Android
Jul 27 2007, 02:18 AM
En este tema se publicará el fanfic comunitario del Grupo 2. Solamente esta permitido postear los participantes que pertenecen a este grupo que se les informara por PM y/ o mail, y cuando se haya finalizado, a los jueces. Cualquier otra persona que postee aqui opinando, haciendo spam, etc, sera penalizado en el concurso.
Adelante y buena suerte, fanfickers.
Android
Jul 30 2007, 02:47 AM
Bueno aqui les dejo la parte del fanfic q le tocaba a aioria86, q equivocadamente posteo en el tema principal del concurso:
CITA(aioria86 @ Jul 29 2007, 05:31 PM) [snapback]225677[/snapback]
Aqui esta mi parte...no le pongo el nombre aún, ese mejor queda para el final
***
Página 1, por aioria86Un triste réquiem de cuerdas inunda aquel sepulcral ambiente con el toque de melancolía que inspira su creador. Su melodía infunde temor y exige la veneración de todos aquellos que antes de estar bajo las ordenes del mismísimo Señor de las Tinieblas, pasan por su imponente y no menos demandante mano. El sonido llega hasta un frío pasillo por el cual avanza un hombre alto con su cuerpo protegido por el ropaje de los guerreros del Emperador de la Oscuridad, los sapuris. Su paso es rápido, pero su mirada permanece fría, inalterable a pesar de la precaria situación en la que se ve en aquel momento. No es en vano reconocido como uno de los guerreros más poderosos en el ejército de Hades. La entrada, dos grandes puertas más oscuras que su armadura, advierten a los visitantes sobre quien habita en aquel salón. Con un suave empujón, se abre paso entre los colosos, entrando a una habitación circular muy iluminada. El techo, lleno con motivos celestiales contrasta fuertemente con el decorado del resto del castillo y termina en una cúpula de cristal con soportes dorados.
En el centro de la habitación, el suelo se alza a la altura de un escalón en una figura circular, en donde se encuentra el creador de aquella balada de desolación. Sus dedos danzan entre las finas cuerdas del arpa, tocando cada vez más suavemente hasta que su tonada termina por desvanecerse en la oscuridad de la edificación. Sus ojos se abren ante la llegada del Juez, quien le aguarda frente a la entrada, hincado ante ella y con el casco en su mano, reverenciando su gran poder sin poder admirar el ostentoso recinto. Observándole, se pone en pie y da algunos pasos hacia él. Su actitud es fría, carente de sentimiento alguno, mostrando solo la férrea decisión que le caracteriza y le convierte en un insuperable desafío para cualquiera entre los 108 guerreros. Nuevamente, cierra sus ojos, da media vuelta y camina en dirección del arpa. Con la suavidad de sus delicados movimientos, se sienta frente a su instrumento. Finalmente, es el kyoto quien corta el silencio.
- Entiendo que deseaba verme - inicia con inquietud.
- Así es. - responde con vehemencia -
Conoces el motivo por el cual estás en este lugar, o me equivoco Radamanthys?El espectro vacila. A pesar de su innegable poder, se enfrenta a algo inalcanzable para él. Su voluntad se veía doblegada ante la presencia de aquella imponente mujer que le desafiaba y lograba intimidarle aún sin mirarlo. No dirige su mirada a ella, no podría soportarlo. Levantarla ante aquella Diosa en circunstancias como esa podría ser lo último que haga el Juez. Esta vez, es ella quien rompe el silencio.
- Es hora de que recibas tu castigo - pronuncia pausadamente mientras se acerca a las cuerdas.
Tocaba con pasión, sentía la fuerza de su ser transmitirse mediante sus dedos hacia el arpa y luego al cuerpo del kyoto, quien gritaba desesperado con cada acorde. Su melodía se escuchaba cada vez mas fuerte, entrando en su propio cuerpo con un frenesí incontenible, agitando su respiración, aumentando sus latidos, recorriendo cada parte de su ser y llenándole de aquella emoción que le embargaba desde la primera vez que poso su mano en aquel instrumento. Aquellos tiempos cuando todavía podía llamar sentimientos a lo que le invadía por momentos y lograba sacar lágrimas de sus ojos y sonrisas de sus labios. Aquellos tiempos cuando su tonada teñía el aire de una alegría contagiosa y no de amarga tristeza. Aquellos tiempos que había condenado al olvido, enterrado en su pasado en el momento en que su vida se internó en el oscuro destino que hoy vivía con resignación, pero con el deseo, en lo mas profundo de su ahora corrupto corazón, de alcanzar por un instante aquello que le había sido arrebatado años atrás, confiriéndole a su angelical rostro la lúgubre belleza que era en ese instante el peor verdugo de aquel espectro.
***
Hecho, con esto concluyo mi participación en este concurso.
Mis mejores deseos a todos los fickers, espero tengamos muy buenos productos de este concurso. Estaré pendiente de los fics para darles mi opinión, espero que capten mi idea y logren lo que se que pueden hacer, un muy buen fic.
Nos veremos por estos dias

Les recuerdo q deben postear su parte del fic en el TEMA CORRESPONDIENTE para evitar confusiones con sus compañeros. Saludos.
aioria86
Jul 30 2007, 04:45 PM
Espero no causar mas revuelo con este post. Solo quiero darle el nombre que originalmente tenía el fic, ya que veo que el resto de grupos así lo hizo. No le agregué nada mas, está tal y como lo postee la primera vez.
PASIÓN INMORTAL
Capítulo 1
Un triste réquiem de cuerdas inunda aquel sepulcral ambiente con el toque de melancolía que inspira su creador. Su melodía infunde temor y exige la veneración de todos aquellos que antes de estar bajo las ordenes del mismísimo Señor de las Tinieblas, pasan por su imponente y no menos demandante mano. El sonido llega hasta un frío pasillo por el cual avanza un hombre alto con su cuerpo protegido por el ropaje de los guerreros del Emperador de la Oscuridad, los sapuris. Su paso es rápido, pero su mirada permanece fría, inalterable a pesar de la precaria situación en la que se ve en aquel momento. No es en vano reconocido como uno de los guerreros más poderosos en el ejército de Hades. La entrada, dos grandes puertas más oscuras que su armadura, advierten a los visitantes sobre quien habita en aquel salón. Con un suave empujón, se abre paso entre los colosos, entrando a una habitación circular muy iluminada. El techo, lleno con motivos celestiales contrasta fuertemente con el decorado del resto del castillo y termina en una cúpula de cristal con soportes dorados.
En el centro de la habitación, el suelo se alza a la altura de un escalón en una figura circular, en donde se encuentra el creador de aquella balada de desolación. Sus dedos danzan entre las finas cuerdas del arpa, tocando cada vez más suavemente hasta que su tonada termina por desvanecerse en la oscuridad de la edificación. Sus ojos se abren ante la llegada del Juez, quien le aguarda frente a la entrada, hincado ante ella y con el casco en su mano, reverenciando su gran poder sin poder admirar el ostentoso recinto. Observándole, se pone en pie y da algunos pasos hacia él. Su actitud es fría, carente de sentimiento alguno, mostrando solo la férrea decisión que le caracteriza y le convierte en un insuperable desafío para cualquiera entre los 108 guerreros. Nuevamente, cierra sus ojos, da media vuelta y camina en dirección del arpa. Con la suavidad de sus delicados movimientos, se sienta frente a su instrumento. Finalmente, es el kyoto quien corta el silencio.
- Entiendo que deseaba verme - inicia con inquietud.
- Así es. - responde con vehemencia - Conoces el motivo por el cual estás en este lugar, o me equivoco Radamanthys?
El espectro vacila. A pesar de su innegable poder, se enfrenta a algo inalcanzable para él. Su voluntad se veía doblegada ante la presencia de aquella imponente mujer que le desafiaba y lograba intimidarle aún sin mirarlo. No dirige su mirada a ella, no podría soportarlo. Levantarla ante aquella Diosa en circunstancias como esa podría ser lo último que haga el Juez. Esta vez, es ella quien rompe el silencio.
- Es hora de que recibas tu castigo - pronuncia pausadamente mientras se acerca a las cuerdas.
Tocaba con pasión, sentía la fuerza de su ser transmitirse mediante sus dedos hacia el arpa y luego al cuerpo del kyoto, quien gritaba desesperado con cada acorde. Su melodía se escuchaba cada vez mas fuerte, entrando en su propio cuerpo con un frenesí incontenible, agitando su respiración, aumentando sus latidos, recorriendo cada parte de su ser y llenándole de aquella emoción que le embargaba desde la primera vez que poso su mano en aquel instrumento. Aquellos tiempos cuando todavía podía llamar sentimientos a lo que le invadía por momentos y lograba sacar lágrimas de sus ojos y sonrisas de sus labios. Aquellos tiempos cuando su tonada teñía el aire de una alegría contagiosa y no de amarga tristeza. Aquellos tiempos que había condenado al olvido, enterrado en su pasado en el momento en que su vida se internó en el oscuro destino que hoy vivía con resignación, pero con el deseo, en lo mas profundo de su ahora corrupto corazón, de alcanzar por un instante aquello que le había sido arrebatado años atrás, confiriéndole a su angelical rostro la lúgubre belleza que era en ese instante el peor verdugo de aquel espectro.
Alocer2006
Aug 1 2007, 09:10 PM
Por un espacio de corto tiempo, el réquiem tocado, además de torturar el cuerpo del kyoto, martirizaba el alma atezada del cual hacía gala en las noches de muerte; el juez entreabrió los ojos lánguidamente, pero sus visiones se disipaban lentamente tardando en ver siquiera el rostro de aquella mujer. La brillante luz violácea procedente de cada rasgueó que la mujer realizaba se proyectaba al ambiente adoptando formas abstractas, la melodía carecía del sentimiento que alguna vez caracterizaba su dadivosa alma, la suave música que se infundía en un comienzo desde aquellas cuerdas doradas, ahora parecían más bien lamentos estrepitosos que percutían en el espíritu del atormentado. Sus manos temblaban, mas no de dolor; sin saber como, las emociones de su verdugo estaban siéndole transmitidas, ellas de alguna manera azotaban al juez desde adentro provocando el nacimiento de una futura tirria que más tarde podría plantearle incógnitas en su manera de proceder. Sin embargo, el ruido no cesaba, y el martirio continuaba.
Radamanthys, aún manteniéndose en pie mientras recibía el castigo del cual había sido mereciente, precisaba por momentos vengarse. Verdaderamente había violado los preceptos dictados por el señor de las tinieblas, pero había ofrecido su vida y fuerza a su señor y no a esta mujer sorda, que vivía dando órdenes y siempre realizando las cosas a su modo. Dudaba de la supuesta hermandad que esta había dado a entender que tenía con el Señor de las Tinieblas, había aprendido a aceptar sus dictámenes y respetar sus designios. Pronto sus dudas se verían pausadas, sus oídos ya no prestaban atención a la melodía propagada por aquella mujer, sus ojos se habían teñido de la furia gótica que distinguía su estrella, cuando de repente advirtió que una lágrima se deslizaba suavemente por una de sus mejillas. Insólito, nunca espero verla derramando una sola lágrima, se cuestionaba la causa de ello, ¿Algún recuerdo? ¿Alguna añoranza tal vez? ¿O quizás el talante de la impasibilidad?
Finalmente, el suplicio del kyoto concluía, entre tanto continuaba indagándose sobre aquella estrella resplandeciente y nívea al aire de la ambigüedad que jamás pensó que podría escurrirse desde los ojos de su señora, no osó levantar la mirada, sospechaba que sus pensamientos habrían de ser envueltos por una especie de niebla con solo la voz de su señora. Enseguida levanto la cara siendo opacado su proverbio. La cara pálida de Pandora daba apenas una idea de lo que sentía en lo más recóndito de su ser, fue cuando el juez entendió que no tenía la anuencia de vacilar sobre su señora, en consecuencia de ello las teorías que había cavilado se esfumaron a la brevedad posible. No obstante, el corazón de Pandora estaba vacío y sus latidos eran solo suspiros de lo que alguna vez había sido aquella doncella graciosa del castillo Heinstein.
Una luz clara se difundió sin mesura y resplandeció a partir del centro de la habitación, la visión del kyoto fue obstruida; no sin razón, la placidez abrazo al oprimido para luego volver y yacer en el pecho de su dueña. Antes de que se diese cuenta, Pandora ya estaba de pie y casi cerca suyo, Radamanthys se vio intimidado por la sutileza de su señora, ella había dejado el arpa sin que se hubiese percatado de ello. Entonces sus dudas inmediatamente fueron resueltas, Pandora no presentaba esa jerarquía y mando sobre los espectros por solo placer. Ella se lo había hecho saber y ahora se preparaba a dirigirle unas cuantas palabras al hombre a quien había afligido.
-¿Puedo confiar todavía en la lealtad que juraste? – preguntaba Pandora, pues la desobediencia del kyoto había debilitado la confianza que le tenía.
-Mi ineptitud fue partícipe de este incidente, las pérdidas son irreparables, pero nuestro objetivo se ha cumplido. Con la muerte de Atenea, la sombra de las tinieblas ha comenzado a extenderse ya no solo por el santuario ateniense, sino por muchas otras regiones lejanas. – entonces se calmó aquel miedo, que en el albedrío del alma se había posado.
Y quien suspirando un aliento anhelante, ya salido de entre las nubes que ocasionaron la tormenta, Pandora dio un paso adelante manifestando una vez más su autoridad sobre el ejército de los espectros. La perspectiva del kyoto cambio de pronto, sucinta y minúscula paso a ser la desesperanza que lo abatía al momento en el que fue anunciado su castigo, pero aún ignoraba lo que su señora decidía, después de todo sería ella quien dijera la última palabra.
shonenki
Aug 7 2007, 02:05 PM
Capitulo 2. La Última Reunión Dorada
El Kyoto exhausto y lastimado por el castigo impuesto por Pandora, retornó al salón principal a la espera de Saga y el resto de los santos dorados resucitados junto con el cuerpo de Athena.
Santuario Grecia.
Athena yacía en el suelo con una herida letal en la garganta, la escena era un horror para todos aquellos santos que la presenciaban, su diosa, la cual debían proteger a toda costa se había arrebatado la vida sin titubear un solo instante, las razones que tuvo Athena tenían una vinculación directa con el mensaje que había recibido de Shaka desde las salas gemelas; ARAYASHIKI, la esencia del 8vo sentido, fue el motivo principal de la decisión de Saori.
Un sentimiento de tristeza y desolación invadía aquel recinto sagrado, Saga golpeaba el suelo y lamentaba toda la situación, Athena había muerto, ya no había nada que hacer, pero… ¿por qué Saori había tomado esta decisión tan drástica? De pronto un cosmos que crecía desmesuradamente se comenzó a sentir entre los presentes, la herida de la garganta de Athena cerro por si sola y su cuerpo envuelto en aquel majestuoso cosmos adopto la forma de una esfera de luz incandescente, ahora aquella entidad sagrada formada de un cosmos absoluto hablaba a sus santos:
Athena: Saga, Mu, Milo, Aiolia, Shura, Camus… la verdadera batalla contra el enemigo mas temible y poderoso apenas ha comenzado, ahora deben dirigirse sin mas espera al castillo de Hades para dar comienzo a esta guerra santa y detener su ambición, cuento con ustedes santos de oro mi cosmos y mi corazón siempre los guiará y protegerá…
Después de aquellas alentadoras palabras la esfera de luz formada por el cosmos de saori desapareció luego de un estallido, los santos dorados que ahí estaban juraron dar fin a la ambición de Hades en nombre de su diosa, en nombre de Athena.
Saga: Shura, Camus, debemos volver al castillo e intentar llegar a Hades, con nosotros tres juntos será suficiente para acabar con su existencia y acabar de raíz con esta guerra santa.
Aiolia: Saga..!?? ustedes?!
Shura: No te confundas Aiolia, jamás entregaríamos nuestra lealtad a Athena a cambio de una vida efímera como esta, nosotros siempre seremos santos de Athena que protegeremos a este mundo y a sus intereses a costa de cualquier cosa.
Camus: Ahora debemos volver al castillo de Hades para acabar de una vez por todas con esta guerra santa, Mu, Milo, Aiolia, sigan el rastro de nuestros cosmos y encárguense ustedes del Kyoto Radamanthys y de los Lacayos de Hades, para nosotros será mas simple entrar al castillo y luego amedrentar a Pandora.
El cosmos de Saga, Shura y Camus ardía al máximo convirtiéndose en especie de cometas y surcando el cielo a una gran velocidad, ya todo estaba decidido el objetivo principal era la cabeza de Hades.
Mu: Me alegra saber que aun después de muertos su lealtad a Athena es tan grande, Saga, Shura, Camus, Milo, Aiolia… está será la última vez en que los santos dorados combatamos juntos a un enemigo tan poderoso.
Luego de estas palabras los 3 santos dorados restante elevaron sus cosmos al máximo para seguir el rastro de sus compañeros… la verdadera Guerra Santa había comenzado.
Cano
Aug 10 2007, 07:33 PM
Capítulo 3
Wivern
Un hermoso cielo se disfruta esa noche. La brisa es refrescante y la vista panorámica que ofrece la entrada al Castillo Heinstein no podría ser mejor. Pero este agradable espectáculo no es apreciado por los guardias del Castillo. Su atención se centra en las figuras de tres hombres que avanzan lentamente a lo lejos, dirigiéndose hacia la puerta de entrada. Aquellas personas visten sapuris, armaduras usadas por el ejército del dios Hades, caracterizadas por su brillante color negro, mostrando que pertenecen a la oscuridad.
-Mira, esos tres deben ser- menciona uno de los guardias a su camarada.
-Es cierto, son aquellos traidores- contesta el otro guardia.
-Me cuesta trabajo creer que antes hallan sido Caballeros de Athena-
-Son unos miserables. Aceptaron traicionar a su diosa solo por tener la oportunidad de vivir de nuevo-
-Bueno, al menos es una gran ventaja para nuestro ejército-
-Pero aún así, yo aún desconfío de esos tipos. Pienso que algo traman-
En eso, una voz grave y autoritaria interviene en la conversación.
-Yo también desconfío de esos tipos- dice secamente aquel hombre.
-Ah…..señor……-
-Señor Radamanthys-
Se trata de Radamanthys de Wivern, un Juez del Infierno, la categoría más alta entre los hombres del ejército de Hades, y de un nivel de poder muy elevado.
-Señor Radamanthys, ¿de verdad también cree que esos hombres no son de confianza?-pregunta uno de los soldados.
-Por supuesto. Hace unas horas, unas basuras de guerreros llegaron a este Castillo. El señor Hades deposito en ellos su confianza, sin embargo fracasaron, y regresaron lloriqueando por una segunda oportunidad-
-Es cierto, señor. Además, esos tipos eliminaron a varios guerreros como nosotros-
-¡Hmph! No valían nada. Me hice cargo personalmente de acabar con ellos- dice con orgullo el Juez del Infierno.
Radamanthys avanza un poco, hasta que queda a las vista de aquellos tres hombres de lento andar.
A lo lejos, una de las tres personas se percata de que Radamanthys los espera en la entrada del Castillo.
-Dinos Saga, ¿qué es lo que ves?- pregunta uno de los tres guerreros- ¿Por qué te detienes?-
-Shura, espera un poco. Si no me equivoco, es un Juez del Infierno- contesta Saga.
-¿Crees que nos dé problemas?- pregunta preocupado Camus, el tercer hombre que los acompañaba.
-Es probable. Ese tipo no parece muy contento ahora que nos ha visto-
Los tres hombres apresuran un poco más el paso para llegar hasta la puerta principal del Castillo, ante la mirada despectiva del Juez del Infierno.
Finalmente, los renegados se encuentran frente a frente con Radamanthys, quien no deja de mirarlos detalladamente, como si los estuviera examinado. Al parecer, no terminan de convencerlo.
-¿Se supone que esa cosa es Athena?- dice el Juez, mientras señala un objeto que trae cargando entre sus brazos Saga. Parece ser un bulto, envuelto por una sábana blanca que permite ver unas cuantas manchas de sangre.
Los tres guerreros evaden la pregunta de Radamanthys, y solo se quedan serios, una actitud poco agradable para el Juez, por lo que éste reacciona violentamente.
-¡Estúpidos! ¡Les estoy haciendo una pregunta!- dice enfurecido Radamanthys, mientras levanta su puño en actitud amenazadora en contra de los tres renegados.
En unas cuantas milésimas de segundo, un pequeña corriente de aire congelado se forma en el brazo izquierdo de Camus, mientras que Shura hace que su mano derecha adquiera una forma de cuchilla, preparándose ambos guerreros para un posible ataque del Juez.
Pero afortunadamente todo queda en nada. Radamanthys baja su brazo. Al parecer ha recordado una advertencia importante. Por una fracción de segundo, a su mente llegó el recuerdo de aquel terrible dolor, ocasionado por aquella mujer a quien debe obedecer. Así, que simplemente da media vuelta, mostrándoles la espalda a los tres guerreros.
-Pasen de una buena vez- dice con resignación Radamanthys. Por otra parte, los tres caballeros renegados obedecen y pasan al lado del Juez. Saga voltea hacia atrás e intercambia miradas con Radamanthys. En los ojos de ambos puede verse una actitud retadora, en realidad son guerreros que buscan enfrentarse, medir sus habilidades uno en contra del otro, comprobar quien es el mejor. Pero Saga sigue su camino, y junto con Shura y Camus pasan por la Puerta Principal del Castillo, desapareciendo entre las sombras de éste.
-¡Vaya! Por un momento creí que los haría pedazos, señor Radamanthys- dice uno de los soldados que vigilan la entrada.
-No quiero tener más problemas con la señora Pandora. Aún así, estaré vigilando a esos tres tipos de lejos- dice Radamanthys mientras entra por la Puerta Principal, dejando a los soldados solos.
-Bueno, con el señor Radamanthys vigilando no habrá problema con esos tres- dice un de los soldados.
-Oye, ¿Qué es eso?- se pregunta otro soldado al ver tres objetos luminosos, como si se tratara de estrellas fugaces, que viajan velozmente por el cielo. Estos cuerpos emiten un brillo como el Oro, y se desplazan tan rápido como la luz. Además, se acercan cada vez más al Castillo.
En eso, uno de los soldados se sorprende al identificar de que se trata- ¡Ah!………. ¡Pero si es!- su frase es interrumpida cuando cientos de rayos luminosos atacan al soldado, despedazándolo completamente tanto a él, como a aquellos que lo acompañaban. Un solo grito de batalla pudo escucharse en esos cuantos segundos.-¡¡¡PLASMA RELÁMPAGO!!!-
Por su parte, Radamanthys se prepara para un combate en las afueras del Castillo.
-Parece que han entrado unas ratas. Bien, tendré que eliminarlas, jeje-
El Juez sale lentamente del Castillo mientras ríe. Se dirige a satisfacer su mayor pasión, el Combate.
FIN
Esta es una versión -reducida (lo-fi)- de nuestro contenido. Para ver la versión completa con mas información, formato e imágenes, por favor
haz click aquí.