muy grande, atravesando la pared, y con una fuerza tal, que incluso ha penetrado en una cuarto del Palacio Valhala. No estoy muy seguro, pero me pareció ver que aquella persona iba vistiendo una Manto Sagrado. ¿Acaso podrá ser…?


Unos segundos después, otra figura mucho más grande y corpulenta apareció. Por el agujero que quedó en la Torre, ese enorme hombre se asoma lentamente. Su fiero aspecto de guerrero es impactante. Luce frío, sereno.
Después, el hombre da un gran salto, entrando al Palacio Valhala por una ventana. No me queda ninguna duda, ese tipo es Narfi.

Lo más rápido que puedo me dirijo al Palacio. Me parece que Narfi cayó en el segundo piso, así que voy para allá.
Apenas me encontraba subiendo las escaleras, cuando escucho que alguien está en problemas.

-¡¡¡AAAAGHH!!!- grita un hombre de voz conocida.
-¡¡¡LOKI!!!- contesto yo, al identificar de quien se trata, mientras subo las escaleras desesperado.

Al llegar al último escalón, mi sorpresa fue grande. Presenciaba una imagen que no creí ver nunca; el corpulento Narfi, tomando con una sola mano a Loki por el cuello, y levantando su cuerpo en el aire.

-Gh…..desgraciado hijo de puerca…. ¡suéltame!- dice Loki en un intento por hablar e insultar a su oponente.
-Los Guerreros Divinos son una basura cuando se encuentran separados. Tú sólo no eres capaz ni siquiera de derrumbarme- contesta Narfi.
-Ghhh…est….estúpido-
-Si yo te hiciera sufrir tanto como tú hiciste sufrir a mis hombres, no terminaría hoy-
-¡Narfi! ¡Te ordeno que te detengas en éste instante! ¡Si lo haces, quizás el maestro Dolbare y nuestro gran dios Odin te tengan algo de consideración!- le grito a Narfi.

Aquel hombre, al escudar mis palabras, voltea a verme. Noto en su mirada, como si me estuviera juzgando. Me ve como si yo fuera algo insignificante.

Narfi cierra los ojos, y sonríe. Una ligera risa de su parte se escucha mientras habla.
-Jéjé, Odin…Dolbare…claro…como si ellos fueran la verdadera Justicia-
-¡Ellos son la Justicia en Asgard! ¡El maestro Dolbare es el representante de Odin en la Tierra! ¡El tiene el deber de cuidar de Asgard!- le replico un tanto enojado.
-Escucha jovencito, no me interesa en lo más mínimo discutir con alguien como tu. Lo único que me importa es acabar con éstas basuras de guerreros, incluyendo al desgraciado de Dolbare-
-¡No te atrevas a hablar así del maestro Dolbare!- le reclamo con un tono muy fuerte a Narfi, mientras que aprieto mi puño.

Narfi agacha un poco la cabeza, como si estuviera triste, o decepcionado.

-No puedo creer que tengas la mente tan envenenada que incluso defiendes a Dolbare-
-Ya te dije que él es el Representante de Odin en la Tierra, ¡debo protegerlo!-
-Es suficiente, chico. Si no te largas, te juro que también acabaré contigo-
-Quisiera verte intentándolo- le contesta de forma muy retadora. Tal parece que sólo estoy hablando sin pensar. Ese tipo ha dejado muy lastimado a Loki. Yo no tengo oportunidad en contra de él.
-Está bien, te lo has ganado, chico. Serás el siguiente en morir después de tu amigo- dice Narfi, quien azota a Loki fuertemente contra el suelo, casi despedazándolo por completo. Después de eso, levanta su enorme pierna.-Éste miserable Guerrero Divino ya no causará más daño. Partiré a la mitad su cabeza-
-¡Espera Narfi!-

Rápidamente me arrojo hacia Narfi para intentar que ataque a Loki, pero no soy lo suficientemente rápido. El gigante ha dejado caer su pie sobre el Guerrero Divino.

-¡¡¡LOKI!!!-

Al parecer, Loki aún tiene fuerzas. Ha conseguido detener el avance del pisotón de Narfi, tomando el pie del gigante con ambas manos, pero le está costando mucho trabajo seguir soportando el peso de aquel enorme hombre.

-¡Gh..! ¡No puedo ser asesinado…por una basura como tu!
-¡Que persistente eres! ¡Muérete ya!- dice Narfi, y en ese momento aplica más fuerza aún a su pisada, y aunque Loki pone todo su empeño en evitar ser aplastado, la potencia del ataque de Narfi es tal, que despedaza por completo el suelo del segundo piso, haciendo que Loki los atraviese y se estampe con el suelo del primer piso.

-¡¡¡UGH!!!-
-¡¡¡LOKI!!!-
-Muy bien, muchacho. Es tu turno-
-¡Ya lo verás! ¡Te demostraré de lo que soy capaz de hacer!- dijo amenazando a Narfi-¡¡¡HAAAAA!!!-grito fuertemente, haciendo explotar mi cosmo.

Tal parece que Narfi no se asombra con mi poder. Veamos si es tan fuerte como parece.

-¡Allá voy!- grito al momento de lanzarme sobre mi oponente. Más no tenía ni un segundo en que había corrido hacia él, cuando Narfi me había golpeado con un veloz y simple movimiento de mano, con el que casi logra hacerme caer.

-Muchacho, no tienes ni la menor posibilidad de vencerme-
-Eso ya lo veremos. ¡HA!-

Ésta vez dirijo mi golpe hacia el abdomen de Narfi, pero su velocidad es mayor que la mía, por lo que puede evitarlo. Continúo intentando golpearlo, auque resulta en vano.
Finalmente, salto hacia el frente y simulo que lo patearé de frente en el rostro, pero en el último momento, giro en el aire y cambio por una patada lateral, con la que alcanzo a golpear la cabeza de Narfi, y moverlo unos cuantos centímetros.

-¡Ugh! ¡Me he descuidado alg…!-
-¡Y sigue más, Narfi!-aprovechando el golpe que le he dado, lo ataco con veloces puñetazos a su estómago, de los que ésta vez no consigue escapar-¡¡¡GAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAGAAAAAAA!!!-grito mientras lo ataco lo más rápidamente que puedo, y termino con él pateándolo en el mentón muy fuerte.

-Ah…ah…….Narfi, si recibes un solo golpe mío, recibirás muchos más seguidos, jeje…ah…ah…-le digo a Narfi. Pero en mi tono de voz se nota que estoy exhausto.
Él, por su parte, no muestra señas de que esté muy herido.

-Gh…bien hecho, chico….me sorprendiste…pero no te emociones tanto-

Narfi se agacha un poco, y de repente, corre hacia mí, embistiéndome fuertemente. No puedo evitar su ataque y me estrello contra la pared opuesta del cuarto.

-Si no vistes un Manto Sagrado, tu cuerpo no soportará ni siquiera tres golpes míos-
-Gh…ya verás…mientras el dios Odin esté de mi parte, no puedo perder-
-Y sigues diciendo estupideces…¡¡¡YA VERÁS!!!-

Narfi corre hacia mí rápidamente. Creo que hay una forma muy buena de usar su propia fuerza para atacarlo. Sólo debo patearlo cuando esté muy cerca.

-¡¡¡TOMAAAAA!!!-

¡Ha dado resultado! ¡Antes de que Narfi volviera a embestirme, levanté bruscamente mi pie, y lo estampé justo en su rostro, deteniendo su trayectoria!

-Jeje, Narfi…no fuiste muy inteligente- le digo al gigante. Pero éste no se mueve.
-Una patada de un Guerrero Divino no me hizo daño, ¿creíste que una tuya sí?-
-¡Ah! ¡Está ileso!-

Narfi toma mi pierna con ambas manos, y comienza a azotarme fuertemente contra las paredes y el suelo. Pareciera que quiere despedazarme con tanto impacto.
Finalmente, me arroja contra la puerta del cuarto, misma que es destruida.

-Ah…ese tipo en extremo muy fuerte…mis ataques físicos no resultan…espero que mi cosmo sea lo suficiente para derrotarlo…-
-¿Cosmo? No siento gran presencia de cosmo en ti-
-Ya lo verás….-

Fijo mi mirada en mi oponente. La temperatura de mi cuerpo se eleva. Parece que mi cosmo estás haciendo lo mismo.

-Odin…permíteme elevar mi cosmo…si quieres que derrote a éste sujeto, ¡dame la fuerza para hacerlo!-
-¡Jaja! ¿Le rezas a tu patético dios? Ni con su ayuda podrías vencerme-

Hago caso omiso a las palabras de Narfi. Estoy concentrado sólo en elevar mi cosmo para vencer. Parece que ya estoy tomando más experiencia en esto. No me cuesta tanto trabajo concentrar mi cosmo, mi energía. ¡Es maravilloso!

-¡¡¡GHAAAA!!!-

Al momento en que grito, una gran cantidad de energía es expulsada de mi cuerpo. Las cosas y muebles de las cercanías vuelan lejos y muy violentamente. ¿Pero desde cuando tengo éste poder? Si tan sólo lo hubiera descubierto cuando combatí contra Loki, ahora sería un Guerrero Divino.
Mi cosmo ha creado una corriente de aire que se mueve a una gran velocidad. Además, todo mi cuerpo es cubierto por un aura de cosmo azul.

-¡Ah! ¡Ese muchacho ha desplegado una energía sorprendente!-
-¡¡¡TOMA!!!-

Salto hacia Narfi y le doy un puñetazo sumamente fuerte en la parte derecha de su cara. Increíblemente, el impulso de mi golpe es tal, que el mismo Narfi sale disparado, chocando contra la pared y destruyéndola por completo.

-¡Y eso no es todo!- lo amenazo mientras me acerco corriendo a su cuerpo que yace en el suelo, y sin darle oportunidad de algo más, lo pateo en la espalda, volviéndolo a lanzar lejos, consiguiendo que ésta vez ruede incluso por las escaleras.

-Ugh…. ¿Como es posible que ese estúpido niño…halla conseguido dañarme así?…-dice Narfi, mientras hace un esfuerzo por levantarse. Pero no le tendré piedad. No pienso dejarlo que se recupere.

-¡¡¡NARFIIII!!!- grito al abalanzarme de nuevo contra el gigante, con el fin de darle otra patada, pero increíblemente, en pocas centésimas de segundo antes de que mi pie fuera capaz siquiera de tocarlo, el gigante se levanta a una velocidad asombrosa, dando un salto en incluso dándome una tremenda patada en el estómago, con la que me ha sacado todo el aliento.

-…….- ni siquiera puedo exclamar sonido alguno. El aura de cosmo que me cubría se esfuma por completo. Me quedo hincado en el suelo, tomándome fuertemente el estómago. Aprovechando esto, Narfi junta ambos brazos, y me golpea fuertemente con ellos en la espalda, dejándome en el suelo sin poder decir palabra alguna.

-Mmmm…veo que tu arrebato de cosmo sólo fue momentáneo, chico-
-Gh…Nar….fi-
-Sin embargo, si tu meta es asesinarme, deberás elevar tu cosmo mucho más que eso-

Hago el esfuerzo por levantarme, pero Narfi deja caer su pesado pie sobre mi espalda.

-Aunque debo admitir que si esta batalla continuara, quizás hubieras tenido una oportunidad de vencer, aunque realmente pequeña-
-E…ésta batalla aún no termina….Narfi-
-¡¿Qué?! ¡¿Cómo puedes decir eso?! ¿Acaso quieres que continúe dándote una paliza?-
-Aún….puedo encender mi cosmo….mientras….gh…mientras Odin esté conmigo...-
-Jeje, que tonto eres….Odin nunca podrá vencer la protección y la confianza que Athena ha depositado en nosotros…-

¡Athena! ¡Entonces es verdad que estos hombres pelean por Athena!

-Muy bien, chico….fue divertido combatir contigo-

Narfi levanta su puño derecho en el aire. Un aura de cosmo color negro ha rodeado su brazo. Incluso puedo ver como en su brazo se ha formado con su cosmo lo que parece ser la figura de un Caballo Negro. Es seguro que me golpeará con él. Sin embargo, si recibo un ataque de esa magnitud, moriré.

-¡¡¡GOLPE DE HRÍMFAXI!!!-

El cuarto entero es azotado por un ruido inmenso. Se escuchaba como si toda una manada de Caballos lo estuviera cruzando.

-¡¡¡FREY!!!¡¡¡Has detenido mi golpe!!!- dice asombrado Narfi, al ver como su puño ha sido detenido por mis dos manos. Tal parece que de nuevo he conseguido hacer mi cosmo, pero algo raro sucede conmigo.

-¡Frey! ¡Este cosmo no es solamente tuyo! ¡¿Acaso Odin tiene tantas ganas de que sobrevivas?!-
-Gh….si Odin así lo quiere…¡¡¡HAAAA!!!- digo, y tomo su brazo con mis dos manos.

-¡¿Qué intentas hacer?!-
-¡¡¡HAAA!!!-

Dando un fuerte tirón de su brazo, he conseguido derribar nuevamente a Narfi. ¡Ahora es el momento para levantarme! Sin embargo, tanto Narfi como yo nos ponemos de pie al mismo tiempo.

-Gh…Frey…no me creo que hallas conseguido esto…pero esta vez será diferente… ¡ahora sí recibirás mi Golpe de Hrímfaxi!-
-…..Odin, confío en que me darás la fuerza para derrotar a éste sujeto…-

Al igual que sucede conmigo, el cosmo de Narfi se incrementa, y un aura negra lo rodea. No sé cuál cosmo sea más elevado; el de él ó el mío, sólo sé que he perdido el miedo a combatir con éste hombre. Algo inexplicable me sucede, tengo una confianza extraordinaria.
Sin embargo, Narfi no se nota muy preocupado, me parece que él también está tranquilo. Creo que el siguiente ataque definirá al ganador del combate.

-¡¡¡EL PUÑO DEL LOBO!!!-

Un grito de batalla conocido se escucha. Al Instante, una veloz ráfaga de golpes en forma de lobos cae sobre Narfi. Sin embargo, éste logra detener todos los ataques a una gran velocidad.

-Creí que ya te habías rendido, patético Guerrero Divino- dice Narfi.
-Gh…te dije…que no sería vencido por una escoria como tú…- contesta un herido Loki.
-Bien, aseguraré tu muerte con mi Golpe de Hrímfaxi-
-Ya verás…¡¡¡LOBOS DE LAS ESTEPAS!!!-

El cosmo de Loki puede sentirse que va en aumento. Su búsqueda por la victoria puede hacer que triunfe en éste combate. Sin embargo, no puedo permitir que él combata sólo.

-¡Hmp! Se supone que tu cosmo ha aumentado. Aún así, no significas amenaza alguna para mí-
-¡¡¡EL PUÑO DEL LOBO!!!- grita Loki, y de nuevo lanza sus múltiples golpes contra Narfi. Pero el resultado sigue siendo el mismo.
-¡Muere basura!- dice fuertemente Narfi, y toma uno de los brazos de Loki, para después azotarlo repetidamente contra el suelo. Yo no puedo permitir que asesine a Loki, así que corro contra Narfi y e intento patearlo en el rostro pero….

-Demasiado lento Frey- dice el gigante, cuando toma con su otro brazo mi pierna y me lanza por una ventana.

¡¡¡AAAAAAAHHH!!!

Ahora que me encuentro fuera del Palacio, siento más dolor. La congelada nieve está entrando por las heridas de mi cuerpo. Cada vez me siento más helado, más inmóvil. Se supone que al hacer arder mi cosmo, esta nieve, éste frío no sería ningún problema, pero ahora es un obstáculo más.

-¡FREY! ¡FREY!- grita una linda voz de mujer.
-¡No lo creo, en verdad es Frey! -¡¿Qué le habrá sucedido?!- dice una voz más varonil. He identificado que se trata de Haguen.

Haguen, Sigfried, la señorita Hilda y su hermana, la señorita Flare acaban de llegar de su paseo. Se dirigen hacia mí y me ayudan a levantarme.

-¡¿Qué te sucedió Frey?!- pregunta muy preocupada la señorita Hilda. Yo sólo me limito a señalar el boquete de una de las paredes del Palacio.
¡¿Quién ha hecho esto?!- pregunta Haguen. Su respuesta se resuelva cuando por la ventana que salí, cruza Loki caminando hacia atrás. Aún continúa luchando.

-¡Señorita Hilda! ¡Que sorpresa!- dice sarcásticamente el gigante- Precisamente tenía muchas ganas de verla en persona-
-¡Narfi! ¡¿Qué haces aquí?!- pregunta la señorita Hilda.
-Ya debería saberlo…yo combato por Athena, y mi deber es destruirlos-
-¡Narfi! ¡¿Cómo puedes decir semejantes tonterías?!-
-¡Jaja! Ahora resulta que son tonterías… me has decepcionado, Hilda…o eres muy lista y sabes disimular…o eres muy estúpida y no conoces la verdad-
-¡¿Qué dices?!-

La conversación entre éstos dos es interrumpida por el Guerrero Divino.

-¡Sigfried! ¡Haguen! ¡Saquen a las señoritas Hilda y Flare de éste lugar!-
-¡Loki! ¡Estás muy malherido! ¡No podrás vencer tú sólo a éste hombre!- dice Sigfried.
-No estás sólo…yo lo ayudaré- contesto, estando ya erguido.
-¡Frey! ¡Tu estás quizás en peores condiciones que Loki!-
-Sigfried…algo en mi interior me indica que debo combatir…no sé que sea, pero me parece que podemos ganar éste combate. Por favor, haz caso de lo que Loki te ha dicho-
-…Frey…-

Tal parece que Sigfried ha entendido. Aunque permaneció unos segundo en silencio, siguió las órdenes de Loki. Por su parte, la señorita Hilda me mira fijamente, pero no me dice nada. Eso me da una ligera confianza.

-¡Ustedes no van a ningún lado!- grita Narfi al ver como Sigfried y los demás se alejan, e intenta correr hacia ellos, pero Loki salta y lo patea en la espalda, derrumbando al gigante.
-Odin, ayuda a incrementar mi cosmo, permite que llegue hasta el límite,…. ¡por favor! ¡Te lo suplico!- digo para mi mismo, mientras mantengo mis ojos cerrados. De ésta forma, puedo hacer arder mi cosmo.

-¡¡¡EL PUÑO DEL LOBO!!!- escucho el grito de Loki de nuevo. Pero mantengo mis ojos cerrados. No sé como está transcurriendo el combate. No escucho que los golpes de Loki hayan impactado en algo, así que dudo que su ataque lastimara a Narfi.

-¡¡¡HAAAAAAAAAAA!!!- grito con todas mis fuerzas, y una gran corriente de aire se hace presente.
-¡Ah! ¡No de nuevo!- dice Narfi asustado. Ésta vez, el poder de ésta ventisca es muy grande. Incluso, el voluminoso cuerpo del gigante sale disparado hacia arriba por la fuerza de ésta corriente. Pero noto que aunque pareciera que éste aire arrasaré con todo, sólo afecta a Narfi, pues Loki permanece parado en su lugar.
-¡FREY! ¡¿Qué has hecho?!-
-¡Intento derrotar a Narfi!-
-¡Jaja! ¡Genial…me has dado la oportunidad de vencerlo!- dice Loki, quien junta una gran cantidad de energía cósmica en sus brazos, y con un fuerte impulso, salta muy alto, hasta llegar a la misma altura en que había ascendido Narfi.
-¡LOKI!-
-¡Maldito! ¡Ahora pagarás por todo lo que me hiciste!...¡¡¡TEMPESTAD DE ODIN!!!-

Loki junta sus brazos, y da un potente golpe en el pecho de Narfi, haciendo que éste cayera con una velocidad tremenda, estrellándose violentamente contra el suelo. Me doy cuenta de que le hemos causado un daño muy grave, ya que el gigante no se vuelve a levantar, y la nieve a su alrededor se entinta de un rojo muy oscuro. Lo hemos vencido.

Unos segundos después, Loki cae también, aunque éste último si lo hace de pie. Sin embargo, no logra mantenerse erguido, y termina desmayándose.

-Jeje…Loki…maldito…ganamos…-son mis últimas palabras antes de perder el conocimiento y caer rendido al suelo.

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¿Dónde estoy? ¿Por qué está tan oscuro? No puedo ver nada absolutamente. Sólo me doy cuenta que ya no poseo ninguna herida, y estoy vistiendo una armadura de combate como la de los soldados de Asgard.
Un momento… ¿quien él?…alcanzo a ver a una persona de rubio cabello…con una armadura muy extraña…me mira fijamente, como si yo le infundiera temor.
En eso, la atmósfera completamente negra se torno en un color naranja. ¡¿Qué demonios está pasando aquí?!
Ahora veo, que el extraño chico comienza a mover sus manos… ¿acaso piensa atacarme?
Mis dudas son resueltas cuando veo que corre hacia mí, y por primera vez en todo el rato, da un grito de batalla.
-¡¡¡POLVO DE DIAMANTES!!!-

Una ráfaga de aire congelado recubre por completo mi cuerpo, que ha quedado inmóvil. Siento como el frío invade hasta la parte más recóndita de mi cuerpo. Creo que no tengo escapatoria….voy a morir…

-¿Cómo te sientes Frey?- pregunta amablemente la señorita Hilda. Yo abro mis ojos y me doy cuenta de que me encuentro en una de las recámaras del Palacio. Mi cuerpo está vendado, y aún me duelen las heridas de mi combate contra Narfi. Estoy recostado en una cama y la señorita Hilda se encuentra parada junto a mí. Parece que el encuentro con ese chico rubio fue sólo un sueño.
-Me encuentro bien, señorita Hilda… ¿y usted?-
-Muy bien Frey, gracias. Yo confiaba en que tú podrías vencer a ese hombre-
-Jeje…pero no lo hice yo sólo…Loki y yo fuimos los encargados de vencerlo…-
-Pero de no ser por ti, Loki estaría muerto, ¿cierto?-
-Oh…bueno…..pues sí, pero-
-¿Lo ves Frey? Tu fuiste el Héroe ésta vez-
-Señorita Hilda…jeje, me sonroja con su comentario-
-En fin, sólo vine para ver como te encontrabas. No se te ocurra levantarte de esa cama, Frey-

La señorita sale de mi cuarto y cierra la puerta. Yo me quedo pensativo acerca del combate contra Narfi. Nunca creí que existiera un tipo tan fuerte como él. Tengo muchas dudas en mi cabeza…Athena…Narfi…y ese chico rubio de mis sueños, espero sólo halla sido una coincidencia.





snake de geminis
MUY BUEN CAPITULO SOLO MI DUDA ES KIEN ES EL CABALLERO NARFI 033.gif

BUENO CUATE NOS VEMOS 057.gif

NO TARDES DEMASIADO QUE ESTO SE ESTA PONIENDO MUY BUENO 035.gif

LOKI ES UNA LOKURA 0bowdown.gif

CHAU no1.gif
kimi
enojado.gif ¡Me duelen los ojos! ¡Los fics que más me gustan me hacen doler los ojos!
Como verás Cano, esta vez no me voy a quedar atrás 058.gif así que terminé recién de leer tu última entrega. Sos de los que escriben caps. extensos... me arde la vista 031.gif pero valió la pena.
0bowdown.gif 0bowdown.gif 0bowdown.gif Impresionante, le estás dando un misterio a esta historia maravilloso. Escribís muy bien, además me gusta que sea en primera persona, le da un toque muy particular, especialmente porque el narrador no se avergüenza de expresar cuando siente miedo, o frustraciones.
Las referencias a Atena las mandas a cuenta gotas ani_hungry.gif Maldito, te asegurás de que lo sigamos leyendo.
¿Por que Hilda debería saber de Atena? ¿Por qué Frey pudo visualizar a "Hyoga" si no lo conoce? 033.gif Me muero por ver cómo sigue eyes.gif
Te re felicito, de verdad, se disfruta muchísimo.

060.gif
orfeo_22
hola cano!!!!! por fin posteaste el nuevo capt. me gusto mucho este capt, por fin frey esta comenzando a despertar su cosmos, y loki tmb se la banco bastante bien.
ahora solo me queda esperar por los siguientes capts, porque me quede lleno de dudas, sobre todo por la ultima aparicion de ¿hyoga?. bueno amigo te mando un abrazo grande nos vemos ciaooooooooooo
Cano
¡HOla!
En primer lugar, pido una gran disculpa por la tardanza. He estado muy ocupado en la Uni...apenas y tengo oportunidad de escribir...pero creanme que en mis ratos libres, lo hago.
Agradezco mucho los comentarios de todos aquellos que leen éste sencillo fanfic; snake, kimi, orfeo_22, Aither.
Daphne, agradezco también tu comentario, y créeme que la información que me diste es muy valiosa para mi. Aprecio tu ayuda. ¡Gracaias por ello y por leer mi fic!
¡Bueno, hasta el próximo capítulo!
Cano
Un guerrero inteligente planea su estrategia de combate. Se prepara para recibir al oponente cuando éste menos se lo espera. Eso casi te asegura la victoria.

Capítulo 5
Emboscada



-¿Entonces, tratas de decirme que tú sólo conseguiste elevar tan alto a Narfi?- pregunta mi hermana asombrada, mientras dobla tranquilamente varios de mis pantalones.

-Así es, Freya. Ésta vez, fui parte importante de la batalla- le contesto desde mi cama.



Han pasado cinco días desde la batalla contra Narfi. Desde esa vez, no he dejado el Palacio Valhala. La señorita Hilda permitió que yo me quedara aquí, mientras sanan mis heridas. Según me enteré, el ejército del maestro Dolbare nunca combatió. Sin embargo, no he conseguido más pormenores del asunto. Casi todos estos días me la he pasado durmiendo y no me he enterado de mucho.



-¡Sorprendente, Frey!-

-Jeje, gracias Freya…-

-Frey… ¿crees que alcances el rango de Guerrero Divino?-

-Sabes que es lo que más deseo-

-Es cierto-

-Freya…dime... ¿Porqué el ejército del maestro Dolbare no combatió?-



Mi hermana deja de hacer sus quehaceres, para contestarme.



-Frey, todo fue una trampa de Narfi-

-¡¿Cómo dices?!-

-Narfi le hizo creer al maestro que un comando de gigantes atacaría Asgard para rescatarlo, así que el maestro puso defensas alrededor de todo Asgard, incluyéndose él mismo-

-Pero, ¿por qué el maestro tomó tantas precauciones? ¡No creo que fuera necesaria una intervención directa del líder de Asgard!-



Mi hermana cierra sus ojos, y permanece en silencio unos segundos. No parecen ser buenas noticias.



-Frey… ¡Asgard corre un gran peligro!-

-¡¿Pero de qué hablas, Freya?!- le cuestiono a mi hermana en un tomo más desesperado aún.

-Frey, la razón por la que el propio maestro decidió ir a defender las afueras de Asgard, es que Narfi hizo mención de unos Guerreros muy poderosos-

-¿Guerreros? ¿Quiénes son ellos?-

-¡No lo sé! Lo único que me enteré, es que en cuanto el maestro supo esto, tomo su Manto Sagrado y fue con su ejército a interceptar el ataque de esos gigantes. De esa forma, Narfi tenía el campo libre para escapar-



Me he quedado atónito. Esos Guerreros de Utgard deben ser muy poderosos como para que maestro Dolbare se dejara engañar por Narfi.



-Bien Freya…iré a ver al maestro-

-¿No quieres descansar, hermano?-

-He descansado casi una semana. Estoy bien-

-Pero aún no han sanado todas tus heridas-

-No voy a combatir, Freya. Sólo quiero ver al maestro Dolbare-



Dicho esto, me levanto de mi cama. Aunque aún tengo el cuerpo vendado, me visto apropiadamente, como debe verse el Consejero de un líder. Salgo por la puerta y mi hermana ya no insiste más en que me quede descansando.



En el camino hasta la Sala del Maestro, puedo ver que ya están activas las obras para reconstruir las partes del Palacio que fueron dañadas por el combate.



-¡Señor Frey!-

-¡Buenos días, señor Frey!-

-¡Que tenga buen día, señor!-

-¡Hola señor Frey!-

Las voces de los sirvientes del palacio me hacen sentir mejor. Saludándome, deseándome lo mejor, agradecidos por mi combate anterior.



-¡Frey! ¡Ahí estás!- dice la voz de un hombre.

-¡Hola Haguen!- le contesto amablemente.

-¡Amigo! ¡Me has dejado sorprendido! ¡No creí que sobrevivirías a ese combate contra Narfi!-

-¡Que poca confianza me tienes, Haguen!- le contesto haciendo una falsa mueca de enojado.

-Jaja, cierto-

-Bueno amigo, te veo luego. Debo ir con el maestro Dolbare-

-Está bien, Frey-



Me alejo con una sonrisa en el rostro. No he olvidado la promesa de combatir contra Haguen. Mis peleas me han servido como un entrenamiento muy duro, y estoy seguro que podré vencerlo. Pero ahora, debo preocuparme por ver al maestro.



Después de unos minutos, llego al balcón de la parte alta del Palacio. Aquí, el maestro tiene acomodado un trono que le da una muy buena vista de todo el reino de Asgard, además de la imponente imagen del dios Odin, aquella estatua que representa a nuestra deidad sosteniendo la sagrada espada Balmung. El señor Doblarte se encuentra sentado en éste trono, bebiendo una copa de su vino preferido.



-Buenos días, maestro Dolbare. Me reporto ante usted-

-Frey…es gratificante ver que te has recuperado- dice el maestro con una leve sonrisa en su rostro.

-Gracias señor. He venido a cumplir con mi deber. Me pregunto si mis servicios son requeridos-

-Muy bien, en vista de que tienes ganas de trabajar, lo haremos- dice el señor, dejando su copa en una mesa, y levantándose lentamente. Después, comienza a caminar hacia al Palacio. Obviamente, yo lo sigo.



-Disculpe mi atrevimiento, señor, pero se me es muy difícil entender como es que Narfi consiguió engañarlo para abandonar el Palacio-

-Tienes razón, Frey. Fui muy tonto-

-¡Espere maestro! ¡Mi intención no es la de insultarlo!-

-Lo sé, sin embargo, no podemos negar lo evidente, ¿verdad?-



No sé muy bien que contestarle al maestro Dolbare con su última pregunta. Si lo hago afirmativamente, quizás puede creer que lo estoy insultando. Sin embargo, veo que el maestro ha comenzado a reír.



-¡Jajaja! No te molestes en contestarme, Frey. Mejor hablemos de algo-

-Como usted quiera, señor-



Mientras hablamos, seguimos avanzando. Tal parece que el maestro Dolbare nos conduce hasta la sala principal del pontífice.



-Tú más que nadie sabes del peligro que corre Asgard, Frey-

-¿Se refiere a la amenaza de Utgard?-

-Así es, necesitamos movilizarnos y atacarlos-

-Pero debe estar conciente del gran peligro que corre Asgard si una guerra se desata. ¿No sería mejor negociar algún tratado de paz?-

-Esos brutos de Utgard nunca lo entenderían. Debemos aprovechar que tenemos a su líder. No podrán crear maniobras ó tácticas de ataque muy eficientes, así que creo que es nuestra oportunidad de atacarlos-



Me quedo pensativo ante ésta idea. Lo que menos quiero es una guerra que nos pueda llevar a un derramamiento innecesario de sangre.



-Entiendo tu preocupación, Frey. Me parece que no te gustaría que gente inocente sea dañada-

-Es cierto, sin embargo, estoy conciente de que si no nos movilizamos, los gigantes pueden darnos alguna sorpresa-

-Exactamente, chico. Es lo que más me preocupa-

-Muy bien, señor. Acepto su propuesta del ataque. Si me permite, me gustaría diseñar por mi propia cuenta un plan de guerra-

-¡Así se habla, Frey! ¡Te concedo tu deseo!- dice el maestro entusiasmado.



Ésta nueva misión es de suma importancia. Estoy a cargo de diseñar un plan para atacar el Reino de Utgard. Debo tomarme esto muy en serio.



-Entonces, con su permiso me retiro. Me gustaría inspeccionar las fronteras del Reino de Utgard. Debo tener previsto todo-

-Mmmm…me gustaría que eso lo hicieras hasta mañana-

-Oh…bueno, maestro, me gustaría saber porque usted lo requiere así-

-Frey, ir a Utgard nos es cualquier cosa. Si mañana vas, Ulv podrá acompañarte-

-Bueno, si así lo ha decidido usted, así se hará-



Me inclino ante el maestro en señal de reverencia, cuando la puerta de la sala se abre. Por ella, entra la deslumbrante figura de la señorita Hilda. Con su coqueto pero firme caminar se acerca al maestro.



-¡Buenos días Frey!- dice la señorita al verme- Dolbare, te informo que saldré de cacería junto con Flare. Espero me autorices usar uno de tus carruajes-

-Mmm… ¿sabías que es de mala educación saludar a alguien más antes que al Sumo Sacerdote?- dice un poco indignado el maestro.

-Oh, lo siento mucho- dice la señorita, bajando la cabeza.

-Está bien. Puedes llevarte mi mejor carruaje-

-Muchas gracias-



La señorita se aleja, no sin antes hacerme una amable invitación.



-Frey, ¿te gustaría venir con nosotras?-

-¡Ah!...pues agradezco la invitación, pero…- volteo a ver al maestro. Quizás me asigne alguna tarea para el día de hoy.

-¡Vete con ellas, Frey! ¡Tu verdadera labor comienza hasta mañana!- dice el maestro.

-¡Gracias señor!-



Al momento, extiendo mi mano hacia la señorita Hilda, como todo buen caballero haría. Ella la toma y camino junto con ella hasta la salida.



-¡Hola Frey!- dice una dulce voz. Se trata de la señorita Flare, quien ya nos esperaba en el carruaje.

-Buenos días, señorita Flare-

-¿Acaso vas a venir con nosotras?-

-Así es. La señorita Hilda me ha invitado a acompañarlas-

-¡Maravilloso!- dice muy contenta Flare. Veo que su carácter es muy alegre.



Ayudo a la señorita Hilda a subir al carruaje, y cuando me proponía hacer lo mismo, veo que llega otro amigo.



-¡Hola Frey! Ya supe acerca de tu victoria en contra de Narfi, amigo-

-Jeje, muchas gracias, Sigfried-



El joven Sigfried me sonríe, y después voltea a ver al carruaje, dándose cuenta de que dentro de él se encontraban las dos damas a quienes haría compañía.



-Uh….pero, ¿A dónde llevas a las señoritas Hilad y Flare?-pregunta un tanto extrañado.

-Vamos a cazar al bosque-

-¿Pero acaso no llevarás más hombres de la guardia real?- pregunta el joven. Ahora que me doy cuenta, es cierto. Comúnmente, las señoritas se hacían acompañar de más hombres cuando iban a cazar.

-No te preocupes, Sigfried. No hay mejor protección que el hombre que derroto a Narfi- dice desde adentro del carruaje la señorita Flare.

-Bueno, pero Frey lo venció con ayuda de Loki- dice Sigfried. Pareciera que quiere justificar mi victoria- Además, si usted me lo hubiera pedido, con gusto las hubiera acompañado-

-No era necesario, Sigfried. Creí que hoy irías a entrenar, y o quise molestarte-

-¡Pero no es ninguna molestia, señorita Hilda! Además, yo no sabía que hoy también saldría a cazar- dice Sigfried, ciñendo un poco el ceño.

-Bueno, quizás para la próxima vez lo piense mejor. ¡Adiós Sigfried!- dice la señorita Hilda.

-Con tu permiso, me retiro, Sigfried- le digo al joven. Subo al carruaje, y hago andar a los caballos. Mientras nos alejamos, volteo un poco la cabeza, y veo que Sigfried nos observa desde lejos. Levanto mi mano en señal de despedida, pero no obtengo respuesta. Quizás no me vio.



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Después de algunos minutos de viaje, las señoritas comienzan a sacar tema de conversación.



-Y, dinos Frey, ¿tú tienes pareja?- pregunta la señorita Flare. Mi respuesta es solo una cara de admiración. Creo que hasta un poco estúpida. Me ha apenado mucho ésta pregunta, y hasta creo que me puse color rojo.

-Uh…eh….bueno…yo…-

-¡Flare! ¡Pero que indiscreta eres! ¡Has avergonzado a éste joven que amablemente accedió a acompañarnos!- dice la señorita Hilda. ¡Uf!, creo que me liberó de contestar algo que no me gustaría.

-Discúlpame Hilda- dice la señorita Flare, sin quitar su sonrisa característica de su rostro.

-Muy bien, pero lo no vuelvas a hacer. Afortunadamente para nosotras dos, Frey es un caballero que responde a las preguntas de cualquier chica, sin importar lo tontas que estas sean, ¿o no es así Frey?-



¡Oh, rayos! ¡Creí que la señorita Hilda me había salvado de contestar, pero sólo me ha forzado a contestar! Sin embargo, no veo la razón para que algo tan fácil se me haga tan difícil contestarlo.



-Bueno, en realidad yo….yo…-

-Frey, no me digas que el hombre que venció a Narfi no puede contestar una simple pregunta- dice la señorita Flare, presionándome a contestar. Extrañamente, ésta vez no recibe algún regaño por parte de su hermana.

-Pues…no, por ahora no poseo pareja alguna- contesto. Al hacerlo, siento como si me hubiera liberado de una gran carga.

-¿Ves que no fue tan difícil?- dice la señorita Flare. Creo que hasta en un tono algo burlón.



Bueno, veo que ya hemos entrado al bosque. Se supone que éstas son tierras reales, pertenecientes al maestro Dolbare. Por eso, se tiene prohibida la entrada a cualquier persona que no tenga el permiso del maestro.



-Muy bien, señoritas, en cuanto ustedes lo decidan, detengo el carruaje para que continuemos a pie-

-Correcto, Frey-



Así seguimos avanzando por unos minutos, hasta que algo inesperado sucede.



-¡¡¡AAAAAAHHH!!!- se escucha el desgarrador grito de las jóvenes cuando nuestro carruaje se vuelca.

-¡Maldición! ¡Qué sucedió! ¡Señorita Hilda! ¡Señorita Flare! ¡¿Se encuentran bien?!-



Las damas están algo aturdidas por el golpe, sin embargo, las ayudo a salir del carruaje.