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Versión Completa: Die Ragnarok Lied
Ice Planet FOROS - Saint Seiya - Los Caballeros del Zodiaco > Fans e Interactivos > Fanfics y Fanart > Fanfictions
Páginas: 1, 2
Pollux Dioscuros
Quiero poner un pequeño adelante del inicio de mi siguiente fanfic, espero que les interese.

Sigo debatiéndome si publicar aquí y pudiera interesar esta historia. ¡Ojalá pudieran responderme esta cuestión!

¡Toda opinión es bienvenida! ¡Hasta jitomatazos, lo juro!

***

“Dejo constancia de estos hechos para que todo el mundo sepa que una vez existió una nación orgullosa y valerosa de nobles hombres que se levantaron contra el destino para subsistir. ¡Qué por todo Midgard se conozca que hoy, la nación que es pobre y humilde que sobrevive en medio del más inclemente invierno alguna vez gozó de una bella primavera!

Dejo constancia de estos hechos para que aprendamos del pasado y no repitamos los mismos errores y que conociendo la gloria que nos fue arrebatada puede y debe de ser recuperada.

En el extremo norte del continente hemos vivido, durante miles de años los llamados hijos del país Asgard. Con costas que asoman hacia el gélido mar y hermosos fiordos y paisajes hoy cubiertos por la nieve. ¡Ah! Esto no fue siempre así: En nuestra tierra brilló alguna vez el Sol y sus campos eran verdes prados floridos. Nuestra ciudad, una lustrada y limpia urbe de altos edificios comunicada por arcos gozaba, por vestidos, el esmeralda de sus praderas y el azul de sus cascadas que corrían indómitas, como el carácter de sus antiguos habitantes, durante la mayor parte del año. Y por corona, el hermoso Palacio de Asgard, en donde habitan los representantes de Odín y que con su comunión con el Padre eran garantes de la vida en nuestra hermosa nación.

En aquellos tiempos era el representante Dolbare, alto y de cabellos blancos que le conferían una apariencia de solvencia moral a toda prueba. Pero en el corazón del sacerdote el frío de la soberbia y la codicia se había instalado, la maldición de Asgard comenzó con el invierno que cayó en el pecho de él. Según las creencias, Odín elige a sus representantes de manera oracular. La sabiduría del Padre fue engañada cuando sus hijos desobedecieron los mandatos y el camino a nuestro propio desastre estaba abierto.”

POLLUX DIOSCUROS presenta:

DIE RAGNAROK LIED.

Android
vaya Pollux, se ve increible el intro, ojala ya fuera 14 de mayo para leer esta fabulosa obra de tu autoria.

Saludos y te esperamos!!
Pollux Dioscuros
¡Android! ¡Qué agradable sorpresa!

Pues muchísimas gracias por tus palabras, actualmente estoy revisando los capítulos para encontrar errores de escritura y demás, más que nada eso está causando la demora.

En sí ya terminé de escribir este fanfiction, ahora, sólo resta subirlo.

¡Muchísimas gracias, espero conocer tu opinión de la misma!

¡Saludos!
Pollux Dioscuros
¡Hola!

Bueno, pues ahora sí, ha llegado el día de comenzar a publicar una historia que, para mi personalmente, es todo un reto y es uno de mis relatos más ambiciosos hasta la fecha.

¡Sus comentarios, como siempre, serán muy apreciados por este fanficker!

Y bueno, sin más ni más, quiero agradecer a Lady Dragon por su paciencia, su dedicación y su talento al editar, como todas mis historias, Die Ragnarok Lied, que se traduciría básicamente en: "El Cantar del Ragnarok".

Ahora, a diferencia de otros fanfics, éste planeo dedicarlo de manera personal por capítulo.

Este primero quiero dedicarlo a una de las primeras entusiastas de Asgard que conocí en la red: Lady Alexiel, espero que disfrutes de su lectura y que te divierta. Esa es siempre mi intención.

Hermanitum, a la espera de tu propio Ragnarok, te dejo aquí, con mucho cariño, la primera entrega de éste fanfiction.

CITA

**DISCLAIMER**

Todos los personajes de Saint Seiya y basados en Asgard son propiedad comercial e intelectual de sus respectivos creadores y Masami Kurumada. Con excepción de aquellos que he inventado yo.

Esta historia sólo está escrita con afanes de diversión y esparcimiento, para quien lo escribe y quienes lo lean, sin que obtenga una remuneración comercial por medio de ella de ninguna forma.


“Dejo constancia de estos hechos para que todo el mundo sepa que una vez existió una nación orgullosa y valerosa de nobles hombres que se levantaron contra el destino para subsistir. ¡Que por todo Midgard se conozca que hoy, la nación que es pobre y humilde que sobrevive en medio del más inclemente invierno, alguna vez gozó de una bella primavera!

Dejo constancia de estos hechos para que aprendamos del pasado y no repitamos los mismos errores, y que conociendo la gloria que nos fue arrebatada, puede y debe de ser recuperada.

En el extremo norte del continente hemos vivido, durante miles de años, los llamados hijos del país Asgard. Con costas que asoman hacia el gélido mar, hermosos fiordos y paisajes hoy cubiertos por la nieve. ¡Ah! Pero esto no siempre fue así: En nuestra tierra brilló alguna vez el Sol y sus campos eran verdes y hermosos prados floridos. Nuestra ciudad, una lustrada y limpia urbe de altos edificios comunicada por arcos gozaba por vestido el esmeralda de sus praderas y el azul de sus cascadas que corrían indómitas, como el carácter de sus antiguos habitantes, durante la mayor parte del año, por corona lucía, el hermoso Palacio de Asgard, el magnífico Valhalla, en donde habitan los representantes de Odín y que con su comunión con el Padre eran garantes de la vida y la paz en nuestra hermosa Nación.

En aquellos tiempos era el representante Dolbare, alto y de cabellos blancos que le conferían una apariencia de solvencia moral a toda prueba. Pero en el corazón del sacerdote, el frío de la soberbia y la codicia se habían instalado, así la maldición de Asgard comenzó con el invierno que cayó en su pecho. Según las creencias, el Padre Odín elige a sus representantes de manera oracular. Se intentó engañar la sabiduría de los dioses cuando sus hijos desobedecieron los mandatos antiguos... el camino a nuestro propio desastre estaba abierto.”



POLLUX DIOSCUROS presenta:

DAS RAGNAROK LIED
Canto I: La Caída del Inocente



Asgard vivía su vida tranquila, alejada del hambre, el frío y la guerra como lo había hecho en los últimos años. Las series de combates en el pasado con las naciones envidiosas de su prosperidad, habían acabado una generación anterior, siendo de entre todos los combatientes el más destacado el honorable y valeroso Rung, hombre noble y justo que portaba los Martillos de Thor como estandarte de pelea.

Tal fue su fuerza y su coraje que Asgard le honró con el regalo de una gran mansión a las afueras de Asgard, donde el Guerrero vivía con su familia. Hasta ahí llegaban hombres de todas las condiciones con la esperanza de poder servir a tan honorable personaje, el cual, luego de sus proezas, había engendrado dos hijos con su hermosa esposa, Lady Sif. Balder, el primogénito, quien había heredado de su padre la fuerza y el carácter noble y valeroso, y de su madre los cabellos rubios y su aire elegante; y Ull, muy semejante a su hermano en belleza y nobleza.

Aconteció que una mañana, la familia celebraba el Día de Maduración de Balder, Rung, ya un hombre maduro, había decidido poner La Prueba de La Vida y Caza a su hijo mayor. (1)

“Madre...” dijo el joven de cabellos dorados a su madre ante la puerta de Bilkskirnir, nombre que recibía la enorme casa de la familia de Rung, devoto siervo de Thor. “¡Cuando regrese esta tarde seré un hombre!”

La mujer de ojos azules y cabellos rubios sonrió con amor infinito a su hijo mayor, el cual se había agachado ante ella ceremoniosamente, el joven sobresalía muy por encima de su madre, pero el gesto lo acercó a la mujer quien, mirándole aún como a un niño, le acarició la cabeza para responder.

“Hijo mío, grande es mi admiración por tu padre y sus hazañas, pero le ruego a los Dioses que jamás te sometan a las pruebas de la guerra; mi corazón no lo soportaría” sonriendo, miró hacia atrás, donde el joven Ull observaba con una sonrisa el tierno momento entre madre e hijo, mientras entre sus manos llevaba los pertrechos de caza que auxiliarían a Balder en el gran día de su maduración, pues sería el escudero del nuevo guerrero. “Ni en ti, ni en Ull.”

Los cascos de un imponente caballo negro, montado por el valeroso Rung, se escucharon aproximándose. Entre sus cabellos rojizos se dibujaban unos cuantos rubios, otros blancos, clara señal de los años que habían transcurrido. Sus grandes manos sujetaban las bridas firmemente, aún de cuerpo musculoso y definido, erguido sobre su montura. El Guerrero escuchó atentamente las palabras de su esposa.

“Sif, tú y Asgard pueden sentir tranquilidad y no miedo ante esa posibilidad, ambos son fuertes y nobles, hechos con la sagacidad que los Dioses les han tenido bien a conceder. ¡No debes de ser tú, mujer, la que tema en su corazón verles partir para el combate y no verles regresar, sino el corazón de las madres de aquellos imprudentes que piensen en levantarse contra nuestra amada Nación y tengan el infortunio de tenerlos por rivales!”

Observando a su esposo, Sif sonrió desde el marco de la puerta, bajando la cabeza.

“Tienes razón, Rung” Dijo ella mirando a sus hijos de nueva cuenta con la misma expresión de amor con que solía verlos. “Solamente expresaba el deseo que como madre asalta mi corazón, pero la fuerza y el coraje de mis hijos son algo que tengo muy claros.” Mirándolos mientras que Ull salía para acercarse a su propio corcel y cargaba los utensilios para la cacería, la bella mujer observó a su hijo mayor, sus ojos brillaban con la ilusión de que, al volver, sería considerado un nuevo Guerrero de Asgard.

Con gesto firme, Balder montó su caballo y observó a su madre, al tiempo que Ull se situaba detrás de su padre y hermano mayor con ojos de admiración. La imagen que los tres nobles hombres conformaban, siendo iluminados por el sol, era aquella que había llenado la vida de Lady Sif durante los últimos tiempos en sus mejores y en sus peores momentos. Su vida había sido consagrada a su marido y a sus hijos, y aunque muchos los tuvieran por nobles, ella no podía dejar de seguirse sintiendo como una simple habitante más de Asgard que algún día tuvo la fortuna de encontrarse con un hombre justo y amable que la había amado y le había dado los dos regalos más bellos de su existencia.

“Adiós, madre” dijo Balder sonriendo, siguiendo a su padre, quien ya había emprendido el camino en silencio luego de hacer una pequeña reverencia con su cabeza a Sif. Los tres se alejaron y en el corazón de la esposa del hombre consagrado a Thor un sentimiento de inquietud se manifestó. Ver partir a su hijo en esos momentos con aquellas palabras la llenaron de un sentimiento que no lograba describir.

Si Rung hubiese sabido eso, seguramente la tranquilizaría diciéndole que no eran más que temores de madre sobreprotectora, aunque en esta ocasión ella reconocía que era diferente a cuando él llevaba a Balder o Ull de cacería o entrenamiento y los regresaba, extenuados y adoloridos a causa del duro tratamiento. Cerró la puerta, extrañando ya a su hijo.


***


Las carcajadas de Ull resonaron por encima de los cascos de los caballos en el camino.

“¡Admítelo, Balder!” decía el joven que en rostro y cuerpo se parecía más a su padre. “¡Siempre serás el bebé de nuestra madre!”

Balder y Rung sonrieron ante el intento del muchacho por fastidiar al hermano mayor.

“¡No importa cuántos lobos logres cazar el día de hoy! ¡Puedes llevarle toda una jauría y sin embargo ella pensará que los habrás matado con los cascabeles de tu sonaja!” La risa impertinente de Ull volvió a escucharse.

“¡Ah, tienes razón, hermano!” respondió Balder, el de carácter noble. “Sin embargo la realidad tendrá que ser reconocida, y lo único cierto será que el único hijo de nuestra madre que seguirá siendo un niño durante un par de años más, eres tú.” concluyó carcajeando fuertemente, acallando la sonora risa de su hermano que quedó con gesto de puchero.

“¡Bah! ¡No tenías porqué recordármelo!” atinó a decir modestamente con voz quejosa la víctima de la ruda observación.

Rung, fingiendo una solemnidad que no era común en él al cabalgar con sus hijos, los cuales disfrutaba con sus juegos, amonestó.

“¡Dejen de molestarse cual si fueran los chiquillos de siempre!” y disimulando una sonrisa, agregó. “O creo que pensaré que la prueba del día de hoy no tiene verdadera razón de ser.” Su tono sonó extrañamente amenazador y paternal a la vez.

Balder y Ull abrieron los ojos sorprendidos mirándose entre sí.

“¡No papá, por favor!” dijo Ull, apurado. “¡Te prometo que no seguiré molestando a mi hermano!”

“¡Ni yo, padre!” agregó apresurado Balder. Ambos observaron el gesto adusto de Rung, quien no lo soportó por mucho tiempo, para estallar en carcajadas.

Los tres hombres siguieron riendo a lo largo del camino, entre débiles reproches. El grupo se detuvo a la entrada del Bosque de los Espíritus, llamado así desde tiempos inmemoriales, y donde se realizaban los ritos de maduración. Rodeado de sus hombres y sus caporales, Dolbare, de mirada fría, les recibió.

“¡Saludos noble Rung! Jóvenes Balder y Ull...” dijo el Sacerdote, bajando levemente su cabeza a manera de saludo.

“Señor Dolbare” respondieron los tres solemnemente al hombre.

“Joven Balder, ¿estás listo ya para iniciar la prueba? El tiempo está a mano.” dijo el sacerdote ansiosamente.

“¡Sí, mi Señor!” respondió presto el joven seriamente. “¡Quiero convertirme en un Guerrero al servicio de Odín, prometiendo solemnemente entregar la vida en aras de mi pueblo y mi familia!”

Rung asintió orgulloso ante las palabras que pronunciara su hijo mientras que Ull observaba a su hermano admirado. Dolbare entonces tomó su espada y señaló una ruta que apuntaba hacia el interior del bosque.

“¡Ve entonces y trae ante mí un lobo salvaje!” exclamó señalando hacia el cielo con la hoja. “Cuando el sol se encuentre en el cenit, regresa para darnos la señal de que eres alguien digno de ser llamado ‘Guerrero de Odín’.” concluyó.

Picando al caballo, Balder se lanzó hacia el interior del bosque con presteza, llevando detrás a su hermano Ull. Rung observó a sus descendientes internarse en pos de su misión, quedando junto a Dolbare confiado en que no habría nadie más capaz de pasar esa prueba que sus hijos.


***


Ull alcanzó a su hermano un par de minutos después y lo encontró desmontado, observando el suelo lleno de hojas secas y frescas que eran la alfombra del bosque. Detuvo a su cabalgadura.

“¡Hey, Balder!” reprochó Ull. “¡Si cabalgas tan rápido no podré ayudarte, hermano!”

“Discúlpame, Ull” respondió Balder. “Creo que me dejé llevar por la emoción.”

“Sí, pero eres el mejor jinete de Asgard y tu caballo el más rápido” prosiguió Ull. “¿Cómo cazarás a un lobo sin las flechas que yo traigo?” El tono del joven tan parecido a Rung adquirió un tono aniñado.

Habiendo descubierto las pisadas de varios lobos en el suelo, Balder observó aún en cuclillas hacia un punto determinado para ponerse de pie resuelto y montar nuevamente a su caballo. Mirando hacia Ull, el hermano mayor sonrió.

“¡Deja ya de reprocharme!” dijo suavemente. “Ya te dije que te esperaré, pero tendremos que decirle a nuestro padre que vea que tiene tu caballo que corre como doncella.” Concluyó. “Aunque creo que más bien no es culpa de él, sino de su jinete, que pone sus pensamientos en la dulce Freyra.”

Ull se sonrojó de lo lindo. Freyra, la afable hermana de Freyr de Tyr, otro de los jóvenes que recién había adquirido el título de Guerrero de Odín y que cuidaba de ella en la propiedad señorial colindante con Bilkskirnir. Tras la muerte de su valiente padre, Freyr era el jefe de su pequeña familia compuesta sólo por él y la joven. Entre Ull y ella existió siempre una profunda simpatía, que en el corazón del joven se había transformado en amor.

“¡No molestes, Balder!” dijo finalmente Ull con antipatía. “¿Ya sabes hacia donde ir?” replicó nuevamente, intentando encausar la conversación hacia otro rumbo.

“¡Cobarde!” dijo el hermano mayor divertido, arreando a su caballo. “¡Sígueme pues!”

Ambos hombres se alejaron del sitio, ignorantes que, desde las sombras, un rostro enmascarado que mostraba sólo unos ojos grises los observaban con la intención del cazador a su presa.

Las horas transcurrieron mientras que los hermanos creían acercarse al cumplimiento del objetivo, aunque el ánimo que Balder había mostrado al comienzo, parecía irse desdibujando un poco conforme el tiempo pasaba.

“¡Ánimos, hermano!” dijo Ull, intentando sonar alegre. “¡Aún tenemos varias horas! ¡Verás que no tardamos en encontrar un lobo!” Sin embargo, su preocupación no podía ser disimulada del todo por el más joven de los dos. Sin embargo, para Balder las cosas eran diferentes, una sensación de amenaza ahora le atormentaba, sintiéndose que era él el que estaba siendo seguido y no él a un lobo.

“Sí, Ull” respondió para tranquilizar a su hermano pero observando a sus alrededores buscando la causa de sus sentimientos de inquietud. “Pensaré en eso.” añadió, con tono distraído.

Deteniéndose, fijó su vista entre los árboles que le rodeaban... ¡cuando sus sentidos le avisaron que se encontraban en grave peligro!

Una emanación de Cosmo se hizo evidente desde un punto indeterminado en el fondo de la vereda, que provocó que el mayor de los hermanos saltara hacia el menor lanzándolo fuera de su montura. El ataque golpeó al caballo de Ull, matándolo instantáneamente.

“¿Qué pasa?” gritó confundido Ull, observando a su caballo muerto, mientras que la montura de su hermano mayor se agitaba.

“¡Ull!” exclamó Balder mirando a su hermano luego de cubrirle con su propio cuerpo. “¿Estás bien, hermano?” preguntó preocupado.

“¡Balder, dime qué está pasando!” respondió el menor con tono asustado. “¿Quién nos ataca?”

“No lo sé, Ull” dijo levantándose rápidamente para acercarse al cadáver del caballo recién muerto. “¡Pero lo averiguaré!” Tomando su espada la desenfundó de su vaina, para dirigirse rápidamente a su propio caballo. “¡Ull, regresa con nuestro padre y avisa lo que está pasando!”

“¡Balder!” gritó angustiado Ull poniéndose de pie, viendo cómo su hermano se alejaba rápidamente con dirección de donde hubiera emanado la energía que les atacara. “¡No me dejes solo! ¡Hermano!” Pero los gritos de Ull no fueron ya más escuchados por Balder, quien cabalgaba reventando su caballo internándose cada vez más en el lúgubre Bosque de los Espíritus.

Sus ojos atentos y sus sentidos le permitieron percibir la venida de más proyectiles que se dirigían contra él a gran velocidad. Con maestría, el joven evadió unos y rechazó otros con su propia espada, incendiando el Cosmo del que era poseedor.

“¡Se aleja!” pensó, percibiendo que su atacante parecía huir de él. “¡Huye, el muy cobarde!” concluyó con furia.

Balder se detuvo en un claro donde el camino se dividía en tres. Observó hacia sus lados, dándose cuenta que se había alejado mucho: su padre y los hombres de Valhalla tardarían en venir a su encuentro, por lo que se encontraba totalmente solo. Atento, elevó su Cosmo en búsqueda de su enemigo. Un arbusto cercano crujió haciendo que se volviera alerta, apuntando su espada hacia esa dirección. Lentamente, una bota de color anaranjado brillante apareció, emanando un enorme Cosmo. Poniéndose en guardia, Balder retó.

“¡Sal de ahí, cobarde!” ordenó. “¡Nos has atacado desde la oscuridad y la cobardía del anonimato! ¿Por qué has intentado matar a mi hermano?”

Ante él, un Guerrero en armadura naranja, la armadura parecía una serpiente cubriendo a un hombre. Remataba en un casco que cubría su rostro, con excepción de sus ojos claros, los cuales asomaban a través de un visor, de entre el casco se lograba observar una larga cabellera rubia, casi platinada. Sobre los hombros llevaba una capa de piel. La voz del extraño sonó deforme al salir de su boca cubierta por la armadura.

“Si hubiera querido matar a tu hermano habría podido haberlo hecho mucho tiempo antes, Balder” la voz del extraño sonaba llena de odio y de resentimiento, pudo notar el hijo mayor de Rung, lo mismo que ese Cosmo del que hacía gala el desconocido. “En un momento el verles tan juntos me desesperó y decidí deshacerme del estorbo, pues todo este tiempo he estado esperándote.”

“¿Huyendo?” preguntó Balder sudando. “¿Por qué no saliste antes?” preguntó. “¿Y por qué me atacas a mí? ¿Quién eres y qué motivos tienes para ello?” la figura siniestra lo observó luego de las preguntas, creando un tenso silencio que era sólo roto por el trinar de las aves. Nervioso, una gota de sudor corrió por la mejilla izquierda del hijo mayor de Rung, mientras que sostenía firmemente y en actitud defensiva la espada que había desenvainado unos minutos antes. “¿No piensas responder, cobarde?” inquirió de nuevo, intentando romper el incómodo y tenso silencio entre ellos.

“¡Tus preguntas sólo las responderé al final de nuestro combate, cuando estés a punto de morir!” dijo el extraño incendiando su Cosmo de manera amenazante y dirigiendo sus manos contra él, lanzando su energía cósmica contra Balder.

El joven hijo mayor de Rung evadió con rapidez los golpes lanzados por su enemigo, encendiendo su propio Cosmo y arrojándose contra su enemigo con agilidad. El sonido de la hoja de la espada del rubio sonó al chocar, sacando chispas, contra la armadura anaranjada del extraño, quien rechazó el golpe con gran fuerza, algo que sorprendió al joven.

Ese momento de duda permitió al agresor volver su palma para enfriar, con su Cosmo, el aire a su alrededor. La mano derecha de Balder se vio envuelta en la energía provocándole dolor, por lo que el joven se vio forzado a soltar su espada, la cual se clavó en el suelo. El hijo mayor de Rung cayó de rodillas, sosteniéndose con su mano izquierda en el mango de la espada, al tiempo que el agresor lanzaba un golpe hacia abajo, aprovechando la debilidad temporal de su enemigo.

Con rapidez que sorprendió al extraño, Balder hizo caso omiso del dolor de su mano derecha, evadiendo el golpe de su oponente y tomó con la izquierda el mango de su espada para alzarla y propinar un golpe en la mandíbula de quien le atacaba, protegida por el casco. El golpe fue tan fuerte, que el hombre cubierto en armadura naranja salió por los aires para golpearse contra el suelo, mientras que Balder se terminaba de levantar con trabajos, para empuñar nuevamente la espada con su mano izquierda.

Notó que por su boca escapaba ahora vapor, así como observó que alrededor suyo, el sol parecía haber desaparecido y que el suelo se había llenado de una fina capa de hielo que lo hacía resbaladizo, muy semejante a cuando caía el invierno en Asgard. Balder pudo sentir la mordida del hielo en su mano derecha intentar abrirse paso hacia su brazo, como si se tratara de una fiera que intentara comérselo. La risa retorcida de su enemigo se escuchó mientras se levantaba poco a poco.

“Vas a morir a causa de mi frío, Balder” amenazó el extraño. “¡Una vez que has sido tocado por mi golpe helado no tienes otra alternativa más que morir!” El hombre en la armadura naranja caminó hacia Balder, el cual, agitado, lanzó un golpe con su espada que era algo torpe a causa de la fría sensación que se estaba apoderando de él y que le había llenado de temor a morir. A esto se aunaba la propia rabia y frustración de sentir que estaba indefenso contra su atacante, lo que lo colocaba en una posición de víctima. Con rapidez, el joven se sobrepuso y lanzó una nueva ráfaga de ataques, que demostraron que era un maestro en el combate con ambas manos, pero el veloz contrincante lograba esquivar cada uno de sus golpes. “¡Suficiente!” dijo finalmente el misterioso atacante.

Brillando, lanzó un ataque con su Cosmo que alcanzó al joven Balder de lleno, el cual sintió cómo su piel se cuarteaba y destrozaba ante el embate de la tormenta de nieve que escapó de las manos del extraño. El hijo mayor de Rung cayó finalmente, tiritando de dolor y frío, mientras que su enemigo se acercaba tomando la espada, que había caído de manos de su rival unos momentos antes. Deteniéndose ante Balder, el hombre de armadura naranja lo observó con desprecio.

“¡Ruega por tu vida!” ordenó. “¡Quiero escuchar al orgulloso Balder rogar por ella!”

“¡Jamás!” respondió con honor el joven, quien lo observaba sin importarle las muestras de las heridas provocadas por el aire helado. Las grietas en su piel estaban al rojo vivo. “¡Cumple tu promesa y dime quién eres!”

El hombre al que le hablaba lo miró fijamente, para proceder a quitarse la máscara. Al retirarla lentamente, Balder abrió los ojos asombrado e inquieto.

“¡Tú!” exclamó mirando de frente a su enemigo. “¿Por qué? ¿Por qué me haces esto?” En el rostro de Balder podía observarse la sorpresa y el dolor de un cruel desencanto.

Levantando la espada por encima de su cabeza, un hombre de facciones finas y ojos grises lo miró con una sonrisa sádica diciendo:

“Dolbare no quiere obstáculos para la llegada del nuevo Amo y Señor de Asgard” dijo, el hasta hace unos momentos extraño, a Balder. “Yo pienso que no eres nada sino una molestia sobrevalorada... pero simplemente sigo órdenes.”

“¿Dolbare?” preguntó Balder sabiendo que moriría y temiendo por su familia. “¡No!” agregó con un susurro mientras negaba con su cabeza.

“¡Muere, Balder!” dijo el agresor de investidura naranja, descargando el golpe fatal con la espada, el cual tiñó de sangre su cara y su armadura.


***


Las horas pasaron. El silencio del bosque se rompió con la entrada y los gritos de los hombres de Valhalla, que en compañía de Rung y Ull, buscaban al extraviado Balder.

“¡Balder, hijo!” gritó angustiado Rung. Jamás, ni en la guerra más difícil o en sus combates más encarnizados, el hombre consagrado a Thor había sentido jamás esa sensación de pérdida que enfriaba hoy su alma. “¡Respóndeme, por favor!” pareció suplicar.

En silencio, Ull repasaba atormentado los últimos instantes antes de que su hermano se separara de él. Todavía podía sentir la sensación protectora de Balder que le salvara la vida unas horas antes. Tenía ganas de llorar pero había decidido que no lo haría, pues sabía que alguien como su hermano tendría que estar bien.

“¡Hermano!” pensó, con miedo. “¿Qué le voy a decir a nuestra madre si algo malo te ha ocurrido?”

El caballo que le habían asignado a Ull se agitó un poco. El hermano menor de Balder lo tranquilizó.

“¿Qué pasa?” preguntó al caballo sin esperar realmente a recibir una respuesta. “¿Sentiste algo?”

Mirando hacia un recoveco del camino que parecía abrirse a un claro, el corazón de Ull sintió un golpe seco que, luego de hacerle sentir que éste se detenía, volvía a palpitar con más fuerza al observar la pierna de un hombre tirado en el suelo. “¡No!” exclamó en su mente. “¡Esa bota...!” Gritó mentalmente, reconociendo que era la de su hermano mayor, la misma que él mismo le ayudara a ajustarse en esa mañana, llena de ilusión y esperanza. “¡Padre!” vociferó, bajándose de su caballo y corriendo con desesperación hacia aquel sitio.

Rung escuchó la voz de su hijo y se dirigió con rapidez hacia donde lo escuchara. Aumentó su angustia y sus pasos cuando escuchó que Ull gritaba con dolor.

“¡Ull!” gritó Rung sacando una de sus hachas, con las que él era supremo en el combate. “¡Ull!”

Se detuvo en seco al entrar al claro, donde halló a Ull arrodillado junto al cuerpo del que fuese su hijo mayor, atravesado por una filosa hoja por la espalda. Balder se encontraba bocabajo, en un charco de sangre que había sido ya absorbido por el suelo del bosque. Sin saber qué hacer, Rung sólo acertó a hacer algo que jamás había hecho: Soltó el hacha de su fuerte mano y se aproximó lentamente hasta el lugar para reconocer que sí, que era su hijo mayor, aunque su corazón y su alma imploraban que no fuese así.

Así fue como Rung y Ull supieron de la muerte de Balder.


***


Sif se asomó por los ventanales una vez más. Ya era noche, el silencio de su esposo y sus hijos la habían llenado de gran zozobra. El paso apresurado de una matrona se escuchó por uno de los salones.

“¡Lady Sif, Lady Sif!” dijo la agitada mujer. “¡Caballos y antorchas se escuchan por la vereda!”

Sif quiso moverse, pero sus pies no le obedecieron. Temía. ¡Tenía mucho miedo! Sabía en su corazón que algo había ocurrido, algo malo, algo muy malo. Respirando profundamente, logró hacerse de algo de control y se obligó a caminar hacia la puerta de Bilkskirnir. Cuando salió, observó lo que Vilska, el ama de llaves, había dicho: varias antorchas que se movían con rumbo a su hogar. Aguzó su vista, angustiada, para encontrar a Rung o a sus hijos entre ellos.

Conservando todavía una leve esperanza por que fuera verdad que su sobreprotección era lo que causaba su angustia, pero su sangre se heló en sus venas al escuchar los tambores batientes de los caídos en guerra o en combate que tan bien conocía de guerras en el pasado. No pudo hablar. Su mano, que había mantenido en la boca, cayó rendida. Observó que, encabezando el grupo estaba su esposo, sobre su corcel que era su insignia, y en sus ojos había lágrimas frescas.

Sus miradas se encontraron directamente. Lady Sif bajó poco a poco su mirada para ver que, entre los brazos de Rung se encontraba el inerte y ensangrentado cuerpo de su hijo, de Balder. No alcanzó a percibir que, detrás de su padre, con lágrimas en sus enrojecidos ojos, cabalgaba Ull en la montura que fuera, en vida, propiedad de su hermano.

“¡No...!” acertó a decir, para luego salir corriendo a encontrarse con su esposo, el cual detuvo su caballo para ver cómo la mujer se aproximaba llorando con dolor. Sif abrió sus brazos como una mujer que consuela a su pequeño que corre hacia ella en busca de consuelo, abrazándolo fuertemente, como intentando proteger a quien ya no podía ser protegido. Llevó la cabeza de Balder contra su rostro y lavó la sangre seca de su hijo con sus propias lágrimas. “¡Hijo mío, hijo de mi corazón!” sollozó Sif. “¡No, no es cierto!”

“Sif...” dijo Rung con voz apesadumbrada, sintiendo que su corazón se partía aún más ante el recibimiento desesperado de su esposa a su hijo muerto. “Los Dioses te han concedido el no ver partir a nuestro hijo a una guerra jamás.” añadió, derramando lágrimas orgullosas.

Sif sollozó desgarradoramente, para finalmente caer desmayada presa de tanto dolor.


***


“¡Déjenme a solas!” ordenó Dolbare sentado desde el trono del Valhalla, aquella noche en la que se realizaban las exequias del joven Balder en la casa familiar de Bilkskirnir. Obedientes, los centinelas del representante de Odín en la Tierra salieron, cerrando tras de sí las pesadas puertas. El Sacerdote permaneció en silencio por un rato, observando unas llamas azules que danzaban furiosas frente a él sobre un enorme pebetero hecho sobre el suelo del Salón Principal del Palacio, custodiado por dos leones esculpidos. Pasados unos minutos, el Sacerdote pronunció:

“Ya puedes salir, Midgardo.”

Detrás de un pilar del gran salón, la figura del hombre en una brillante armadura naranja que había asesinado a Balder en el Bosque de los Espíritus pareció arrastrarse, haciendo evidente su presencia.

“¡Su orden ha sido cumplida, Señor Dolbare!” dijo, colocándose ante el sacerdote con gesto altivo. “¡El hijo de Rung ha muerto por mis manos!” añadió, la armadura aún mostraba los signos de la matanza. “¡Me bañé con la sangre del primogénito de la casa de Thor!”

Asintiendo, Dolbare miró hacia atrás del Guerrero para decir.

“La petición de tu Señor ha sido cumplida, Circe.” las palabras supieron dulces en tan viles labios. “Se ha asestado un golpe al más grande Guerrero de Asgard, lo que hará que su entrada a Asgard sea mucho más sencilla.”

Debajo de la máscara, Midgardo abrió sus ojos sorprendido al encontrar, a su lado, una mujer de cabellos violetas que ostentaba una armadura de color verde jade, la cual no había percibido antes de observarla ahí mismo.

“Mi Señor Poseidón se sentirá muy satisfecho con esto, Dolbare” dijo la mujer de ojos igualmente lilas, que observó con un poco de repugnancia al hombre en armadura naranja. “Informaré de inmediato de esto, puedes esperar nuestra llegada pronto.”

“¡Ah, Circe!” comentó Dolbare con una sonrisa maligna deteniendo a la mujer antes de salir, la cual lo observó impaciente. “Espero que la satisfacción de Poseidón pueda traducirse en una recompensa para mí.”

Sonriendo luego de escuchar esas palabras, la mujer manifestó.

“El Dios Poseidón recompensa las acciones de quienes siguen sus órdenes. Puedes estar seguro, Sacerdote, que tendrán ambos lo que merecen.” declaró, para brincar por la ventana del Palacio Valhalla.

“¿Quién era ella?” preguntó Midgardo, molesto ante el imprevisto y extraño encuentro. Dolbare escuchó las palabras del Guerrero en silencio. Volviéndose hacia él, se limitó a responder.

“¡Déjame solo, Midgardo!” el sacerdote en túnica negra con dorado se levantó pesadamente. “Tengo que ir a las exequias del hijo mayor de Rung.”

“Pero...” comenzó a replicar el joven de ojos grises.

“¡Vete, he dicho!” exclamó el Sacerdote, poniendo su mano delante del Guerrero asesino, mientras que sus ojos brillaban extrañamente en rojo. La armadura de Midgardo pareció responder a la Cosmoenergía del representante de Odín.

Como si Midgardo hubiera sido despojado de voluntad o de razón, sus ojos adquirieron una extraña calidad opaca para alguien vivo. Lentamente se apartó del lugar para desaparecer una vez más entre las sombras en silencio.

Dolbare asintió satisfecho.

“Tengo que hablar con Alberich” agregó. “Y hacer la cruel revelación.”


***


Extendido sobre una columna de concreto, reposa el joven héroe Balder, muerto antes de poder conseguir la victoria de una batalla en la guerra o haber conocido el amor de una mujer. Llamas iluminan los jardines que rodean a Bilkskirnir, mientras que los dolientes reciben las condolencias de parte de los amigos y la gente del pueblo que se ha acercado hasta allí hoy para presentar sus respetos a los amados Rung y Sif.

Apartado de todos, escuchando los llantos y los agradecimientos a los asistentes, un apesadumbrado Ull intenta apartar de su mente la escena sangrienta en medio de la cual encontrara a su hermano. Lágrimas que escuecen sus párpados brotan mientras que aprieta sus ojos e intenta mantener el control azotando su puño con rabia contra la pared, devastado por la muerte de su querido hermano.

Tímidamente, una joven de cabello de color rubio clarísimo corto rizado y gesto dulce se aproxima, vestida con ropa de luto, hasta el sitio donde el joven medita. El sonido de sus pies es percibido por el muchacho, quien se vuelve. Sus ojos se encuentran en un instante, iluminados apenas por las llamas de las antorchas encendidas en aquella noche de luto alrededor de su casa. El rostro del joven, apesadumbrado y frío, logra iluminarse apenas un poco al encontrarse ante Freyra. Ella, delicadamente, se lleva una mano al pecho y contiene sus ansias por lanzarse hacia su pecho para consolarle. Caminando lentamente, se llega junto a él.

“Ull...” llama quedamente. “¡Me siento muy triste por ti y tus padres!” Sus ojos tiemblan llorosos, pero que con valentía, contiene para transmitir fuerza al joven que ama profundamente.

Valientemente, el hermano menor de Balder respira y contiene sus propias lágrimas, conociendo lo que la dulce mujer pretende.

“Freyra...” dice en un murmullo, bajándose de donde se encontrara sentado para ponerse de pie frente a ella. “¡Abrázame!” pide, sintiendo que sus fuerzas están a punto de traicionarle.

Con desesperación, ambos jóvenes se abrazan, cobijados por la privacidad del momento y dándose fuerzas.


***

Mientras tanto, Rung y Sif terminaron de recibir a Alberich de Megrez, Escribano de Asgard, y a Freyr de Tyr, hermano mayor de Freyra.

“Es una pena para Asgard la pérdida de la joven promesa que Balder representaba, Lady Sif.” expresó el pelirrojo Alberich a la adolorida madre. “En la historia de nuestra nación se llorará siempre su partida.” Conocido por su inteligencia y astucia, el Escribano de Asgard pecó de ser fríamente cortés al expresar su lamento.

Con ojos enrojecidos por el llanto pero intentando mantener la calma, Sif respondió.

“Mi corazón jamás será capaz de reponerse de esta pérdida, señor Alberich.” bajando la cabeza respetuosamente, Sif hace una reverencia para decir. “Gracias por sus palabras y su presencia aquí, es algo que apreciamos mucho. Ahora, debo ir a revisar a la servidumbre.”

Con paso digno, la dama se alejó. Rung observó a su esposa retirarse, sabiendo que la valiente mujer apenas lograba contener el dolor y la pena de una ceremonia que no le permitía llorar en privacidad la pérdida de su hijo.

“Discúlpenla por favor, Alberich y Freyr” logró pronunciar el valiente Guerrero de antaño. “Le está costando mucho trabajo.”

“Es comprensible” respondió Freyr a Rung. “Sé lo que es perder a seres amados.”

“Quizá, Freyr” replicó Rung con pesar en sus palabras. “Sin embargo, espero que jamás tengas que pasar por el dolor de la pérdida de un hijo.”

Las duras palabras del Guerrero consagrado a Thor y su pesar evidente obligaron al Señor de Tyr guardar un silencio respetuoso, que se rompió cuando Alberich exclamó.

“¿Cómo se atreve?”

Sacando del momento de pesar a Rung y a Freyr, los dos nobles vuelven su mirada hacia donde Alberich había fijado su mirada con indignación. Ingresando a la zona de vigilia, un delgado pero musculoso hombre de cabellos rubios y ojos grises se aproxima con gesto serio.

“¿Qué pasa, Alberich?” preguntó Freyr al reconocer la presencia del hombre que había provocado esa inesperada reacción en el escribano de Asgard. “¡Es sólo Erik!”

“Freyr, harías bien en cuidar a tus amistades” advirtió el pelirrojo fríamente. “Si me permiten, tengo que hacer algo.” añadió retirándose, evitando al recién llegado que se presentó ante Rung con gesto triste.

“Lord Rung, permítame decirle que lamento enormemente su pérdida, yo estimaba honestamente a Balder.” El rostro de Erik demostraba un pesar profundo, muy distante al desprecio y odio que aquella misma cara tuviera dibujadas horas atrás, facciones que Balder mirara debajo de la máscara de su asesino.

“Gracias, Erik” respondió Rung solemnemente, mirando al recién llegado. “Balder también te quería como si fueras hermano suyo.”

Erik, heredero al trono de Asgard e hijo de Dolbare, había sido señalado por el Oráculo Asgardiano como el nuevo poseedor de la voluntad de Odín. Extraordinariamente, el Dios padre de los Asgardianos había nombrado al hijo de uno de sus representantes como su legítimo heredero, algo que sorprendió a muchos. Entre los Asgardianos se rumoreaba que Erik no quería a su padre, y que su relación con él era fría y distante, nada parecida a la que algún día tuviera Rung con sus propios vástagos.

El honorable Guerrero consagrado a Thor había procurado que Erik cultivara la amistad de sus hijos, y en más de una ocasión, habría pasado, con su cariño y paternalidad, como un padre adoptivo para Erik de Odín, cuando su padre parecía tenerle cada vez más lejos y en menor cuenta. El carácter de Erik era diferente al de Dolbare, y comprendía que la impetuosidad del joven podría llevarle a tener escarceos con su padre, el cual debía de intentar inculcarle la estricta disciplina para que algún día fuera un digno Representante de Odín. El hijo de Dolbare agradecía aquel gesto de franca amistad y cariño que se le había prodigado, sabiendo que además, para Rung, era importante que así ocurriera, siendo él el Señor al que sus hijos servirían en el futuro.

“Freyr” se dirigió Erik hacia el alto joven de mirada noble y largo cabello rubio oscuro a su lado.

“Erik, la pérdida de Balder es una pérdida para todos” convino Freyr.

En silencio, Erik caminó hacia la pira donde reposaba para siempre el cuerpo de su camarada Balder. ¡Tan diferente al joven alegre y noble que fuera su mejor amigo y confidente! Temblando de ira, el hijo de Dolbare se aproximó nuevamente hasta donde se encontraran Rung y Freyr para preguntar.

“¿Quién ha hecho esto?” exclamó alzando la voz y apretando el puño. “¡La justicia de Asgard caerá sobre el responsable!”

“¡Hipócrita!” se escuchó la severa voz de Alberich, respondiendo a la interrogante. Una conmoción se creó cuando un grupo de personas se reúnen alrededor de Alberich, soldados del Palacio Valhalla le seguían llevando sus espadas y sus antorchas encendidas. Con sorpresa, Rung, Freyr y Erik observaron al señor de Megrez sin comprender.

“¿Qué pasa, Alberich? ¿Por qué le dices eso a Erik?” preguntó Rung sin comprender. “¿No puedes mostrar respeto en estos momentos?”

“¿Te has vuelto loco, Alberich?” interpeló Freyr molesto, comprendiendo lo inusitado de la escena. “¡Estás hablándole al hijo de Dolbare y al futuro Señor de Asgard!”

“¡Freyr, Señor Rung, apártense de esa víbora!” respondió Alberich. “¡Deténganlo!” ordenó el Escribano de Asgard a los soldados que le rodeaban.

El imponente cuerpo del noble Guerrero de Thor cubrió protectoramente a Erik, el cual permaneció en silencio sin acertar a reaccionar.

“¡Un momento, Alberich!” se escuchó la voz de Rung. “¡Aquí nadie hará nada como eso ante el cuerpo de mi hijo y contra el futuro Señor de Asgard! ¡Dime qué es lo que está pasando!”

Alberich permaneció en silencio mientras que los guardias le miraban a él de vuelta.

“¡Lord Rung, precisamente ante Balder es que estoy llevando a cabo la justicia que su sangre derramada exige!” dijo reveladoramente. Todos los presentes hallaron en los ojos fríos y verdes de Alberich la seguridad de la certeza.

“¿Qué palabras has dicho?” preguntó Rung sin entender.

“El Señor Dolbare ha realizado las investigaciones acerca de la identidad de la muerte de Balder. Los resultados que sus oficiales le trajeron de vuelta, es algo que llenó de pesar el corazón de nuestro Monarca y que mancillan con el velo de la desgracia a nuestra amada Asgard” agregó. “Nadie podía explicarse cómo es que el valiente hijo del Señor de Thor habría muerto tras perder un encuentro... a menos que éste se hubiera encontrado delante de un asesino que jamás sospechó que pudiese serlo, una persona contra la cual fue incapaz de hacerle responder como un hombre. Pero con la valentía y la fuerza que eran su derecho, su hijo, Señor Rung, escribió con su propia sangre el nombre del cobarde asesino que acabara con su vida, un detalle que, por la oscuridad y lo terrible del momento, seguramente pasaron por alto.”

“¿Qué estás diciendo?” preguntó incrédulo el Guerrero, apartándose asombrado de aquel a quien cubriera para protegerle, mirándole rápidamente.

“Sí, Señor Rung” afirmó Alberich de Megrez dramáticamente. “¡El nombre que Balder escribiera con su propia sangre, es el de Erik de Odín!”

La revelación hizo que un silencio enorme cayera sobre el cúmulo de personas por la monstruosidad del acontecimiento.

“¡No!” exclamó Rung alejándose un paso atrás, mirando con disgusto a Erik el cual negó a su vez con su cabeza. “¡No puede ser!” sus ojos se llenaron de furiosas lágrimas. “¡Tú!”

“¡No, esto es una mentira!” respondió Erik ante la acusación, sintiendo como su cara se encendía en rojo ante la vergüenza, la pena y la indignación. “¡Eso no es verdad! ¡Es una calumnia!”

Sonriendo irónicamente, algo que sólo Alberich sería capaz de hacer en un momento como ese, cuestionó.

“¿Crees que algo tan grave sería inventado por tu padre?” el pelirrojo reclamó. “¡Todos sabemos que tú no tienes una buena relación con tu padre! ¡Has sido un dolor de cabeza para él, a pesar de saberte heredero de la voluntad del Dios Odín, al cual has insultado con tu vil comportamiento!” mirando a las guardias concluyó. “¡Arréstenlo!” los guardias rodearon a Erik, el cual no opuso más resistencia. “¡Llévenlo a Valhalla y enciérrenlo, para que reciba su merecido!”

“¡Tú, Erik!” dijo Rung con dolor. “¡Tú que entrabas a mi casa como si fueses de la familia, te has atrevido a asesinar a quien te tenía por un hermano! ¿Por qué? ¿Por qué?” demandó Rung agitándose y tomando a Erik por el pecho para sacudirlo, indignado. Freyr se movió para tranquilizar a Rung.

“¡Lord Rung, por favor!” rogó el Señor de Tyr.

Con tristeza y vergüenza ante el reproche del guerrero, Erik contuvo las lágrimas. Rung había sido también como un padre para él.

“Lord Rung, Odín sabe que sus palabras han calado fuertemente en mi corazón, tanto, como la muerte de mi querido amigo Balder” declaró. “Que usted crea algo tan horroroso como lo que se ha dicho aquí el día de hoy... es algo que me deja sin palabras.”

Freyr observó a Erik hablar, intuyendo su sinceridad; pero Rung, presa de dolor escupió su rostro.

“¡Te mataré!”

“¡Lord Rung!” se escuchó ahora la voz de Alberich interrumpir. “Ahora yo soy el que le pide que por estar en la ceremonia de la muerte de su hijo se contenga. Comprendo perfectamente su enojo pero antes de darle su merecido a ésta víbora tenemos que averiguar porqué lo hizo.”

Rung, tomado por los hombros por Freyr se soltó guardando calma.

“¡Sáquenlo de mi vista!” Concluyó Rung vencido, apuñalado por otro dolor más. “¡No merece estar ante Balder!”

El prisionero fue llevado ante los ojos de todos. Alberich llegó hasta la entrada de los jardines para asegurarse que Erik no se resistiera. El joven de ojos grises dirigió su mirada triste hacia el pelirrojo de ojos verdes, quien lo miraba sin piedad. Fue introducido por los soldados en el carro tirado por caballos y se perdió por el camino nocturno del bosque.

Mientras cerraban las puertas del carruaje que lo llevaría a su prisión, Erik se sobrepuso al dolor de ver el desprecio en el rostro de quien fuera un padre para él, y pensó que la única forma de llegar a la verdad era siguiendo el camino que le habían obligado a tomar.

Unas horas después, el momento de incinerar el cuerpo de Balder llegó. Tarea que correspondía a Dolbare, Representante de Odín en la Tierra.

“Rung” dice con tristeza el sacerdote. La mirada de todos atentos ante el encuentro de aquellos dos grandes Señores de Asgard. “Mi corazón está sumido en un dolor que se asemeja al tuyo, no sólo lloro la pérdida del valiente Balder y tu dolor, sino además, la deshonra e imperdonable que los actos de mi hijo Erik en contra de tu familia han provocado.” El Representante de Odín convulsiona, cubriendo su rostro lleno de vergüenza ante el héroe de la nación.

Escuchando las palabras del monarca, Rung hace a un lado su propio dolor para mirar a aquel anciano con profunda pena, sintiendo en su interior incluso un poco de piedad.

“Dolbare, grande es mi pesar, pero no te culpo de las acciones cometidas por tu hijo.” expresa. “En cierta forma, tu dolor es más terrible que el mío, puesto que yo sé que al menos, mi hijo murió incapaz de levantar su mano contra aquel a quien algún día él tendría que proteger, más sin embargo tú tienes que dar la cara por aquel cobarde.” Respirando profundamente, continuó. “Y eso, sé que es peor que si él hubiera muerto.”

El Representante de Odín en la Tierra observó a Rung con lágrimas en los ojos para decir.

“¡Grande y noble es tu corazón, Rung de Thor! Más grande injusticia jamás pudo haber sido cometida. Pero ya lidiaremos con el culpable de esto, hoy he venido aquí además de presentarte mi cara, a ayudar a despedir a un Guerrero que habría seguido los pasos de su padre con cabalidad y honor.”

Dramáticamente, Dolbare se yergue para abrirse paso entre la gente que baja su vista ante su pasar. El pueblo de Asgard sufre esta noche, por Rung, hijo de Thor, y por Dolbare, Sacerdote de Odín. Freyr observa fijamente al oficiante que pasa delante de él y por un instante, por un breve instante, le parece observar una sonrisa que se dibuja en su rostro que lo hace estremecerse y preguntarse si acaso sus ojos no le han engañado.

Ante la pira de Balder, Dolbare ora repitiendo las palabras del servicio fúnebre entonado para los grandes y honorables soldados caídos en el cumplimiento de su deber en tiempos de guerra. Lejos, Rung y Lady Sif se abrazan esperando el momento de llevar, ambos, la antorcha que encenderá la pira que consumirá el cuerpo de su hijo mayor.

Con el corazón destrozado, reciben la señal del sacerdote para ejecutar el terrible momento. Rung, caminando con valentía pero destrozando su corazón cada vez más. Sif, obligada por las circunstancias, sigue a su esposo, aunque su alma llora lágrimas de sangre.

“Hijo mío” pronuncia Rung en voz alta, mientras que la gente llora al descubrir que, solas, las lágrimas del valiente y amado Guerrero se derraman por su rostro. “Nosotros te dimos la vida y te dimos la bienvenida en este mundo que tenía aún muchas cosas que ofrecerte, hoy, con la más grande tristeza que jamás se pueda sentir, asistimos al momento de despedirte. Sólo en tu hermano encontramos hoy el consuelo de conservar parte de la grandeza de tu espíritu, pues ustedes dos son y siempre serán aquello que más amamos. ¡Hijo mío, que los Dioses te bendigan, siempre estuvimos orgullosos de ti!”

Lentamente, la antorcha desciende sobre la pira funeraria, al tiempo que los sollozos de lamentación aumentan. En silencio, Ull mira cómo sus padres realizan tan penosa prueba, sintiendo que Freyra aprieta su mano para apoyarle. Las llamas se levantan a varios metros del cuerpo que desaparece ante aquella luz. Sif abraza a su esposo para no observar el sombrío momento. Incluso Alberich, muestra una profunda pena en su rostro. Pero para Freyr de Tyr, todo transcurre observando a cada momento el rostro del Sacerdote de Odín para comprobar, con terror, que el rostro del anciano parece no mostrar otro sentimiento más que ansiedad... y locura.


***


Cuentan las leyendas que en Asgard se encuentra un camino helado que por voluntad divina permanece eternamente congelado, aquel osado que le recorra encontrará que aquel camino de hielo le llevará a un estanque en el cual se encuentra un remolino oscuro que es la entrada al reino de un gran Señor.

En un país en donde las leyendas usualmente enmascaran, o advierten, sobre la realidad oculta a los ojos de los simples mortales, se encuentra una entrada oculta a la sumergida Atlántida, uno de los Santuarios Marinos del Dios Poseidón, Emperador de los Mares (2). Han transcurrido más de 250 años desde su último encuentro con Athena, la Diosa protectora de la Tierra, en la cual, el Continente de Lemuria pereciera en la guerra por el enorme asteroide de Oricalco del cual surgieran las escamas de sus Guerreros seguidores. Hoy, enfrascado en una nueva Guerra Sagrada contra la Diosa de los Ojos Grises, Poseidón ha posado su mirada ambiciosa de control de tierras en Asgard, atraído por el inesperado ofrecimiento de un Sacerdote de un Dios descuidado, egoísta y confiado.

Circe, Marina del Rey de los Mares, se posa a los pies de su Señor, el cual la mira condescendientemente.

“¿Qué noticias me traes, Circe?” pregunta el Dios que muestra una figura arrogante y llena de poder. Sus cabellos azules, como el mar, tiene por corona un casco real que ostenta el símbolo del poder absoluto de Poseidón: El Tridente Imperial.

“¡Mi Señor, el Sacerdote ha cumplido vuestras órdenes! Asegura que Asgard hoy está debilitado y que vuestras tropas no encontrarán mucha resistencia al haberle abatido los colmillos al más fiero de sus Guerreros.”

“Bien” asintió el Emperador de los Mares. Cerrando sus ojos, el Cosmo imponente del enemigo de Athena viajó por Atlantis para ordenar a uno de sus Guerreros para que se presentara ante él.

Momentos después, ante el Emperador, un imponente hombre en armadura dorada y cobre se arrodilla. De cabellos negros y piel blanca, los detalles de su armadura muestran figuras que hacen reminiscencia a un Dragón.

“¡Dragón Marino, os he llamado hasta aquí para encomendaros una misión!” dice el Dios a su sirviente.

“¡Señor, expresad vuestros deseos y se harán como lo ordenéis!”

“¡Tomad vuestras huestes y viajad hacia donde Circe os indique! ¡Plantarte ahí e id hasta un lugar llamado Bilkskirnir!” ordena el Dios de los Mares tranquilamente.

“¿Y una vez allí, qué debo hacer, Su Majestad?” inquiere Dragón Marino, volviendo sus ojos azules a su Señor con seriedad.

“¡Arrasad el sitio y no dejéis a nadie con vida!” sentencia Poseidón. “¡Y después esperad a que otros de mis Generales Marinos se os unan para llevar a cabo la conquista de la nación de Asgard!”

Escuchando atentamente las órdenes de su rey absoluto, el General Marina reverencia respetuosamente.

***

“Tales fueron el inicio de los terribles acontecimientos que presagiarían la llegada del cruel invierno a nuestra amada Asgard...”


Continuará...


---
1: Me he tomado la libertad de crear algunas costumbres asgardianas para comodidad del relato. El rito que hago mención aquí, se asemeja al que realizan distintas civilizaciones, aún hoy en día, donde el joven debe tener éxito en una cacería para poder ser considerado un “hombre”.- Nota del Autor.
2.: Según la Enciclopedia Taizen de Saint Seiya, publicada en 2000, Masami Kurumada revela que existe más de un Santuario Marino.- Nota del Autor.
elhazardmx
Sr. Pollux, tuver el gusto de leer esta pirmera entrega y dejame decirte que me dejo picado. Explicare como me senti conforme fui leyendo:
DE inicio me transporte a ese lugar de fantasia que tu describes, imagine alguna tierra que invento Tolkien, del Señor de los Anillos. Lo que lei fue de lo interesante a lo emocionante, es decir, hasta el dia de ayer habia leido cuandl Alberick habia llegado al funeral de Balder y hasta ahi se me habia hecho interesante mas no emocionante. Pero a partir de que aparecio Dolbar y Poseidon fue cuando empece a sentir la adrenalina.
Lo demas te lo mando como PM en el SS

Espero la siguiente entrega!
Pollux Dioscuros
¡Amigo, elhazardmx!

Verdaderamente no puedo terminar de expresar mi agrado al saber que le has dado una oportunidad a mi historia. ¡Qué bueno que es así!

¡Y qué bueno que me has hecho un comentario, dividido en tres partes, que responderé cada uno conforme me los has hecho llegar!

Y si la aparición de Poseidón te llenó de Adrenalina, creo que el siguiente capítulo no te resultará tan carente de acción, porque la Guerra ¡ha comenzado!

Espero poder conocer tus impresiones la semana entrante una vez que estrene el segundo capítulo.

¡Gracias una vez más!

Y más respuestas en aquellos otros lugares donde has tenido a bien en hacerme llegar mensajes.

¡Saludos!
Thong_Hu

Hola Pollux, la verdad es que nunca he sido muy devoto de la Saga de Asgar y sus personajes, pero devido a que el escritor ere tu, la estoy leyendo.

Esta entretenida, pero como es posible que Rung no sintiera los cosmos cuando estaban luchando Balder y Erik, además, Balder lo conoce muy bien, como no pudo identificar su cosmos antes(quizás esta poseído, muy extraño) y la diferencia de poderes, si Erik lo derroto de una forma tan sencilla que problema le podría haber ocasionado este a Dragón Marino?


Ezo
Pollux Dioscuros
¡Hola, Thong Hu!

Bueno, pues antes que nada muchísimas gracias por darle una oportunidad a mi historia, espero que, conforme vaya avanzando, esta te pueda ir gustando un poco más.

Sobre tus comentarios:

CITA("Thong Hu")
como es posible que Rung no sintiera los cosmos cuando estaban luchando Balder y Erik


Me parece que, ante todo, el combate estaba muy lejano. En la lectura aclaro que al menos pasaron dos horas de camino para cuando el atentado ocurrió, y luego, todavía, Balder se alejó mucho más... Aunque Rung hubiera sentido los cosmos, me parece que no hubiera llegado a tiempo.

Y por todo lo que sabemos, él pudo haber pensado que el cosmos se elevaba como parte del entrenamiento de su hijo, sobre todo si Ull jamás elevó su cosmos ¿qué lo haría pensar que algo estaba saliendo mal?

CITA("Thong Hu")
Balder lo conoce muy bien, como no pudo identificar su cosmos antes(quizás esta poseído, muy extraño)


¡Cierto! ¡Muy extraño! ¿Verdad?

CITA("Thong Hu")
la diferencia de poderes, si Erik lo derroto de una forma tan sencilla que problema le podría haber ocasionado este a Dragón Marino?


Sí, tienes mucha razón. Quizá el verdadero objetivo para debilitar a un campeón no era, después de todo Balder ¿verdad? ¿A quién habrían querido herir tanto cómo para recurrir a todo esto?

¡Espero que sigas acompañándome en esta lectura y conocer más de tus impresiones!

¡Muchas gracias!
Zelha
A ver, voy a aportar un poquitín más sobre lo que ha mencionado Thong Hu (¿cómo estás, corazón? ;D):

En referencia a lo que habla de Rung y sobre el hecho que no puso sentir el Cosmo de su hijo...

Si uno no anda pendiente, uno puede perder el sentir el aura/Cosmo de alguien, y mucho más si Balder se alejó demasiado en el Bosque, que de hecho se dice de ese Bosque que es peligroso/místico... por algo es el Bosque de los Espíritus, ne?

Pero pongamos por ejemplo que Rung siente el Cosmo de Balder. ¿Qué va a hacer, teniendo a Dolbare al lado y en medio de una prueba de hombría? No puede hacer nada, se tiene que amarrar la lengua y mirar al cielo y confiar en su muchacho, ya está. Mucho más en una tierra tan dominantemente machista como lo es Asgard.

Cada quien tiene que abrirse su propio camino, no quedaría bien a ojos del resto de la nobleza de Asgard si Rung, siendo tan laureado y célebre como lo pinta aquí mi querido Meldir, vaya al socorro de su primogénito, sin darle el espacio/confianza que necesita para salir adelante y demostrarle a todo el mundo que es un hombre hecho y derecho.

Es una omisión un poco off-handedly, pero nunca está demás ponerlo en claro. Como estoy editando y beteando el resto de la historia, estaré añadiendo insights más adelante.

¡Saludos! ;P
Pollux Dioscuros
^0^

Lo has explicado mucho mejor de lo que yo hubiera hecho.

La verdad es que, al poner la distancia de por medio en el escrito intentaba dejar más o menos claro eso, pero en un análisis posterior, lo que se ha explicado aquí es bien cierto.

¡Muchas gracias, Herz!

¡Muá! 60.gif
elhazardmx
MMMM Ahora que lo veo...lo que dice el Thonk-Ju, es cierto...Rung es un guerrero de alto nivel, por lo tanto su cosmos esta mas acostumbrado a sentir la presencia de cosmos amenazantes como el de la armadura naranja...es como cuando Seiya sintio el cosmos de Loki retandole, no se....o debio haber sentido cuando mataron a su hijo como cuando los santos han sentido cuando muere su diosa...no se...
Pollux Dioscuros
No de acuerdo a lo que yo percibo y concibo la historia.

En un último caso, espero que se hayan dado cuenta, igualmente, que la atmósfera del sitio donde hubo el combate entre Balder y Midgardo estaba totalmente alterado... Y aún hay más cosas que remarcar al respecto de la naturaleza de algunas de las cosas que estaban ahí.

Se llevó a cabo una "cacería" en contra de alguien totalmente buscando el resultado que al final se obtuvo. Detrás del complot hay gente que tiene un poder muy grande y con ambiciones enormes que no toman riesgos fácilmente.

¡Saludos!
Pollux Dioscuros
Y como lo dijera, cada capítulo irá dedicado a diversas personas.

El capítulo 2 quiero dedicarlo a dos buenos lectores míos que me han animado, con sus palabras y sus acciones a seguir escribiendo y sentirme animado:

Jeczman y Aither, muchísimas gracias por todos los grandes detalles que han tenido para conmigo. Su entusiasmo y sus palabras me hacen sentirme FELIZ de poder escribir algo que les entretenga y que me divierta a mi vez.

Porque escribir, al final de cuentas, es un juego que satisface como pocos.

***
“Las palabras escritas en este documento son testimonio del dolor de un pueblo y una nación que se vio traicionada por el que se decía ser el mayor de sus hijos, y las ambiciones de un Dios extranjero que osó posar sus ojos codiciosos en ella.

La desgracia de nuestro pueblo comenzó al cumplirse los tres inviernos: el que se posó en el corazón de su dirigente al intentar perpetuarse en su silla de poder, prostituyéndose a otro Dios; el invierno que se sucedió en el corazón de Rung, noble Guerrero, tras los trágicos acontecimientos que resultaran en la muerte de su primogénito, el grandioso Balder, el de corazón valiente; y el tercero y definitivo, que traería la oscuridad a nuestros cielos.

Como lobos hambrientos, los enemigos de Asgard atacaron en conjunto para devorarle. ¡Pero Asgard no cayó sin antes ofrecer pelea! La gloria y el valor de aquellos que ofrecieron sus vidas para salvarla de la destrucción definitiva jamás serán olvidados. Es por ello, que se escriben estas palabras, para que nunca se olvide que, ¡sobre la faz de La Tierra, alguna vez, nosotros fuimos un pueblo de grandes!”


POLLUX DIOSCUROS presenta:

DAS RAGNAROK LIED
Canto II: La Muerte del Héroe


Grande fue la conmoción que causó la muerte del joven Balder, valiente hijo de Rung, a causa de la traición de un gran amigo. ¡Jamás en tiempos pasados se registró un acto tan ruin y cobarde!

Bilkskirnir, hogar del fallecido, apagó sus luces para sumirse en su propio dolor ante la irrecuperable pérdida de su primogénito. La gente en el pueblo también lamentaba el deceso, ignorantes que los acontecimientos que se cernían sobre ellos, causaría aún más dolor entre los habitantes de toda Asgard.

En la Casa de Tyr, donde el valiente Freyr y su bella hermana Freya habitaban, no se apagaron las luces, incansable en sus pensamientos, el hombre que era ahora líder de su familia se debatía en conjeturas que repasaban el momento de la partida de Erik luego de que Alberich, Escribano de Dolbare en Valhalla, le sometiera al arresto.

“¿Qué afecta tu corazón, hermano?” preguntó la bella joven al alto rubio, sentado ante un escritorio con candiles encendidos. “¿Tan triste estás por la muerte de Balder?”

El joven de cabellos rubios cenizos observó la delicada figura de su hermana, graciosa y de finas maneras.

“Freya, tiempos oscuros azotan hoy a Asgard” declaró el hombre con voz grave. “La muerte de Balder y las circunstancias alrededor de su crimen, me hacen sospechar que algo muy grave está sucediendo desde las entrañas de nuestro propio país.”

El gesto del hombre y sus palabras pesaron grandemente en el corazón de la noble Freya, quien se aproximó a su hermano con lentitud.

“Ciertamente ha sido una revelación terrible descubrir que Erik fue el asesino de Balder” declaró la bella mujer. “Lord Rung estaba deshecho luego de tan terrible conocimiento. ¿Por qué piensas que Erik habría hecho algo tan funesto, hermano”?

Freyr meditó en las palabras de su hermana, observándola en silencio. Las llamas de las velas se movieron trémulas haciendo que las sombras de los hermanos parecieran estremecerse en las paredes.

“¿Hermano?” preguntó nuevamente la joven, ansiosa ante el silencio prolongado de Freyr.

“¡Freya, yo no creo lo que se dice de Erik!” respondió finalmente el hermano mayor a la doncella. “Yo estaba ahí cuando se lo llevaron, pude percibir la conmoción en su rostro... la ira de hallar a Balder, a quien quería como su hermano, muerto ante un acto cobarde. Pude ver el momento en que su corazón se destrozó al ser reprochado con desprecio terrible por Rung, hombre que siempre lo trató de una manera generosa.”

“Pero entonces, Freyr, ¿por qué se encontraba el nombre de Erik escrito con la sangre de Balder?” preguntó Freya sin comprender nada.

“Lamentablemente eso no lo sé, Freya” indicó el joven poniéndose de pie. “¡Pero es algo que pienso averiguar si es verdad!”

Freya observó a su hermano, quien lucía su gesto decidido. El Señor de Tyr se dirigió hacia fuera de la estancia, donde se habían encontrado.

“¿A dónde vas, Freyr?” preguntó la hermana con angustia.

“¡Pienso ir al lugar donde se encontró el cuerpo de Balder!” dijo con firme determinación.

“¡No!” exclamó la doncella de cortos cabellos. “¡No vayas por favor!” rogó, poniéndose frente a su alto hermano. “¡Si vas ahí te puede ocurrir algo malo!”

Freyr tomó la mano de su hermana con tranquilidad y la besó.

“No temas por mí, Freya. Balder fue asesinado porque fue seguido con ese funesto objetivo, no creo que en estos momentos ahí haya nadie que ponga en peligro mi vida.”

“¡Freyr, por favor!” rogó la hermana una vez más, saliendo detrás del noble, quien ordenó le llevaran su caballo. El alto Señor de Tyr montó llevando su espada y una antorcha. “¡No salgas de aquí, Freya!” ordenó. “Duérmete, yo necesito hacer esto.”

Lágrimas corrieron por los ojos de la dulce mujer. Los pasos de un trote acelerado que se aproximaban a ese lugar interrumpieron a los hermanos. Montado en el caballo que fuera de su hermano, Ull, hijo de Rung, llegó con ellos cubierto por una capa.

“¡Ull!” exclamó Freyr ante la aparición del joven. “¿Qué haces aquí?”

Freya observó al joven de cabellos rojizos, tan semejante a su padre, pero tan parecido en todo lo demás al hombre que recién habían asesinado. Ambos se miraron por un instante, transmitiéndose esas ansias que sólo existen entre quienes se aman, pero Ull rompió el contacto para responder la pregunta de Freyr.

“¡Freyr, he venido hasta aquí a solicitar tu ayuda!” contestó ansiosamente, con un gesto lleno de una gravedad desconocida para todos aquellos que alguna vez le trataran.

“¿Pasa algo malo con Lord Rung o Lady Sif?” preguntó rápidamente Freyr con temor.

“Mis padres están mal, sí...” dijo Ull bajando su cabeza, con la tristeza dibujada en su rostro. “Pero están tranquilos en casa, procurando descansar o llorando aún la partida de Balder.” añadió, tranquilizando. “¡Necesito tu ayuda para saber qué razón tendría Erik para matar a mi hermano!”

Freya observó a su hermano ante esas palabras. Freyr permaneció serio.

“¡Por más que lo pienso, no logro entender por qué habría hecho algo así!” cerrando sus puños y apretando sus dientes, Ull derramó una vez más lágrimas de dolor por su hermano. “¡No lo puedo creer! ¡Sencillamente no puede ser que él hubiera cometido tal acto!”

Freyr acercó su montura a la del hermano menor de Balder para posar su mano sobre el hombro del joven.

“Ull, mi mente tampoco puede encontrar una razón, precisamente en estos mismos momentos me dirigía a buscar respuestas a mi confusión. Creo que has llegado en un buen momento.” comentó el hombre. “Aunque en ocasiones somos capaces de llevarnos las más horribles sorpresas de parte de la gente pienso que tu hermano no fue traicionado... Por su mejor amigo.” agregó. “No podemos permitir que los ánimos tan exaltados que ahora hay en Asgard, sean causantes de que se cometa una injusticia. ¿Me acompañas?”

Ull observó a Freyr abriendo los ojos esperanzado.

“¡Te acompañaré a donde sea, Freyr!”

“Entonces toma” contestó el Señor de Tyr, dándole la antorcha a Ull. Tomando otra de la entrada de su casa, Freyr añadió. “¡Y vamos ahora mismo, buscaremos el nombre que dicen que Balder escribió con su sangre!”

Los hombres partieron, mientras que Freya cerraba la puerta de la casa con temor.


***

A las afueras de Asgard, una tropa de guerreros invasores venidos de un Santuario bajo las aguas se ha reunido. Gran número de salteadores, encabezados por un General Marina de Poseidón vigila desde un montículo el terreno a invadir. Su gesto denotó sorpresa.

“Ha sido una sorpresa, saber que el Señor Poseidón ha decidido dividir sus tropas en este momento de guerra contra Athena, para conquistar otra nación. ¿Qué hay aquí que pueda serle de tanto interés?” se preguntó en su mente el que es llamado “el Estratega de los Mares”.

“¡Señor Lancelot!” escuchó la voz de una mujer aproximarse. “¡Ya se han reunido todas las tropas! Reportan estar listas, aguardando el momento que dicte la orden.” Era Circe, la Marina de Poseidón de cabellos lilas y que ostentaba el signo de la Mantaraya.

“Correcto” respondió Lancelot de Dragón Marino. Un fuerte viento golpeó el rostro del hombre y su capa se levantó al vuelo de la corriente. Mirando a los invasores, habló. “¡Hombres del Santuario de los Mares, estamos aquí para matar y arrasar!” Las tropas de hombres rudos venidos de diversas partes del mundo y cubiertos con armaduras y lanzas escucharon la voz de su líder. “¡Conquistemos estas tierras en nombre de Poseidón!”

“¡Por Poseidón!” gritaron los soldados, mostrando valor y entereza.

A través de la oscuridad de la noche, los soldados de Poseidón se internaron en Asgard, hiriéndola como lo hiciera el más afilado cuchillo, traicioneramente, asestando un golpe mortal.


***


Sí, esa noche, Asgard dormía con la guardia baja. Como Rung, hombre consagrado a Thor quien después de llorar la partida de un hijo y la traición de otro al que considerara como tal, el cansancio le hizo caer rendido finalmente. Junto a él, su esposa, la bella Sif, no logra conciliar el sueño.

Atormentada por los acontecimientos, su dolor le ha robado la capacidad de descansar. La mujer se levanta, para salir al balcón de su dormitorio. El fuerte frío de Asgard golpea su rostro haciendo flotar las vaporosas telas de su ropa de dormir, para recargarse en la baranda y observar el cielo.

La profundidad del mar de estrellas parece ser tranquilizadora. El rostro de su hijo Balder parece dibujarse delante de ella con una sonrisa, tal como lo recordaría siempre. Llevándose una mano a la frente con preocupación, Lady Sif vuelve a derramar lágrimas que surgen de lo más profundo de su alma.

“¡Balder!” exclama en silencio.

Pero el silencio de la noche se rompe de pronto al escuchar una explosión que ilumina el horizonte de las tierras de Bilkskirnir, lo que hace que la adolorida madre interrumpa su llanto. Observando a lo lejos, puede alcanzar a ver que un enorme grupo de desconocidos se aproxima a la Casa, intentando traspasar los portones destruyéndolo todo a su paso.

“¡No!” grita, llena de miedo, corriendo al interior de su dormitorio para llamar a gritos a su esposo. “¡Rung, Rung!”

Sobresaltado, el mayor Guerrero de Asgard se levanta para preguntar.

“¿Sif? ¿Qué pasa? ¿Tienes pesadillas?”

“¡Rung, Bilskirnir!” dice atemorizada. “¡Asgard está siendo atacada!”

“¿Qué palabras has dicho, mujer?” pregunta él, poniéndose de pie de inmediato.

“¡Afuera!” señala ella trémulamente.

Viendo hacia donde señala su esposa, el valiente Guerrero sale para observar que donde había hace unos instantes un fuego, ahora hay múltiples hogueras, y que el sonido de lamentos y sollozos de su gente comienza a levantarse.

“¡No!” exclama Rung, sintiendo su sangre hervir a pesar del dolor. Ingresando rápidamente a la Casa, ordena. “¡Sif, llama a Ull!”

“¡Sí!” responde la Dama, quien sale corriendo velozmente mientras que Rung se viste. Acercándose, toma su casco, típicamente vikingo, de dos cuernos, conjuntamente con su armadura, para terminar tomando las hachas dobles, su arma insignia llamadas Mjolnir, las consagradas a Thor. “¡Rung!” regresa angustiada la mujer. “¡Ull no está!”

Los dos permanecen en silencio ante este descubrimiento.

“¿Crees que se encuentre ya allá combatiendo? ¡No quiero que muera, Rung!” exclama Sif entre sollozos. “¡Es mi único hijo ahora!” la desesperación de la mujer hace doblar sus rodillas y caer al suelo en un gesto dramático, perdiendo totalmente la compostura.

Respirando profundamente, Rung avanza hacia fuera de la cámara.

“¡Es posible que se encuentre allá ya combatiendo, mujer!” exclama el valiente Rung. “¡No permitiré que muera! ¡Iré allá y lo arrebataré de Hela con mis propias manos!” Dice sin mencionar que no siente el cosmos guerrero de su hijo en las cercanías y temiendo que, en su letargo, hubiera ignorado el estallido de energías del muchacho. “Estoy envejeciendo...” Medita.

El enorme Guerrero está por bajar las escaleras cuando, con su mano firme, Sif detiene a su esposo desde el suelo donde lloraba, tocando la punta de su capa.

“¡Rung!” exclama ella.

Rung se detiene para observar el miedo en su esposa. Aparentando una serenidad que no sentía, el gentil Guerrero levanta a su mujer con firmeza, para decirle.

“¡Sif, tú y yo estaremos juntos siempre!” Promete con fervor. “¡Ahora debo irme!

“Sí...” responde Sif, recuperando la seriedad. Bajando rápidamente detrás de su esposo, observa cómo Rung ya es esperado por varios de sus hombres, repartiendo órdenes para organizar la defensa. “¡Vilska!” llama Sif respirando profundamente, adoptando igualmente una postura de mando.

“¡Señora!” de inmediato, aparece la matrona ama de llaves ante ella.

“¡Preparen alimentos, aceite hirviente y saquen a los niños y ancianos hacia Asgard!” ordena la valiente dama. “¡Rung y Ull han partido ya para defendernos!” exclama, aparentando calma mientras su corazón se encogía.

“¡Sí, Señora!” exclama Vilska, para correr a cumplir las órdenes de su ama.


***


Afuera de Bilskirnir, Rung habla a sus hombres.

“¡Asgardianos, no podemos bajar la guardia! ¡Este traidor ataque por parte de los enemigos de nuestra nación se ha perpetrado en la noche de duelo por la muerte de uno de mis hijos, por eso no podemos perder!” Exclama el hombre consagrado a Thor. “¡Ayudemos a nuestros sorprendidos hermanos y organicemos la defensa! ¡Thor está con nosotros, sus fieles Guerreros!” Una fuerte reacción de los hombres inspirados por la presencia imponente del admirado Guerrero hace que sus voces se alcen con gritos de guerra que provocan que el temor y el dolor se releguen al olvido. “¡Por Asgard y por Odín!” grita Rung, lanzándose hacia el sitio donde el ataque de los enemigos ha comenzado.

Brazos y cabezas cercenadas de sus hombres se encuentran en el camino en medio del despojo que la batalla va dejando. Viviendas destrozadas, mujeres, niños y ancianos muertos ante la fiereza del ataque emprendido durante una noche, hace hervir la sangre del noble con indignación.

“¡Por los Dioses, que si es el mismísimo demonio Surtur lo venceré con mis propias manos!” exclama Rung... pero, lo que encuentra como enemigos era algo que no esperaba. “¿Qué?” pregunta observando extraños soldados portando armaduras de origen desconocido y armas que resultan difíciles de reconocer. Con valor, Rung, valiente y gallardo Asgardiano, se lanza contra ellos alzando a Mjolnir y respondiendo con la misma moneda a los cobardes invasores. “¡Se aprovecharon de la oscuridad de la noche para acabar con inocentes, malditos!” grita enfurecido. “¡Pero por Thor que esta noche mi martillo hará que sean sus cabezas y su sangre la que mojará Bilskirnir!” Su Cosmo brilla como una luz fría en medio de la oscuridad, llenando el aire del dulzón aroma del ozono. “¡Estoy harto de los actos cobardes!”

Los enemigos observan la llegada de los refuerzos y son sorprendidos ante el salvajismo del contraataque. El Cosmo de Rung brilla como una estrella, en medio de la noche y confusión de la batalla.

“¡Acábenlos!” gritan los enemigos extraños, los cuales se arremolinan alrededor del varón de gran poder. “¡Si acabamos con él podremos continuar!”

La oleada de Guerreros que Rung habría organizado se incorpora haciendo que la batalla comience un momento difícil en donde los pocos números de los Asgardianos parecen igualar el numeroso contingente de los invasores. ¡La fuerza, fe y coraje en su líder hicieron que aquellos valientes se convirtieran en héroes que Asgard recordaría por siempre!

A lo lejos, observándolo todo junto con Circe, Lancelot de Dragón Marino entrecierra sus ojos observando que el, hasta ahora, fácil avance de sus tropas se ha detenido.

“Algo está mal” declara. “¿Qué puede ser?”

En medio de la batalla, Rung destroza cráneos y junta enemigos, rompiéndoles las caras entre sí.

“¿De dónde han venido, malditos?” pregunta el Guerrero consagrado a Thor. “¿Qué hacen aquí?”

“¡Circe!” exclama Lancelot a la Marina de la Mantaraya. “¡Lleva al otro grupo de hombres directamente a destruir la Casa!” ordena. “Pensé que no sería necesario, pero estos malditos se saben defender.”

“¡Sí, Dragón Marino!” exclama la mujer de cabellos lilas, moviéndose ligeramente.

“¡Atrás!” ordena Rung en un momento al observar el número de sus enemigos incrementándose y viendo que sus hombres han comenzado a caer poco a poco. En su mente hay temor de que alcancen finalmente Bilskirnir, y su corazón se debate también en la duda de saber el paradero de su hijo Ull. “¡No permitiré que nos acaben y lleguen hasta mi casa!” se promete a sí mismo haciendo arder su Cosmo cada vez más, mientras que el cielo claro sobre Asgard parece nublarse.

Dragón Marino observa al cielo, percatándose de cómo las nubes parecen taparlo todo y los truenos se anuncian furiosos. Mirando hacia abajo, le queda claro que un Guerrero instruido en el uso del Cosmo ha hecho su aparición.


***

En el fatal claro donde encontrara a su hermano, Ull y el honrado Freyr, buscador de verdades, buscaban las pruebas que se han dicho acusan a Erik, hijo y heredero de Dolbare.

“Aquí fue donde encontré a mi hermano” dijo Ull con serenidad, lograda por coraje y dignidad ante el Señor de Tyr.

Aproximándose rápidamente, Freyr pudo observar cómo en el sitio aún se podía percibir el olor a muerte y los signos de una batalla, e incluso la hierba oscurecida tras haber sido regada con la sangre del joven Balder.

Con simpatía, Freyr de Tyr posó su mano sobre el hombro del hijo de Rung pidiéndole, con muda cortesía, que se haciera a un lado para observar mejor el lugar. Agachándose e iluminando con su antorcha, el alto hombre escudriñó el suelo, buscando la prueba acusadora que confirmara lo dicho por Alberich. Sin embargo...

“No hay nada, aquí” exclamó Freyr finalmente. “La sangre de Balder no se ha borrado, pero el nombre que dicen es la prueba de la culpabilidad de Erik no está aquí.”

“¿Eso qué quiere decir?” preguntó Ull, confundido. “¿Acaso nos han mentido?”

“No lo sé” concluyó Freyr gravemente. “Tenemos que ir a Valhalla el día de mañana para continuar con esto, Ull. Ya es de noche y no nos recibirían ahora.” En su mente, la sombra de la sospecha y el alcance de lo que parecía ser una conjura maligna hizo que su corazón se lamentara.

“Es verdad” respondió Ull, acordando lo mismo que el noble Freyr.

El sonido de nubes formándose sobre Asgard se escuchó. Los hombres observaron los limpios cielos, notando que un viento poco natural se había levantado y que las nubes parecían viajar con dirección a Bilkskirnir.

“¡Ése es el Cosmo de mi padre!” exclamó Ull con asombro. “¡Algo está pasando en mi Casa!”

Freyr subió a su caballo rápidamente concediendo la razón a su compañero.

“¡Vamos, Ull!” exclamó Freyr. “¡Voy contigo!”

Ambos hombres emprendieron el galope, saliendo del Bosque de los Espíritus a gran velocidad.


***


“¡LORD OF THUNDER!” exclamó Rung en medio de un caos de lucha, iluminado por su propio Cosmo. Un rayo cayó en él, incendiándole aún más pero asombrosamente, permaneció vivo. Tomando a Mjolnir, el Guerrero de Asgard lanzó sus hachas, las cuales, se vuelvieron incandescentes al contacto con la descarga celeste.

Lanzando su martillo, las hachas dobles emprendieron un viaje veloz que recorrieron una larga distancia acabando poco a poco con esos enemigos que creían que vencerían fácilmente en la batalla. Corriendo con molestia, Dragón Marino se dirigíó hacia el sitio en donde percibiera la emanación de Cosmoenergía que acabara con todos sus hombres.

Con todos, menos con aquellos liderados por Circe, los cuales se aproximaron hasta Bilskirnir, en medio de la confusión que espera ansiosamente recibir a los triunfantes Guerreros de Asgard.

“¡Acaben con ellos!” ordenó Circe lanzándose contra la mansión.

Adentro, Lady Sif escuchó los gritos de algunos de los hombres que habrían quedado al resguardo y los lamentos.

“¡Señora!” gritó la mujer, Vilska. “¡Nos atacan!”

El fuego se extendió a las afueras de la noble mansión ante la furia de los invasores. Sif respiró y se da cuenta que la llegada de aquellos hombres ahí no pueden sino significar únicamente que su amado esposo y su otro hijo han fracasado.

“Rung... Ull...” susurró, mientras parecía moverse ajena a su voluntad toma una espada con gesto ausente. Los vidrios se estrellaron por la acción opresora del fuego y la entrada de aquellos Guerreros que eran comandados por una mujer de aspecto extraño que se hizo presente. “Hijos, Esposo mío...” dijo ella. “¡Voy con ustedes!” exclamó. Fue alcanzada por el golpe de Circe, el cual ultimó su vida de inmediato. Sif sostuvo la espada que levantara unos momentos antes, para morir en pie de guerra, pero ya rendida de antemano. Lágrimas salieron de sus ojos mientras caía, pensando en su esposo y sus hijos sobre sus caballos acariciados por el sol de una mañana que le pareció muy lejana.

“¡Rung!” pareció escuchar al noble Guerrero la voz de su amada mujer.

“¿Sif?” preguntó, distrayéndose momentáneamente el valiente Asgardiano. Volviéndose con dirección a Bilkskirnir, observó llamas que incendiaban la noche antes tranquila. “¡Sif!” gritó aprensivo, comenzando a correr hacia esa dirección.

“¡Alto!” escuchó una voz imperante que lo obligó a detenerse. Delante de él, un alto hombre vestido en armadura naranja y dorado le observaba. Su gesto era frío y altivo, de tez blanquísima, iluminada de rojo de los fuegos que les rodeaban y cabello negro que volaba ante el viento, lo mismo que su capa blanca. “Se me había dicho que Asgard ya no tenía a un Guerrero tan capaz como vos.”

“¿Quién eres tú?” preguntó Rung mirando a su enemigo. “¿Qué ganas al atacar a Asgard y matar inocentes?”

“Yo soy Lancelot de Dragón Marino, un General Marino del Santuario de Poseidón.” respondió tranquilamente el extraño, elevando su Cosmo que dibujó, detrás de él, la figura de, lo que le pareció era una temible serpiente marina gigante.

“¿Poseidón?” preguntó Rung, ignorante lo que significaba aquella palabra.

“Tranquilo, no es necesario que sepáis más al respecto, Asgardiano. ¿Quién sois vos?” preguntó Lancelot finalmente.

“¡Yo soy Rung, Guerrero de Thor!” exclamó el héroe Asgardiano.

“Sois muy eficiente matando, reconozco vuestro trabajo. El hecho de que continuéis viviendo a pesar de que Dolbare había informado que los colmillos de los Guardianes de Asgard habían sido destrozados me huele a traición.”

“¿Dolbare?” preguntó Rung extrañado. “¿Qué estás diciendo?”

Lancelot elevó su Cosmo para acallar preguntas. Pedazos de suelo se levantaron a su alrededor, mientras que su capa pareció flotar impulsada por su fabulosa energía.

“¡Muere, Rung de Thor!” gritó Lancelot, lanzándose contra su enemigo con una fuerte sacudida de golpes a gran velocidad que golpearon contra el cuerpo de su enemigo sin hacerle nada de daño.

“¡Eres muy débil, extranjero!” se burló Rung a su vez, quien elevó igualmente su Cosmo para cargarse de energía. “¡LORD OF THUNDER!” gritó lanzando a Mjolnir contra su enemigo. Las dos hachas, antes de chocar incendiaron con electricidad para salir disparadas ambas contra Lancelot quien, sorprendido, movió sus manos invocando su poder psicokinético.

Los martillos parecieron chocar contra una barrera que los hizo regresar rápidamente a las manos del Guerrero de Asgard.

“Un truco impresionante, pero inútil ante mí” gritó Dragón Marino, extendiendo sus manos elevando su Cosmo. “¡TIDAL WAVE!” gritó elevando la velocidad del aire contra sí. Un fuerte ataque salió de sus manos contra Rung de Thor, quien fue embestido, siendo elevado por los aires por varios metros. La fuerza del ataque apagó algunos incendios, llevándose consigo a guerreros muertos y heridos que terminaron pereciendo ante la fuerza del extranjero.

El héroe de Asgard se levantó, para observar como el aire de la muerte recorría sus tierras. Aquella tierra que antes fuese un hermoso paraíso se había convertido en un paraje yermo que mostraba tierra desnuda, la hierba arrancada de su lugar y las flores desechas. Unos pasos se dejaron escuchar, de otros enemigos que se reunían desde dirección de Bilkskirnir, notando a una mujer que encabezaba ese grupo de hombres.

La mujer se adelantó para arrodillarse ante Lancelot y decir.

“No ha quedado nadie con vida en esa Casa, Lancelot. ¡Vuestras órdenes han sido cumplidas!”

Las palabras calan en Rung quien confirmó, mediante su Cosmo, que en su casa no había nadie vivo. Su respiración aumentó de velocidad.

“¡Sif!” exclamó, sintiendo las lágrimas luchando por salir. “¡Ull!”

“Bien hecho, Circe” felicitó el Dragón Marino. “Sin embargo aquí hemos perdido mucho más de lo que se suponía que sería, id con Dolbare y decidle a ese apóstata que Poseidón no perdona una traición como ésta que ha intentado. ¡Nuestro Señor ya ha hecho mucho soportando a una rata como él, así que decidle que la Alianza está rota y que desde hoy, Poseidón tomará Asgard como propia, sin su molesta presencia en Valhalla!”

“¡Sí, Lancelot!” exclamó la mujer sonriendo maliciosamente.

“¡Que vuestros hombres se retiren al campamento para esperar el arribo de los refuerzos de Nuestro Señor!” concluyó la orden Dragón Marino.

“¿Y vos?” preguntó Circe, observando a Rung tirado a lo lejos.

“Yo terminaré esto y me reuniré con ellos para lo mismo” replicó el General Marina. “¡Haced lo que os digo!”

“¡Sí!” respondió Circe volviéndose a los hombres. “¡Ya escucharon!”

“¡Espera!” exclamó Rung, pero la mujer lo ignoró.

“No, Rung, nadie esperará más” interrumpe Dragón Marino caminando hacia él, quitándose la capa. “Ya hemos perdido mucho tiempo lidiando con Asgard y sus necios habitantes.” Su Cosmo se iluminó amenazante. El Guerrero consagrado a Thor observó cómo éste se aproximaba, elevando su propio Cosmo.

“¡Lancelot!” exclamó Rung poniéndose de pie, sintiendo su cuerpo deshecho ante la fuerza del ataque de su enemigo, y con su corazón roto ante la pérdida de toda su familia. “¡No moriré sin intentar siquiera terminar contigo!”

Brillando en furia, Rung de Thor se lanzó contra el Estratega de Poseidón, el cual sin tiempo para erigir la Defensa de Ondas que detuviera al poderoso Mjolnir minutos atrás, recibe el castigo de el encolerizado enemigo asgardiano. Los golpes para un hombre tan grande como Rung eran muy rápidos, pero parecía estar todavía en su poder el evitarlos.

“¡Sois un guerrero formidable, Rung de Thor!” gritó Lancelot lanzando un golpe contra su enemigo hacia el rostro, que evitó el Asgardiano agachándose, Rung abrió sus brazos para golpear al General Marina el cual fue rechazado hacia atrás y fue, una vez más, golpeado por la punta de la bota del héroe que, elegantemente, concluyó su ataque con un patada que lanzara desde su posición. La fuerza del Guerrero de Thor arrojó a Dragón Marino contra las ruinas de una casa, la cual se derrumbó rápidamente.

Respirando agitadamente, Rung observó el sitio donde se levantó una columna de humo que atestiguaba la destrucción de la casa en donde cayera el invasor. Pero una nueva manifestación de Cosmo se hizo evidente y los despojos de la casa fueron disparados con una explosión que mostró al Dragón Marino de pie. Sangraba de la cara al haberse golpeado y su gesto era de furia.

“¡Habéis logrado lastimarme, Rung de Thor!” exclamó. “¡Ahora probaréis la furia de mi golpe definitivo!” Una vez más, el aire alrededor de Rung pareció agitarse. El Guerrero de Asgard levantó sus hachas para chocarlas sobre su cabeza, elevando su Cosmo igualmente y recibiendo un estruendoso rayo.

“¡Éste es el final, maldito extranjero!” gritó Rung de Thor, héroe de muchas batallas. “¡LORD OF THUNDER!”

“¡VIDA PRIMIGENIA!” vociferó Lancelot magnificando su Cosmo a través de su boca, por la que escapó un ataque de energía enorme que devuelvió al magnífico Mjolnir por los aires. Lancelot observó cómo su ataque envolvió a Rung, elevándolo por los aires en una tormenta que azotó el cuerpo del héroe y que destrozó su armadura poco a poco. “¡Es inútil que te resistáis, mi ataque os dejará sin vida mientras que vuestra fuerza se irá haciendo mía!” (1)

En el aire, el noble consagrado a Thor pudo observar cómo el cielo pareció acercarse poco a poco conforme se elevaba, se supo cercano a la muerte. Sus pulmones ardían, comenzando a dejar de respirar. Cuando su cuerpo aterrizó contra los picos de las montañas que rodeaban a Asgard, ya casi no había vida en él.

“¡Odín...!” Intentó hacer una última plegaria preocupado, más que nada por su amada Asgard.

Rung de Thor, Señor de Bilkskirnir, había perecido. Mjolnir, el arma doble cayó delante de Lancelot, quien se dio la vuelta para reunirse con los supervivientes al primer asalto y continuar con el ataque.

Varios minutos pasan. El galope apresurado de dos caballos se escuchó. Eran Ull y Freyr quienes habían llegado al lugar para encontrarlo desolado.

“¡Padre!” gritó Ull buscando al héroe de Asgard en ese lugar evidente de combate. “¡Madre!”

Para Freyr todo es claro, cuando el hermano menor de Balder encuentró a Mjolnir, cayendo de rodillas para llorar con dolor y desesperación.

“¡No!” gritó Ull con rabia. “¡No!”


***


“¿Qué palabras has dicho, mujerzuela?” gritó Dolbare indignado, poniéndose de pie rápidamente. “¿Quién ha traicionado a quién? ¿Qué clase de juego perverso es este? ¿Así es el honor del Dios Poseidón a quien le he extendido una mano de ayuda?”

Circe observó al Sacerdote de Odín trémulo de ira.

“Una rata como tú no tiene moral para invocar algo como el ‘honor’, Dolbare” respondió ella. “Poseidón no trata con traidores como vos, que comienza con su propio hogar con tal de conservar el poder.”

“¿Pero por qué Poseidón dice esto? ¡Hice todo lo que se me ordenó!” respondió Dolbare sin comprender.

“El ejército de Poseidón sufrió mucho más bajas de las esperadas ante el encuentro en el sitio donde vos mismo sugeristeis se realizara el primer ataque” respondió Circe, molesta. “Dijisteis que sería pan comido.”

“Pero yo...” trató de explicar el Sacerdote, sin saber qué decir.

“¡Basta!” cortó la mujer, haciendo brillar su propio Cosmo amenazante. “¡Puedo terminar con vuestra patética vida ahora mismo!” La mujer tomó una parte de la espalda de su armadura verde, desprendiendo un látigo que azotó con fuerza contra el suelo. “¡Creo que será lo mejor!”

Lanzando un golpe cósmico con el látigo que se incendió con su energía, la mujer observó cómo éste se detenía al chocar contra una espada, también envuelta en un pálido Cosmo.

“¿Quién es?” preguntó Circe, alejándose a la defensiva.

Delante de ella, un hombre fornido, de baja estatura y mirada enmarcada por ojos color esmeralda y cabello rojizo había intervenido.

“Soy Alberich de Megrez” se presentó el desconocido. “¡Y no puedo permitir que alces tu mano contra el Sacerdote de Odín!”

Ambos contendientes se miraron con decisión. Circe sonrió, para guardar su látigo. Llevándolo a la espalda, guardó su Cosmo, sin que Alberich renunciara a su postura defensiva.

“¿‘Sacerdote de Odín’?” preguntó burlonamente la mujer. “¡Alberich de Megrez, haríais bien abrir vuestros ojos y vuestros oídos!” advirtió, diciendo casi las mismas palabras que el Escribano hiciera horas antes durante los funerales de Balder. “Quizá estéis salvando en estos momentos la misma ponzoña que ha envenenado a vuestro país para matarle desde dentro” concluyó la mujer para moverse y salir por la ventana del Palacio.

Alberich respiró agitadamente y se volvió al Sacerdote, que se había sentado luego de un momento.

“¿Qué ha querido decir?”

“Gracias, Alberich, pero ahora ya es tiempo de que te vayas” dijo Dolbare con urgencia. “Tengo que meditar.”

“¡Pero, Señor!” exclamó el pelirrojo, sin comprender lo que ocurría.

“¡Haz lo que te ordeno, Alberich!” exclamó Dolbare, incendiando su Cosmo de manera amenazante. “¡Retírate!”

Sin entender, el Escribano se dirigió a la salida, deteniéndose un momento para observar a Dolbare sentado. Su mente analizaba, como lo mejor que había hecho siempre, buscando furiosamente la verdad.


***


Aún las estrellas de la noche eran visibles, a pesar de que el amanecer se encontraba próximo y los llamados de alerta se sucedieron en Asgard. Campanas que llamaban a emergencia, cuando las terribles noticias de lo acaecido en Bilkskirnir fueron reveladas al paso del joven Ull, quien portaba entre sus manos a Mjolnir, y de Freyr de Tyr al arribar a Valhalla.

“¡Ull!” exclamó Alberich recibiendo al joven. “¿Qué ha pasado?”

“Mis padres han muerto, Alberich” respondió con voz cansada el hijo menor de Rung y Sif. “Los enemigos han destruido Bilskirnir, pero seguramente has escuchado eso ya.”

Con sorpresa, el pelirrojo observó a Freyr quien acompañaba al joven, con gesto de pesar.

“¿Dónde está Dolbare?” preguntó Freyr seriamente.

“Acompáñenme” pidió Alberich igual de serio, señalando que le siguieran hasta la sala de trono del Valhalla.

Los pasos resonaron por los pasillos del Palacio, el cual lucía extrañamente solitario. Al llegar al sitio donde Dolbare debiera de estar, los tres hombres se sorprendieron de hallarlo vacío.

“¡Se ha ido!” exclamó Alberich. “¡Dolbare no está!” concluyó. Su mente se encendió, trabajando incansablemente.


***


“¡Solamente tengo una oportunidad!” exclamó el Sacerdote de Odín bajando las escaleras hacia los calabozos, siendo escoltado, en silencio, por un Midgardo envuelto en su armadura naranja.

Abajo, los guardias bajaron sus cabezas respetuosamente al llegar el Representante de Odín ante ellos.

“¡Váyanse!” ordenó Dolbare. “¡Ya!”

Los centinelas se movieron apresurados ante el mal humor del imponente hombre, el cual abrió las puertas de la celda para encontrarse con Erik, encadenado, quien recibió a sus visitas.

“¡Padre!” exclamó. “¿Qué haces aquí?” preguntó, reparando detrás del Sacerdote en la extraña figura de Midgardo, quien lo observaba fijamente. Sus ojos, grises como los de Erik, se encontraron. “¡Esos ojos!” exclamó Erik mentalmente. “¡No puede ser!”

“¡No tengo tiempo ya, Erik!” respondió Dolbare con desespero. “Las cosas no han salido como yo lo esperaba. Asgard está siendo atacada y yo he sido traicionado por Poseidón... ¡Tú eres el siguiente Representante de Odín! ¡El poder del Dios Padre ha sido dividido entre los dos! Con tu muerte podré asegurarme conservarlo para mí y así estar preparado para defenderme.”

“¿De qué estás hablando, Padre?” preguntó Erik sin comprender.

Acercándose poco a poco, el hombre de cabellos blancos observó al prisionero. Sus ojos destilan enojo.

“Odín, nuestro cruel Señor, te bendijo con el destino de continuar con su ministerio” dijo Dolbare indignado. “Y mientras los años pasan, el Señor resta fuerzas a su antiguo Representante, para ir aumentando la del que será su sucesor” explicó. “¡Pero no me gusta!” exclamó. “¡Eres un niño estúpido, incapaz de gobernar absolutamente nada! ¡Jamás me gustó la idea de tener que renunciar al poder, por lo que me empeñé en quitarte de mi camino!”

“¿Qué dices, Padre?” preguntó Erik asombrado.

“¡Con tu muerte se garantizaría que yo seguiría dirigiendo Asgard!” concluyó Dolbare. “¡Los Asgardianos podrían ser engañados para eso, pero Odín tal vez no, por lo que decidí quitar de en medio a quien me traicionó cediendo mi poder legítimo a mi propio hijo!” Volviéndose hacia atrás observó a un Midgardo de mirada helada, el cual no quitó su vista de Erik. “Y entonces me pregunté: ‘¿Por qué si Odín se cree con derecho a elegir a su sucesor debería yo de permanecer impasible?’” preguntó al aire el Sacerdote de cabellos blancos. “¡Si yo instaurara el reinado de un nuevo Dios sobre nuestra nación, yo tendría que seguir en el poder para poder dirigir a los Asgardianos en los caminos de un nuevo culto que adore al nuevo Señor de Asgard!”

“¡Blasfemia!” acusó Erik al recibir aquella revelación inesperada y haciendo que todo, de pronto, pareciera tan claro como el agua del Bifrost. “¡Fuiste tú entonces quién mató a Balder!” afirmó el joven enojado. “¡Y me culpaste para cumplir tus planes!”

Dolbare rió.

“¡Sí! Y en estos tiempos desesperados, en los que el cobarde Poseidón me ha traicionado, ¡sólo me resta quitarte de en medio para que la mirada de los habitantes de Asgard se vuelva hacia mí con esperanza!” Dolbare carcajeó como un hombre desquiciado. “¡Siempre supe que cuando tu madre y yo recibimos la maldición de su nacimiento era la oportunidad para poder perpetuarme!”

“¿‘De su nacimiento’?” repitió el joven sin comprender las palabras de su progenitor. “¡Padre! ¡Lo que has hecho es imperdonable!” exclamó Erik enojado, poniéndose de pie.

“¡No te preocupes, Erik!” contestó Dolbare al joven riéndose poco a poco. “¡Una vez que hayas muerto y yo me convierta en el salvador de Asgard, nadie reparará en tu ausencia!” Y mirando una vez más al extraño Midgardo, quien debajo de su máscara seguía contemplando con odio a Erik, preguntó. “¿No lo crees así, hijo?”

“¿Qué dices?” cuestionó Erik, sin comprende, aunque con una corazonada enorme del verdadero significado del comportamiento del anciano.

“¡Mátale, Midgardo!” exclamó Dolbare. “¡Descarga tu furia en aquel que te lo arrebató todo y que haría lo mismo conmigo!”

El hombre en armadura naranja avanzó observándole con odio y elevando su Cosmo. El prisionero abre los ojos tras sentir la emanación de energía del misterioso hombre en armadura naranja.

“¡Este Cosmo...!”

Una carcajada comenzó a resonar con eco en el calabozo y Dolbare asintió.

“¡Sí, Erik!” exclamó. “¿Ahora lo entiendes? ¿Ya sabes lo que quiero decir, ahora que reconoces el Cosmo de este hombre?”

El prisionero elevó su Cosmo mientras observó a Midgardo aproximarse con su mirada helada hacia él. La emanación de Cosmo de Erik hizo que el Guerrero en armadura naranja se detuviera para analizarlo. Un frío intenso rodeó las cadenas que sostenían a Erik, rompiéndolas después de un momento. ¡El hijo de Dolbare había decidido luchar!

El joven de cabellos rubios y ojos grises respiró fuertemente pero no se detuvo, agitando las cadenas con las que lo sostuvieran, éste se lanzó contra Dolbare, con intención de matarle.

“¡Dolbare, si tú mueres yo también seré entonces más poderoso!” exclamó. “¡Tú traición será descubierta y Asgard podrá salir adelante!”

Las cadenas chocaron contra la espada que Midgardo sostenía. El aire también se enfrió del lado del Guerrero de armadura naranja.

En aquel momento, por todo Asgard un temblor sacudió la tierra.

Alberich, Freyr y Ull salieron corriendo del Palacio al escuchar gritos de angustia entre los Asgardianos. Al llegar a las escaleras que apuntaban a la ciudad, los tres hombres miraron al cielo para observar tres estrellas fugaces con dirección al mar, la incandescencia de los meteoros eclipsó por completo el brillo de las estrellas, dejando detrás de sus ominosas estelas, oscuridad y congoja.

“¡Por Odín!” exclamó Freyr al observar el prodigio en el cielo, percibiendo Cosmos agresivos detrás de aquellas presencias.

“¡Más enemigos que llegan a Asgard!” respondió Alberich haciendo lo mismo que el Señor de Tyr. “Una maldición ha caído sobre nosotros.”

***

Como si se trataran de lobos hambrientos acosando a una víctima herida, Asgard se encontró en su momento más oscuro.

El conocimiento de que el fin de una era fue revelado así a los tres héroes reunidos.


Continuará...

---

1: Un ataque similar, por parte de otro Dragón Marino puede ser encontrado en la CRÓNICA ZODIACAL DE GÉMINIS: REVOLUCIÓN.- Nota del Autor.
elhazardmx
60.gif 60.gif 60.gif 60.gif 0bowdown.gif 0bowdown.gif Magnifico Sr. Pollux!!!!! Este es por mucho el mejor fic de tu autoria que he leido (aunque no he leido todos) y hasta el momento me ha gustado bastantisismo!! Me emociono la forma con la que descirbiste los combates: Sencillos, ni muy largos y seguiste enfocando mi atencion hacia la historia en si y no a los golpes!!! Que excelente!! Eso fue algo que hice con mi "Chaos, Sphere" en el ultimo capitulo.
De verdad Pollux, este capitulo me ha gustado mucho, tan es asi que hasta ya me esta cayendo bien Lady Dragon, que por lo que he leido ha estado haciendola de editora
Pollux Dioscuros
¡Gracias, muchas gracias, elhazardmx!

Me hace sentir MUY contento saber que esta historia está siendo de tu agrado. Los combates son importantes en la historia, aunque ahora todavía parece que hay más cosas que descubrir, pero también los mismos irán comenzando a incrementarse en intensidad... La guerra de Poseidón contra Asgard va comenzando y todavía vamos al comienzo de la historia.

Y Lady Dragon (Zelha) es una persona excelente, puedes creérmelo, no por nada la tengo como mi mejor amiga y como una amistad con años ya de felices recuerdos.

¡Saludos y te espero aquí el siguiente lunes para la siguiente entrega de la historia, donde la guerra dará un giro que, espero, te sorprenda!
aioria86
No habia visto quien escribe esta historia...

La llevo a mi casa y la leeré para darte mi opinión...supongo que, como en tus anteriores obras, no sentiré que pierdo el tiempo al leerte.
Pollux Dioscuros
059.gif

¡Largo tiempo sin verte, Aioria86! ¡Muchas gracias por darle una oportunidad a la historia, espero que te entretenga! (De eso se trata todo este negocio, jaja).

¿Cómo va la escuela? ¿Próximo a graduarte?

(Yo estoy por graduarme... ¡Pero de papá! En unas cuántas semanas tendré un Polluxito, pues ya está confirmado que es un varón, jaja, y también será géminis como el padre.)

Sí, disculpa mi momento de "papá meloso", pero no lo pude evitar.

¡Qué bueno verte una vez más! ¡Saludos y espero que puedas darme, luego cuando puedas, tu opinión de la historia!

057.gif
Zelha
QUOTE
De verdad Pollux, este capitulo me ha gustado mucho, tan es asi que hasta ya me esta cayendo bien Lady Dragon, que por lo que he leido ha estado haciendola de editora


Siempre he sido editora y beta principal de las historias de Pollux, desde... ¿la Crónica de Tauro, Pi? Ya ni me acuerdo, haha.

Qué bueno que te está gustando la historia, me da gusto. =)


QUOTE
Y Lady Dragon (Zelha) es una persona excelente, puedes creérmelo, no por nada la tengo como mi mejor amiga y como una amistad con años ya de felices recuerdos.


Awwww :E
Casi casi me pones en plan de mocosa, neSio x3
Cuatro años ya de recuerdos... :D

Bueno ya, me puse demasiado emo. Aioria86 :O ¡Qué gusto verte posteando por acá! Espero que te guste esta historia que revolucionará un poco la visión del viejo Asgard para varios(muchos). Es una idea innovadora en el fandom, por lo que me enorgullece ser parte de este proyectico de Pollux y la persona que ya se leyó la historia por completo :P

PD: Por el labial de Afrodita, qué sistema de quotes tan engorroso y fastidioso :S
Jeczman
CITA(elhazardmx @ May 21 2007, 04:50 PM) [snapback]216079[/snapback]

Este es por mucho el mejor fic de tu autoria que he leido (aunque no he leido todos)


Sin meterme en lo que no me importa me sorprendió mucho este comentario tuyo Hazard, y déjame decirte algo, sin menospreciar esta historia que VERDADERAMENTE está excelente en todo el sentido de la palabra, te invito (de verdad, lo hago por que yo ya lo hice) a que cheques y leas TODA la Crónica de Géminis: Revolución. Después de que la leas, platicamos.

Saludos !! ani_tongue.gif
elhazardmx
018.gif ya me estas convenciendo, lo voy a buscar para leerlo y a ver q onda

Cya bro!
Android
la cronica de Geminis:Revolucion es tan buena q (a lo mejor no lo saben) pero inspiro a Carlos Lam a hacer una serie de espectaculares fanarts (deberias postearlos Pollux!!!) ademas q es considerada quiza la mejor historia corta en español hecha por fans de SS.

Pollux una disculpa por no haber puesto mi review, pero he leido el primer capitulo toda la semana y aun no he terminado x mis multiples ocupaciones u_u pero ya estoy por terminar!

Por cierto, me tomé una libertad literaria en mi ultimo capitulo (10) de Athena´s Kingdom, espero honrarte a ti y a Zelha (Lady D.) con la nota a pie de página.
Jeczman
CITA(Android @ May 22 2007, 02:54 PM) [snapback]216221[/snapback]

la cronica de Geminis:Revolucion es tan buena q (a lo mejor no lo saben) pero inspiro a Carlos Lam a hacer una serie de espectaculares fanarts


Android, te quedaste corto con aquello de "espectacular" esa crónica es prácticamente una radiografía de lo acontecido entre Shion y la usurpación de Saga al poder. Asi como el advenimiento de Athena a la tierra. Cabe decir que Pollux se basó en el sidestory de Excalibur y algunas cosas que Kuru deja a la imaginación en el manga de SS. Asi que, no es sacado de la manga, esta sustentada fuertemente. Ese fic bien podría pasar por una especie de "precuela" y a mi también me constan los dibujos de Carlos Lam, están ¡EXCELENTES! ani_tongue.gif
kimi
¡Hola! Voy a empezar a leer esta historia porque estoy más que segura que no voy a salir defraudada. Tus crónicas me dejaron maravillada (sobre todo la de un muchachito llamado Bruno ani_hungry.gif ani_hungry.gif ) Dos cosas:
1- Yo leí la Crónica de Géminis y doy fe de lo que se ha dicho, es de lo mejor que (en mi opinión) hay en todo el foro (Compitiendo directamente con "Un mundo sin Atena") ok.gif
2- Me alegra enormemente la llegada de un nuevo geminiano a este planeta. Entre todos los del signo lo vamos a llevar a la gloria (o fundir del todo). Felicitaciones!! no1.gif
060.gif
Pollux Dioscuros
CITA("Zelha")
Casi casi me pones en plan de mocosa, neSio x3
Cuatro años ya de recuerdos... :D


Y fantásticos recuerdos digo yo... ;___;

CITA("Android")
la cronica de Geminis:Revolucion es tan buena q (a lo mejor no lo saben) pero inspiro a Carlos Lam a hacer una serie de espectaculares fanarts (deberias postearlos Pollux!!!) ademas q es considerada quiza la mejor historia corta en español hecha por fans de SS.


O__O La verdad es que ignoraba que tuvieran esa impresión de la Crónica de Géminis. ¡Muchas gracias!

Y sí, pediré permiso a Carlos (una vez que lo vuelva a encontrar en el msn) para mostrar sus dibujos. Muchas gracias.

CITA("Android")
Pollux una disculpa por no haber puesto mi review, pero he leido el primer capitulo toda la semana y aun no he terminado x mis multiples ocupaciones u_u pero ya estoy por terminar!


¡Hey! No hay problema. Te comprendo cuando hablas sobre falta de tiempo, te lo juro. Y bueno, pues estaré atento a tu comentario, como siempre, una vez que lo hagas más adelante... ¡Aunque ya te junté la chamba! ¡Ya subí el segundo capítulo! XDDD

CITA("Android")
Por cierto, me tomé una libertad literaria en mi ultimo capitulo (10) de Athena´s Kingdom, espero honrarte a ti y a Zelha (Lady D.) con la nota a pie de página.


^0^ El sólo hecho de que nos tomes en cuenta es algo que haría sentir honrado a cualquiera. ¡Con mucho gusto me daré una vuelta por tu tema para checar lo que nos comentas!

(¿Diez capítulos, eh? 033.gif )

CITA("Kimi")
¡Hola! Voy a empezar a leer esta historia porque estoy más que segura que no voy a salir defraudada. Tus crónicas me dejaron maravillada (sobre todo la de un muchachito llamado Bruno


^0^ ¡Kimi! ¡Qué agradable sorpresa encontrarte por aquí! Pues espero conocer tus impresiones cuando la leas, y saber si te entretuvo de buena forma o, si de plano, hay que hacerle (a la historia) hojalatería y pintura, jajaja.

CITA("Kimi")
1- Yo leí la Crónica de Géminis y doy fe de lo que se ha dicho, es de lo mejor que (en mi opinión) hay en todo el foro (Compitiendo directamente con "Un mundo sin Atena")


¡Gracias por relacionar, de una forma u otra, a mi historia con otra historia que goza de fama y de tantos admiradores!

La verdad es que, yo creo que el único secreto real detrás de ambas no es la competencia, sino un verdadero amor por el universo creativo de Kurumada y quienes han hecho algo más por extenderle.

¡Muchas gracias!

CITA("Kimi")
2- Me alegra enormemente la llegada de un nuevo geminiano a este planeta. Entre todos los del signo lo vamos a llevar a la gloria (o fundir del todo). Felicitaciones!!


T_________T

¡Gracias! De hecho, mi esposa está por entrar en término de embarazo, por lo que quiero dejar, desde ahora constancia, que si en algún momento me retraso en mi entrega de los lunes para Ragnarok Lied podría causarse a hechos y eventos que tomarán precedencia sobre subir la historia, amigos.

Por lo que, si llegara a ocurrirme, les pediré comprensión y paciencia. Sólo es cuestión de que la suba, puesto que la historia la tengo ya totalmente escrita y terminada.

¡Saludos a todos, TODOS ustedes! Sus comentarios, interés y entusiasmo son cosas que me han robado una sonrisa bien plantada en la carota.

¡Y no creo que ya nada me la quite en el resto del día!

018.gif
aioria86
Definitivamente, todo lo que esperaba de ti 035.gif

Una historia muy bien planteada. interesante y con el toque de tragedia que tanto me gusta...además, esa forma tuya de escribir cosas como:

QUOTE
La desgracia de nuestro pueblo comenzó al cumplirse los tres inviernos: el que se posó en el corazón de su dirigente al intentar perpetuarse en su silla de poder, prostituyéndose a otro Dios; el invierno que se sucedió en el corazón de Rung, noble Guerrero, tras los trágicos acontecimientos que resultaran en la muerte de su primogénito, el grandioso Balder, el de corazón valiente; y el tercero y definitivo, que traería la oscuridad a nuestros cielos.


Ves pork eres mi ficker predilecto 0bowdown.gif ...

Me gusta la forma en que presentas a tus héroes y como los haces valer...habrá que esperar a conocer la identidad del asesino de Balder y deleitarnos mientras esto sucede.

Insisto, muy buena tu historia, como siempre.

Pasando a otro plano...

QUOTE
¡Largo tiempo sin verte, Aioria86! ¡Muchas gracias por darle una oportunidad a la historia, espero que te entretenga! (De eso se trata todo este negocio, jaja).

¿Cómo va la escuela? ¿Próximo a graduarte?


Almost!!!!...ps todavia me falta un año larguito, pero ya estoy haciendo practicas clinicas y este semestre hago la sustentación de mi proyecto de grado!!!

QUOTE
(Yo estoy por graduarme... ¡Pero de papá! En unas cuántas semanas tendré un Polluxito, pues ya está confirmado que es un varón, jaja, y también será géminis como el padre.)


OMG!!!...CONGRATS!!!...bienvenido a este mundo polluxito!!!...supongo que estará feliz tu hermanita Alexiel...saludala de mi parte, y dile que un dia de estos escribo algo a ver si le gusta...

A dedicarnos a ser buen padre mi buen Pollux...ya sabes, lo mas importante es la buena educación y adecuada instrucción en lo que a SS se refiere 057.gif

Sigue con tu historia, espero tu siguiente cap...

PD: Zehla es Lady Dragon!!!???...la famosisima Lady Dragon!!!???
Android
Me sumo a las felicitaciones por tu proximo hijo y ojala que sea tan buen escritor como tú Pollux.

Bueno ahora te comento que ya lei el primer capitulo y esta espectacular, realmente sabes transmitir esos sentimientos de emoción por la prueba de la caza, de ansiedad por presentir la muerte de Balder y finalmente la pena y dolor por tener al hijo o hermano muerto ante sus ojos, realmente me conmovi al leer estas lineas y fue un argumento fantastico.

Ahora leere el capitulo 2 esperando nuevas sorpresas y saber el destino final de Erik, saludos!!

PD: