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elhazardmx

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15 Aug 2008

cofcof.gif Bienvenidos!! A partir de la semana que entra se postearan aqui los dibujos participantes de este importante concurso en honor de nuestro amigo Dawyked, les recuerdo que sus trabajos deberan enviarmelos a mi cuenta de hotmail (pueden verla en mi PM) o mandarme en link de donde lo tengan ya colgado. El ultimo trabajo sera recibido el ultimo dia de la semana entrante que es el 24 de Agosto. awww.gif

20 Jun 2008
La presente historia se situa en el siglo XVIII, unos años antes de que la Guerra Santa entre Hades y Atenea diera comienzo. Narra la historia de Runa, un misterioso huerfano que vivia como novicio en el Monasterio de San Antimo cerca de la Provicia de Siena en Italia. Relata tambien la entevista que tuvo Sage con el Papa Clemente XII, durante la cual se revela la relacion Santuario-Catolicismo. Señala tambien la aparicion de Manigoldo y su relacion con el enigmatico Runa.


~Runa~



— ¡Te ordeno que salgas en el nombre del Señor Jesucristo!—

Ese era el quinto exorcismo para el Padre Berkerville y su acompañante Runa, ambos pertenecientes al Monasterio de San Antimo en Italia. Lo más raro era que todas las victimas de posesiones eran tan solo niños, de entre doce y quince años. Los padres desesperados acudían al monasterio en busca de ayuda para sus desafortunados hijos.

—Hemos terminado señor Lucciano— Fueron dos horas exhaustas las que pasaron para que el mal espíritu cediera y dejara en paz el cuerpo lacerado del niño.

— ¡Hijo! — Gritó el padre aferrándose a su vástago con todas sus fuerzas. Este se volvió hacia el Padre Barkerville preguntándole como le podía pagar esa ayuda celestial que la había dado.

— Socorre a las viudas, levanta las rodillas endebles y los corazones apocados— respondió amablemente el joven acompañante del Padre Barkerville.

— ¡Gracias! — Dijo Lucciano estallando en lágrimas, mientras miraba con alivio el maltratado rostro de su hijo.
—Vámonos Runa, tenemos que regresar al Priorato — Y así partieron el camino de regreso al monasterio, negándose a quedar en la casa de Lucciano.
—Nos hubiéramos quedado a comer— dijo Runa llevándose la mano a estomago.
—Somos monjes ¿No lo recuerdas? Podemos prescindir de alimentos si es necesario.
— Pero tenemos hambre— refunfuño Runa, el Padre lo miró y sonriendo respondió: —Ese pobre hombre solo tenía comida para él y para su hijo, la necesita más que nosotros— Runa se sonrojo y bajo la mirada de vergüenza. El Padre tenía razón. Runa solía ser amable y condescendiente la mayor parte del tiempo, pero como todo joven, era impetuoso y en ciertas ocasiones muy impaciente. Le gustaba ayudar a los demás de la forma en que fuera, se sentía inclinado hacia los débiles y especialmente por los huérfanos como él. Al menos eso era lo que le habían hecho saber en el priorato. Pero la verdad de su nacimiento de tiende sobre un misterioso hecho que ocurrió hacia ya quince años.

Fue la media noche, cuando se celebraban los maitines, uno de los novicios escuchó de entre la oscuridad el llanto de un bebe, presuroso se internó hacia el potrero en donde se encontraba un viejo árbol, cuál fue su sorpresa que halló a un recién nacido, estaba bañado aun con sangre y lo que más le causo asombro era que el cordón umbilical, estaba conectado aun a lo que parecía una fiera que estaba moribunda. Ese recóndito suceso hasta el día de hoy se ha mantenido en total secreto, solo el prior, el novicio y otras personas más, saben el origen de Runa, inclusive, su nombre significa, “secreto” u “oculto”.

Anocheció y ellos ya habían llegado al priorato. Durante todo el trayecto, por la mente de Runa no cesaba de dar vueltas una idea, que si se la confesaba al Padre, seguramente sería reprendido, había visto la fuerza física de las personas poseídas, al menos esa era el común denominador, podían levitar, trepar las paredes, contorsionarse completamente sin sufrir daño alguno. Se preguntaba, que pasaría si esa fuerza se utilizara para hacer el bien, tener esa fuerza para ayudar a levantar cosas pesadas, podría tallar esculturas sin cansarse, se decía a menudo. Podría ayuda al viejo William a levantar los pesados barriles de cerveza, podría ayudar a los aldeanos a construir sus casas de madera, podría hacer muchas cosas de bien. Esa era la idea que le vino a la cabeza desde que presencio su primer exorcismo.

— ¡Vaya, pensé que nunca ibas a llegar! — Una voz familiar llamo la atención de Runa.
—¡Manigoldo!— respondió alegre.

Era el encuentro de dos amigos de años, Manigoldo era el sobrenombre del adolescente italiano, le llamaba así debido a su carácter huraño y de las bribonadas que hacía de continuo.

— ¿No quieres un poco de cerveza floja y pan? — Era un continuo ir y venir de Manigoldo, quien también era huérfano. Visitaba muy a menudo a Runa para platicarle de sus pillerías y aventuras, se sentía libre, aun y cuando no tenía un hogar, sentía que nada le hacía falta, pero desde hacía unos días, se empezó a sentir nostálgico por la falta de padres, o de alguien que lo quisiera a excepción de Runa a quien veía como al hermano que nunca tuvo, cuando recibía una reprimenda o un sermón de este, era como escuchar al padre que nunca conoció aunque si estuviera vivo, no recibiría cosa buena, ya que era un ladrón, que termino sus días en la horca por haberse atrevido robar la casa de un acaudalado comerciante. Su madre, su madre era una vieja prostituta que fue asesinada por un soldado por querer pasarse de lista con él. Runa sentía mucha compasión por Manigoldo. Deseaba ayudarle invitándole a ser un novicio y aprender un oficio, pero este se negó muchísimas veces, pese a que no maldecía a Dios, en ocasiones renegaba de su existencia en la tierra, sin embargo, pese a eso, al final su jovialidad se imponía a toda la amargura de su pasado.

Ese fue otra noche mas, Manigoldo se fue como era su costumbre, a la mañana siguiente, de seguro regresaría dentro de un mes para contarle más aventuras a Runa.

Paso una semana más y de nuevo el Padre Barkerville, tomó a Runa para ir a otro exorcismo, esta vez a una localidad cercana al monasterio. Era Elizabeth, adolescente menuda, de largos bucles rubios como el oro y piel blanca como la leche. Sus padres le dijeron al Prior Berkerville, que de un momento a otro ella comenzó a saltar tan alto que solía llegar a la copa de los arboles, de noche hablaba sola y se reía a carcajadas, por ultimo tuvieron que encerrarla en el granero no sin antes encadenarla, porque había matado a golpes a dos bueyes y temían por su vida.

El Padre Barkerville, abrió el establo con mucho cuidado, el rechinar de la madera se escuchaba sumamente tenebrosa, era un granero de doscientos metros cuadrados, por las ventanas aun se colaba la tenue luz de atardecer, y pese a que la noche se acercaba, por lo general, el resplandor de la luna era tan fuerte que podía verse con toda claridad. De todos modos llevaban quinqués y una antorcha.

— ¡Oh! El Padre Barkerville viene a molestarnos— Dijo Elizabeth, o más bien eran los espíritus que la habían poseído, su hablar, su voz, eran como escuchar el murmullo de mucha gente enfurecida, mujeres y hombres. Hablaban al unísono cambiando a menudo el ritmo, el tono y el acento de sus voces.

— Espera aquí un momento— le dijo el Padre a Runa. Era la primera vez que le pedía eso, generalmente siempre estaba a su diestra pero ahora le ordenó que se quedara en el umbral del granero.

— Mantente en oración y meditación, oigas lo que oigas, veas lo que veas, no hagas nada hasta que yo te diga ¿Me entendiste? — Por el tono de la orden, Runa se dio cuenta de que lo que iba a presenciar, sería en extremo delicado. Elizabeth, arqueo la ceja al ver el rostro de Runa, lo miró fijamente, dio un alarido tan fuerte que hizo estremecer por completo a los presente. El padre reprendió a los espíritus, hablando una lengua de la cual Runa, apenas y sabía unas cuantas palabras…el idioma Griego

Atenas, Grecia

Los griegos, al igual que los cristianos, musulmanes, hinduistas y demás religiones, también tenían sus dioses, eran muchos y cada quien había tenido su periodo de esplendor y dominio. Zeus, Atenea, Poseidón, Apolo, Artemisa, entre otros, eran las deidades gobernantes de los griegos, para la gente extranjera, eso solo era parte de un mito, pero no así para los moradores cercanos al monte Pentélico, ellos habían visto lo que nadie, sabían que la diosa Atenea, tenía un recinto sagrado, celosamente custodiado por soldados que mataban a todo aquel que se atrevía a entrar al recinto, llamado “El Santuario”. Recientemente habían escuchado estruendos estremecedores provenientes de la dirección en donde se encuentra en Santuario, se podría ver de lejos relámpagos dorados, pese a ello, los pobladores cercanos a esa montaña, sabían por medio de los rumores, que eran los llamados “santos dorados” que se estaban preparando para una guerra santa. Todos los preparativos estaban a cargo de un hombre, que era el representante de la diosa Atenea en la tierra, era llamado Patriarca o Papa, quien durante su juventud solía usar la armadura de oro del signo de Cáncer, su nombre: Sage.

—Asmita, dentro de unos días partiré a tierras itálicas, me ha llegado una carta del Sumo Pontífice del Vaticano— Dijo Sage mientras miraba a Asmita, el santo de oro de Virgo, considerado por todos como el hombre de mayor sapiencia y serenidad del Santuario.

— Gran Patriarca, en estos días, he sentido una gran actividad negativa que si bien no es peligrosa puede llegar a serlo— respondió Asmita.

—Son dos cosmos anormales…en Italia hay dos personas que no son ordinarias— añadió Sage.
De pronto, un hombre vestido con una armadura dorada con alas en las espaldas irrumpió en la habitación.

—Gran Patriarca, perdone, he encontrado a la reencarnación de nuestra diosa Atenea—

Había pasado una hora, y la discusión entre el padre Barkerville y la mujer poseída había llegado a su clímax, Runa apenas y entendió palabras como:
“Calla”, “Secreto”, “Traición”, “Hijos de Dios”, “Elegido” y “Orden Sagrada”. El Padre, iracundo, soltó una fuerte bofetada contra Elizabeth. Runa pocas veces había visto al Prior enojado pero nunca había golpeado a nadie y mucho menos a una mujer.

“Gloria Patri, et Filio, et Spíritui Sancto.
Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saécula saeculórum. Amen”

El prior dio inicio al ritual del exorcismo. Elizabeth no dejaba de reírse, el agua bendita parecía no hacer mella en lo más minino. No obstante, el padre no se apocaba y de continuo pedía que Runa que no dejase de orar. Y así pasaron tres largas horas. La fuerza de Elizabeth era descomunal, los grilletes que la tenían sujetada, finalmente cedieron. Cuatro hombres fuertes intentaron detenerla pero no pudieron, e ella le basto solo una mirada para proyectarlos por los aires, estaba claro, era un reto abierto para el padre Barkerville sin embargo su fe lo acorazó de valentía comenzando a orar con mas ahincó, al cabo de unos minutos, Elizabeth se echó a tierra revolcándose. Runa, había perdido la concentración, siendo testigo mudo de cómo Elizabeth se había deshecho de las cadenas y de los hombres, sus ojos estaban llenos de estupefacción.

— Quisiera esa fuerza…— Su voz era de ansiedad, por su mente desfilaron imagines de lo que él podría hacer con tal fuerza. De pronto la mirada de Elizabeth se encontró con la de Runa, afilando sus ojos y esbozando una sonrisa dijo entre dientes: — Te daré lo que quieres—

Repentinamente un frio calador comenzó a sentirse en el granero, Elizabeth soltó una bofetada golpeando al padre de lleno.

Runa lanzo un grito ahogado, estaba perdiendo el control de su cuerpo

— ¡Padre! — Grito Runa. De pronto, sintió una gran sacudida en su cuerpo.

— ¡Ahora, mata, mata al Padre y a la cain niña! — Los espíritus se habían posesionado del cuerpo de Runa o al menos eso era lo que parecía. Pasaron unos segundos y no ocurrió nada, Runa se estaba oponiendo —No lo haré, no lo haré— dijo tirándose al suelo luchando con toda su voluntad.

— Jehová, Jehová, es mi pastor—…repitió varias veces titilando, pero el espíritu no amainaba su dominio —Yo, yo soy Runa, este cuerpo es mío, esta es mi casa que Dios me dio y nadie tiene derecho, nadie— Prorrumpió en un silencioso llanto, mientras que su voz fue apagando poco a poco.

—Finalmente eres nuestro, Runa— El joven aprendiz se levantó tambaleándose. Tomando su cruz de acercó al Padre Barkeville. Lo tomó del cuello dispuesto a enterrarle el signo sagrado.

— Los servidores de dios, que risa me dan— Repentinamente Runa comenzó a reírse como un hombre normal.

—Este es mi cuerpo y en mi… cuerpo… ¡el que manda soy yo!— Los espíritus se sorprendieron enormemente, nunca se había escuchado o nunca se había visto que un mortal dominara a muchos espíritus inmundos al punto de tener potestad sobre ellos.

A la mañana siguiente

— ¡Gracias Padre Berkerville! — Runa y el Prior habían terminado su trabajo. Fue al mediodía cuando llegaron al Monasterio. El Padre no le pregunto a Runa lo que había pasado, a cambio permaneció en silencio hasta que llegaron a San Antimo.

Al atardecer, el padre Barkeville partió sin Runa con rumbo a la santa sede en Roma. Hasta ese momento, el novicio también había guardado silencio, porque no podía concentrarse del todo, era como si a su mente vinieran muchas voces que le decían lo que tenía que hacer. Al principio le era molesto, porque no le dejaban orar o recitar el libro de San Benito, pero al cabo de unas horas, pudo callar esas voces. Se sentía excitado, quería comprobar si tenía tanta la fuerza que vio en los hombres poseídos. Asi que fue furtivamente a un claro en el bosque, vio tirado un viejo tronco el cual levanto con suma facilidad.

— Es fascinante…— dijo Runa lleno de satisfacción, imaginó que pasaría si llegase a tener más espíritus dentro de el, pero la idea lo lleno de miedo, sentía que estaba haciendo mal.

Esa noche fue solo el comienzo, no sentía sueño, no sentía hambre, ni sed. Solo la necesidad de cometer infracciones, pecados, fornicar, engañar, odiar. Era terrible para alguien como Runa quien hasta ese momento se había guardado de tales pensamientos y sentires. Sin embargo, le resultaba emocionante, nunca se había sentido tan vivo. A la mañana siguiente abandono el priorato.

Paso una semana entera recorriendo las aldeas aledañas en busca de personas poseídas, o espíritus que vagasen por las veredas solitarias, calveros desolados y todos los lugares inaccesibles. Se hizo de una veintena más.


La santa sede, Italia

—Lorenzo Corsini, no te había visto desde el cónclave.
—Sage, Sumo Pontífice de la Orden de Atenea.
Sage había acudido al llamado del Papa Clemente XII tan pronto y ordenó a Sisipho, santo de la armadura de sagitario, que vigilara los pasos de una pequeña niña de nombre Sasha. La distancia entre Grecia y Roma, carecía de importancia para alguien que se mueve a la velocidad de la luz. Era el secreto más guardado del mundo, solo unos cuantos sabían de la alianza por conveniencia entre la Iglesia Católica y el Santuario Ateniense. Prueba de esa mancomunidad, era la cruz que colgaba del rosario de Sage, y de los patriarcas anteriores. El callado dorado que siempre portaban los Papas Católicos, era el símbolo de Niké, la diosa de la victoria que siempre acompaña a Atenea.

— ¿Qué es lo que tus santos no pueden hacer que yo si puedo? — Pregunto Sage al Papa, mientras se quitaba su capa.

—Sabes que por ahora mis santos no están capacitados, y ni lo estarán hasta que pasen más siglos, más años, aguardando el advenimiento— Respondió el Papa. Hizo una pausa para tomar aire y aguzando su mirada, clavo sus ojos directos a la cara de Sage, era bien sabido que Clemente XII sufría de problemas de la vista, por ello tenía que poner más atención que los demás. —Somos viejos Sage y es seguro que no veamos el destino final de los santos de Atenea y los santos de Dios.

— ¿No ha dicho Abraham, que mientras haya aun un justo en la tierra, por el, esta debería vivir? ¿No fue el caso de la cuidad de Sodoma? — El Papa no respondió nada. Sage comprendió su silencio y tendió su mano en el hombre del Sumo Pontífice.

—Dime porque has pedido que venga con tanta urgencia.
—Es la Provincia de Siena.

Manigoldo había ido a ver hacia tres días a Runa, pero los monjes le dijeron que había abandonado el lugar. Eso le extraño muchísimo a él, ya que el mismo había invitado a Runa a salir al mundo, pero este siempre se había negado, así que fue en busca de el por toda esa región hasta que llegó a un pequeño pueblo.

— Muertos y más muertos— señaló con suma tranquilidad Manigoldo, todo hombre, anciano, mujer y niño, había perecido. Sus almas estaba revoloteando sorprendidas de ver tendidos sus cuerpos que hacía poco habían ocupado. Tomó una daga de uno de los fallecidos y siguió su camino para inspeccionar todo el pueblo. Ninguno de ellos presentaba señal de violencia o sangre, pareciera que de un momento a otro perdieron la vida, como si fuera un arrebato. Siguió hasta detenerse junto a la periferia del pueblo no sin antes tomar unas cuantas manzanas de uno de los puestos.

— ¿Qué habrá pasado? —

En la lejanía se veía la silueta de un hombre de aproximadamente cincuenta años, vestía una extraña túnica que cubría todo su cuerpo, de su cuello colgaba un rosario con una hermosa cruz. Parecía un sacerdote o más bien un obispo, pero su cabello era grisáceo y largo.

— Estos espíritus de aquí… ¿Acaso eran tus amigos? — Era de sorprender que alguien más tuviera la habilidad de ver las almas de los muertos, Manigoldo podía verlos y al parecer el anciano también.

— ¿Entonces puedes verlos? — Pregunto Manigoldo mientras se llevaba su mano hacia su bolsa. A él no le interesaba del todo la muerte de las personas de ese lugar, casi nadie le interesaba en la vida, más que su amigo Runa a quien no había hallado ahí.

—Joven, tu nombre— Solicito amablemente el anciano. En un abrir y cerrar de ojos Manigoldo soltó un certero navajazo en contra del anciano mientras decía: —Mi nombre…Manigoldo ¡El verdugo! — le alcanzó a rasgar su pecho, pero cuál fue su sorpresa que lejos de ver sangre, observo un brillo dorado, llevaba puesto una especie de coraza, más bien era una armadura de oro.

— ¡Manigoldo! — Una voz muy familiar llamó la atención del joven.
— ¿Runa? — Lejos de ver al amigo que siempre andaba limpio, bien rasurado y de aspecto pulcro, vio a un hombre desaliñado y ojeroso. El anciano se asombró aun más, vio como muchísimos espíritus, rodeaban al recién aparecido muchacho.

— ¡Anciano! — Gritó Runa —Veo que tienes un espíritu muy fuerte, lo tomaré tal y como hice con los de este pueblo— Manigoldo no podía creerlo, Runa fuel causante de las muertes de todas las personas, Runa su amigo, al que consideraba la persona más pura que había conocido. De improviso sus ojos no lo vieron mas, había desaparecido.

— ¿Quién eres? — Interrogó el anciano a Runa quien a una velocidad sorprendente, se había colocado a espaldas de el.

—No sé quien soy— respondió quedamente Runa.
—Todos los espíritus que traes…es extraño que en lugar de ser tú la víctima, son ellos los que han sido posesionados— Dijo el anciano mientras giraba su cabeza para ver a los ojos a Runa. De pronto, este soltó un chillido. Era Manigoldo quien había clavado su daga en el costado de Runa.

— Me has decepcionado…amigo...todos no son más que basura—
— ¡Calla! — Mando Runa dándole una fuerte cachetada a Manigoldo, fue tal la fuerza, que salió disparado hasta chocar contra un roble. Runa se tiro al suelo llorando sangre.
—No sabes lo que se siente…— De nueva cuenta desapareció. El chico miraba a todas partes tratando de ubicar a Runa. Estaba en la copa del frondoso árbol.

— ¡No sabes cómo me siento! — Manigoldo levantó su cara directo al cielo, vio desaparecer la silueta de Runa. Por segundos, sus miradas se encontraron.

—Tú no eres Runa…— dijo lamentándose.
.
— ¡Tu no lo eres! — La lucha se enfrasco en un intercambio de puñetazos, los de Runa eran mortales, así que Manigoldo lo mantenía a raya con la daga. A medida que avanzaba la disputa, la velocidad de el se hacía más y más rápida hasta que pronto, Manigoldo sujeto fuertemente a su amigo.

— ¡Anciano! Si eres un sacerdote, libéralo— Demandó Manigoldo al anciano, pero no hubo respuesta.

— ¡Suéltame! — Runa con mucho esfuerzo se libro de su amigo.
— ¿Cómo es que eres tan fuerte Manigoldo? Me has podido sujetar por algunos segundos—

“¡Mátalo! ¡Mátalo” Gritaban con alaridos los espíritus.
— A este no lo mataré…pero al anciano si— Runa giro su cuerpo rápidamente y en fracción de segundos llego a donde el anciano.
—Eres tan rápido como un santo de plata, si te dejara así, no sé hasta dónde serías capaz de llegar— respondió el hombre de la armadura de oro. De su persona, salió un resplandor dorado que expulso a Runa estrellándolo contra un muro. Este se reincorporo trastabillándose. Quiso levantar su puño nuevamente cuando de súbito una puñalada lo detuvo.
—Manigoldo…sálvame…— Lágrimas de sangre corrieron por las mejillas polvorosas de Runa. Impensadamente su cuerpo levitó por sobre Manigoldo.
— ¡Ayúdenme! ¡He perdido el control! — Berreaba desesperadamente Runa, mientras su cuerpo era estrellado por una fuerza invisible.
— ¡Yo soy Runa! — Este consiguió detenerse en tierra, tensó fuertemente cada músculo de sus extremidades.
— ¡Yo soy el que mando! — Apretó sus dientes fuertemente tratando de tomar nuevamente el control.
—He visto suficiente— Dijo el anciano quitándose por completo su túnica, todo su cuerpo vestía una hermosa coraza de oro, no había parte desprotegida a excepción de su rostro.
—Lo que tengas que hacer hazlo rápido anciano— Dijo Manigoldo sujetando fuertemente a Runa quien también hacia el esfuerzo por contenerse.

¡Sheishiki kousen!

Era el cosmo, la energía vital más pura que un ser humano pueda tener, Se enciende solo por medio de la férrea voluntad humana, mientras más fuerte sea, más cerca estará del milagro. De inmediato, decenas de almas se desprendieron de Runa eran muchos, era curioso que una de ellas, parecía vestir ropa de santo, tal como los que entrenan en el Santuario de Grecia. Todos gritaban, tratándose de agarrar al alma de Runa. Y se generó una gran explosión de fuego fatuo, varias llamaradas azules cayeron a los pies del maltratado muchacho que pretendió tener poder, un poder que al final no pudo controlar. Todo había terminado, Runa yacía postrado en el suelo, sucio, ensangrentado y sudoroso, a un lado se encontraba Manigoldo, su amigo. Miraba con tristeza y lastima al que una vez fue objeto de admiración, hoy no era más que un hombre codicioso y vulnerable. Sage miro a los alrededores, había llegado tarde para detener la muerte de los aldeanos, pero se sentía satisfecho por haber ayudado por lo menos a uno. De pronto su armadura de oro comenzó a brillar mucho mas, emitía una suave vibración que parecía un cántico celestial.

— Esa es la señal.


Epilogo.

“Cuando el espíritu inmundo saliere del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: Me volveré á mi casa de donde salí. Y viniendo, la halla barrida y adornada. Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él; y entrados, habitan allí: y lo postrero del tal hombre es peor que lo primero.”

Fin.
13 Jun 2008
Hola a todos, propongo que realicemos un concurso de fanarts para dentro de dos de meses para que nos demos tiempo de practicar, pero a diferencia de los pasados, propongo que de ahora en adelante en memoria a Dawyked (te extrañamos amigo), el concurso sea llamado
"Premio Dawyked 2008"


¿Que les parece? Espero sus propuestas

Actualizo para proponer que el art que resulta ganador, se lo enviemos junto con los nombres de los participantes a la familia de Dawyked, claro si es que podemos contactarla. Seria muy bueno que se ploteara y se les haga llegar.

Participantes confirmados

yami11
Hika
Atlas Maximus
Android
Humanclay
Leodan
Afo
Blue8
Kagaho
Mauri
Azuraeru
Mu de Aries
Kimi
Saintaker
Yami11
Skinn18
Ezrael
Dragon11
GemER
Mu de Aries


Propongo que hayan solo dos categorias:

Digital y Tradicional.

Por digital se entiende todo arte vectorizado e iluminado mediante un sofware de diseño, llamese Photoshop, CorelDraw, Gimp, entre otros.

Por Tradicional se entiende los dibujos hechos e iluminados con lapices de colores o a blanco y negro, con acuarela u otras tecnicas inclusive.


Participantes confirmados por Categorias:

Arte Digital

Hika
Atlas Maximus
Android
Humanclay
Leodan
Afo
Blue8
Kagaho
Mauri
Azuraeru


Arte Tradicional

Kimi
Saintaker
Yami11
Skinn18
Ezrael
Dragon11
GemER
Mu de Aries

Fecha limite de inscripcion:

16 de Agosto

Fecha limite de publicacion:

24 de Agosto


Tema del concurso:

Aldebaran de Tauro o Rasgado de Tauro, en el estilo de dibujo que ustedes quieran y con la armadura de tauro que deseen (EPG o Tradicional)

Noticion!!!!!! Ya tenemos a los dos jueces del lado de "Arte Tradicional"

Juni Anker!! y Cerberus Rack!!
1 Jun 2007

Se que este tema se ha tocado en infinidad de foros, de los cuales la mayoria de los users piensan que por elhecho que un Vegeta, un Frezeer, pueden destruir planetas es razon suficiente para que cualquiera de ellos sea mayor a Hades por ejemplo.

Sin embargo tengo teorias que respaldan que un santo puede ganarla a un guerrezo Z o hasta un santo dorado podria darle una paliza...

Dejando de lado la velocidad luz comencemos con esto.

Sabe ustedes que es un dios?

Si lo definen como un ser creador de vida...la puede quitar tambien...el poder de alinear planeta a su antojo....no los hace poderosos? Si ellos no destruyeron la tierra en uin santiamen (llamese Efebo, Poseidon) es por aterroizar a los humanos y que vieran que el juicio ya ha llegado a ellos.

Tenemos los casos de dioses "menores" que quitaron la vida a humanos estando a miles años luz de distancia. Vemos el caso claro de Thanato e Hypnos con Pandora y con Seika.

Puede acaso Goku ir a venir a los Eliseos?

Y aqui viene la teoria que sustenta mi fic:

Los dioses pueden regular el cosmos de sus santos, si esto es asi puede que ellos regulen el poder destructivo de los caballeros, porque se dice que al "Aleteo del Fenix" puede destruir cuerpos celestes, al igual que la "Explosion de Galaxias".

ME baso en el hecho que vimos en la Saga de Hades, cuando los Santos Dorados que llegaron al Castillo fueron derrotados facilmente por Radamanthys...la razon? es bien sabido que ellos solo peleaban con el 10 % de su cosmos..,y porque? Por el poder de Hades los limitaba!!!

Otro caso , el Cosmos deAthena en el Santuario impide que los espectros muertos revivian (en el LC) o impide que unsanto pueda teletransportarse de una casa a otra.

Si ellos pueden hacer eso siendo solo los hijos del gran dios....imaginense que no podria hacer Zeus!!! Que es el padre de todos los dioses....

Asi que porfavor, reorganicen sus ideas acerca que Goku es el mas poderoso
9 Mar 2007
Nameks, Saiyans, Blurs, Tsufurs, Humanos, son algunas de las razas conocidas dentro del Universo que Caos creó en una dimensión alterna, después de haber sido expulsado del llamado Universo de los Dioses, universo en el cual Zeus reina..

Hace miles de años…

-Mi señor Caos, sus hijos han crecido y reinan bajo su potestad…no teme usted que un dia de estos, ellos se subleven en contra suya?- Bacum, el portador del Caos, el quien representa a Caos ante sus demás hijos, el estuvo presente en la gran explosión dadora de vida que dio origen al universo en el que vivimos (ver introducción de The connection of Chaos ”. DragonBall vs SaintSeiya Series )

-Bacum…escuchare tus palabras, aunque he pensado en eso anteriormente, por ello he localizado una dimensión similar a esta, hay elementos suficientes para crear un universo nuevo, uno que no este contaminado, uno en el que me pueda refugiar…-
De ese modo Caos partió junto a Bacum, Bacum-Nei y Bacum-Mitsui a esa dimensión y dieron comienzo a ese gran universo, paso solo unos cuantos dias para ellos pero para el humano pareciera que pasaron miles o millones de años. Caos dejo que las inteligencias propias de los elementos siguieran actuando por ellas mismas, de modo que muchos mas planetas fueran creándose.

Poco después de haber creado el universo, sucedió lo que Bacum había predicho, uno de los hijos de Caos se levanto en contra de el, una feroz guerra ocurrió en el Universo de los Dioses, en la que finalmente Caos fue expulsado, el paradero de Bacum desapareció y junto con el Nei y Mitsui. (en la de connection de caos nunca menciones sus nombres) Caos había sido sellado pero alguien dentro del Olimpo lo libero, muchos sospechaban de Dionisio el que recién había sido nombrado el dios del vino, sin embargo no se pudo comprobar si el fue el autor de ello…

TrembleDog Studios presenta:
The Chaos’s Sphere
“La esfera de Caos”

DragonBall vs SaintSeiya Series
By elhazardmx
------------------------
Esta historia se situa despues de "The connection of Chaos" y antes de "The Chaos Chapter"

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6 Apr 2010 - 17:53


11 Mar 2010 - 10:13
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